La Regla Fundamental de la Hermenéutica
Definitivamente que el requisito indispensable para entender la Biblia correctamente es el tener la guía personal del Espíritu de Dios. Si se reúnen todos los demás requisitos pero no se llena este, se corre el grave peligro de incurrir en errores de interpretación bíblica tarde o temprano …
Ahora bien, una vez que llenamos este requisito indispensable, podemos todavía utilizar algunas herramientas bastante útiles para lograr alcanzar una correcta interpretación de los pasajes de la Biblia que estemos estudiando. La ciencia que estudia la manera de interpretar correctamente documentos o libros antiguos, que fueron escritos hace muchos siglos en culturas muy distintas de la nuestra, se llama Hermenéutica. La Hermenéutica es una ciencia que tiene muchas reglas de interpretación. Muchas de estas reglas de interpretación se derivan de una regla que se llama: la Regla Fundamental de la Hermenéutica.
Antes de dar la definición de esta regla veamos primero un ejemplo que nos ayude a visualizarla y entenderla. Supongamos que estamos leyendo "La Ilíada" de Homero, que fue escrita unos 500 años antes de Cristo, y llegamos a un pasaje en donde se esté exponiendo el tema del amor, el cual nos parece muy confuso y difícil de entender. Si le pedimos a diez personas diferentes que lean el pasaje y nos expliquen lo que ellas entendieron, muy probablemente vamos a terminar con diez interpretaciones diferentes del mismo pasaje. Lo que nos dice la Regla Fundamental de la Hermenéutica es que para obtener la interpretación correcta del pasaje, debemos dejar que Homero, el autor del libro, nos explique él mismo el significado de ese pasaje que nos parece oscuro. Pero como Homero murió hace unos 2,500 años, la única forma que tenemos de lograrlo es buscar unos 5 o 6 pasajes diferentes del mismo libro de "La Ilíada", en los que Homero hable del mismo tema, y después buscar unos 5 o 6 pasajes más de otro libro del mismo Homero, como "La Odisea", en donde el mismo Homero hable del mismo tema del pasaje original que nos parece oscuro. De esta forma reuniremos unos 10 o 12 pasajes diferentes en donde el mismo autor hable del mismo tema, de manera que analizando y estudiando esta información llegaremos a tener una muy buena idea de lo que Homero quería decir en el pasaje que originalmente nos parecía oscuro.
Resumiendo, pues, esta regla dice que para interpretar correctamente lo que el autor quiso decir en un cierto pasaje, debemos dejar que el mismo autor nos dé su propia opinión buscando varios otros pasajes diferentes en donde el mismo autor nos hable del mismo tema.
Cuando aplicamos esta regla al estudio de la Biblia, estamos entonces hablando de "Hermenéutica Bíblica", y esta regla fundamental que estamos considerando es aún más significativa, pues se puede enunciar ahora de la siguiente manera: "para interpretar correctamente lo que Dios quiso decir en un cierto pasaje de la Biblia debemos dejar que Dios mismo nos dé su propia opinión buscando varios pasajes diferentes de la misma Biblia donde Dios mismo nos hable del mismo tema".
Una forma sencilla de poner en práctica esta regla consiste en utilizar para nuestro estudio una Biblia que traiga integrada en el mismo tomo o volumen una "Concordancia Bíblica". La Concordancia nos lista en forma alfabética, semejante a como lo hace un diccionario, los diferentes temas acompañados de las referencias a los versículos en donde se menciona esa palabra, ordenados sucesivamente conforme aparece la palabra en los diferentes libros de los que está integrada la Biblia.