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Apéndice 2: Acerca del Autor.

A) Infancia y adolescencia.

Nací en Cd. Victoria, Tamaulipas, México, el 29 de Febrero de 1944. Fui el sexto hijo de una pareja de españoles, que habían llegado a Veracruz procedentes de Galicia, allá por los años 1915. A mediados de 1945 murió mi mama al dar a luz a mi hermana menor. Unos seis años antes había muerto una hermana mía, que no conocí, atropellada por un automóvil. Un año después mi papá se volvió a casar y tuvo otros siete hijos. Y él se fue a vivir a otra casa y nos dejó a los primeros seis hijos, con la abuela, en una casa muy grande que le había regalado a mi mamá.

Una de mis maestras de la escuela primaria, dijo que yo parecía estar siempre distraído en la clase, pero cada vez que me hacía una pregunta relacionada con el tema que ella estaba explicando, siempre le respondía correctamente. Terminé la escuela primaria con el primer lugar del grupo.

En ese tiempo mi hermana mayor, que me educó en lugar de mi madre, me llevaba a misa de 7:00 AM todos los días. Y cuando cumplí 15 años me regaló un Misal Diario San José, con la misa de cada día del año. En ese tiempo la misa era totalmente en latín. Si hoy mucha gente entiende poco de la misa, en aquella época nadie entendía nada. Pero yo si le entendía, porque mi misal tenía una página en latín y la página de enfrente en español. Así que muy egoístamente yo si le estaba entendiendo a todo. ¿A cuántos jóvenes has conocido que les regalen un misal diario al cumplir 15 años?

El tercer año de secundaria lo hice en Monterrey en el Colegio Lasallista Chepevera. Ahí una vez a la semana, cada semana, teníamos la misa cantada en latín. Así que me aprendí casi toda la misa en latín: "corpus Domine nostri JesuCristi, custodiat animam tuam in vitam eternam", "Agnus Dei qui tollis pecata mundi, miserere novis". Al final de ese tercer año nos aplicaron un examen vocacional, a los tres grupos de tercero de secundaria, para ver cuál sería nuestra vocación cuando continuáramos para la universidad. De los 200 o 300 alumnos que tomamos ese examen, nos mandaron llamar a 10 de nosotros. El motivo de la plática, era que el examen vocacional indicaba que los diez de nosotros, habíamos sido llamados por Dios para ser hermanos lasallistas, y que debíamos considerar muy seriamente ese llamado que Dios nos estaba haciendo, que no debíamos dejarlo pasar. Yo sinceramente sentí, que si tenían algo de razón, me parecía muy interesante la posibilidad de dedicar mi vida para servir a Dios. Pero por otro lado, tenía muy claro que yo me quería casar y tener muchos hijos, cuando llegara el tiempo de hacerlo. Y como los hermanos lasallistas no se casan, ahí terminó mi interés en ese asunto.

B) Estudios universitarios.

La preparatoria y la carrera profesional las hice en el Tec de Monterrey con una beca de colegiatura completa. Estudié la carrera de Licenciado en Ciencias Físicas. Esa carrera, junto con las carreras de Licenciado en Matemáticas, y Licenciado en Química tenían fama de ser las más difíciles. No terminé con el primer lugar, pero si terminé entre los tres lugares más altos de mi generación.

En esa época, entre 1959 y 1965, había varios maestros del Tec que eran sacerdotes Jesuitas. Y yo y otros tres o cuatro amigos, nos reuníamos con frecuencia con ellos para estudiar y discutir libros de teólogos jesuitas franceses, como Ignace Lepp y Teilhard de Chardin. Libros como "La Existencia Auténtica", "La Filosofía Cristiana de la Existencia", "La Comunicación de las Existencias", "Higiene del Alma", "Psicoanálisis del Amor", "Psicoanálisis de la Amistad", "Psicoanálisis de la Muerte", "Escándalo y Consuelo", "De Marx a Cristo", "La Nueva Moral", "El Fenómeno Humano", "El Medio Divino", etc. Etc.

En esos años, de 1961 a 1965 la Iglesia Católica estaba celebrando el Concilio Ecuménico Vaticano II, convocado por el Papa Juan XXIII. Uno de los primeros cambios de ese concilio, fue que el Papa cambió la última oración de la misa, que era el Capítulo 1 del Evangelio de San Juan, por una oración que él redactó, que terminaba diciendo: "Padre Celestial, renueva en nuestros tiempos, los prodigios de un nuevo Pentecostés". Que eran "prodigios" y que era "un nuevo Pentecostés" nadie sabía, pero el Papa dijo, así que todos los católicos de todo el mundo, en todas las misas, de esos cuatro años que duró el concilio, hicimos esa oración. Dos años después de que terminó el concilio, en 1967, empezó el Movimiento Carismático Católico, en la Universidad Católica de Notre Dame, en Indiana, EUA. Y obviamente, muchos católicos que habíamos hecho esa oración, veíamos ese Movimiento Carismático, como una clara respuesta a esa oración.

C) Primeros empleos.

Al terminar la carrera, en 1965, me ofrecieron trabajo de profesor de física, como profesor de tiempo completo, en el único campus del Tec que existía. Ese año cumplí 21 años de edad. Y ya era profesor de tiempo completo del Tec de Monterrey. Me creía la última coca en el desierto. En esa época todavía no se exigía tener maestría y doctorado para dar clases. Parte del interés de trabajar de profesor en el Tec, era que el Tec me enviara a los EUA a sacar una maestría y un doctorado en física. Pero como este panorama se veía a muy largo plazo, me cambié con la competencia, y me fui a dar clases de física a la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, de 1967 a 1971.

Por esos años se creó el Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología), y les solicité, y me otorgaron una beca de cuatro años, de 1971 a 1975, para irme a estudiar Ingeniería y Ciencia de Materiales a la Escuela de Graduados de la Universidad de Texas en Austin.

D) Matrimonio.

Cuando estaba estudiando en el Tec, llevé al final de la carrera, la clase de Ética Profesional con un sacerdote Jesuita. Lo único que recuerdo de esa clase, es que el maestro nos decía: "Pueden equivocarse en cualquier cosa y se puede remediar. Se pueden equivocar al estudiar una carrera, luego estudian una maestría en otra cosa. O se pueden equivocar al comprar un carro, o una casa. Los venden y compran otro carro u otra casa...", y luego le pegaba muy fuerte a la mesa, para hacer mucho énfasis, y decía en voz alta: "¡Pero si se equivocan al casarse..., ya no tienen nada en que equivocarse..., ya se equivocaron en todo!"

Si yo ya tenía miedo de equivocarme en ese asunto, con esa advertencia tan terrible, más asustado estaba. Así que investigué como prevenir ese error. Encontré que la Higiene Mental, era una rama de la psicología que estudia cómo prevenir desórdenes mentales. Y en la biblioteca del Tec leí el libro "Higiene Mental: Dinámica del Ajuste Psíquico" de Herbert Carroll, 1961,1972. Este libro explica, que al estar buscando pareja con quien tener un matrimonio de éxito, se deben evitar todas las diferencias posibles. Los requisitos que menciona el autor para un tener un buen matrimonio, son: 1) que sea muy atractiva sexualmente, 2) que sea muy atractiva emocionalmente, o sea que además de ser muy guapa, sea muy simpática, y de ahí en adelante son varias semejanzas, 3) de una edad semejante, 4) de una cultura semejante, 5) de un nivel socio económico semejante, 6) de un nivel de educación semejante, 7) de unas creencias religiosas semejantes, etc.

Así que cuando estuve un semestre sin trabajo, mientras dejaba un empleo y buscaba otro, empecé a buscar una novia con quien casarme, en mi pueblo natal. Cada vez que veía alguna posible candidata, le aplicaba mentalmente mi lista de siete requisitos. Ahí conocí a Teresita, mi esposa de toda la vida, y la empecé a acompañar como su novio, porque cumplía varios de los primeros requisitos. Le empecé a prestar libros de Ignace Lepp, el teólogo Jesuita francés, para conocer su opinión. Si no los leía, o no le gustaban ahí terminaba el proyecto. Y resulta que si le gustaron y los comentamos. Ella también había estudiado en un colegio católico, y también se sabía la misa entera en latín. En cierta ocasión le comenté que había tratado de leer "El Medio Divino", de Teilhard de Chardin, quien era el maestro de Ignace Lepp. Le comenté que había empezado a leerlo varias veces, pero que no le había entendido, y ella me dijo que podía prestarme un resumen que ella había hecho de ese libro. ¡No podía creerlo!, ahí en ese pequeño pueblo alguien había oído hablar de Chardin, y además había leído su mejor libro, y además le había entendido, y además había escrito un resumen del libro. ¡Completamente increíble! Así que ahí terminó mi búsqueda, y un año y medio después nos casamos, a fines de 1969, y nos fuimos a vivir a Monterrey, en donde yo estaba trabajando como profesor de Física de la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas, de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

En el primer día del viaje de bodas, empezaron los conflictos, yo quería ir a desayunar a las 7:00 AM y ella quería ir hasta las 10:00 AM, yo quería dormir sin abanico, y ella quería dormir con abanico, yo quería ir a visitar cierta ciudad, y ella quería ir a otra, etc., etc.

E) Estudios de graduado.

Año y medio después de la boda, me dieron la beca de cuatro años para irme a la escuela de graduados de la Universidad de Texas. Cuando nos fuimos, ya teníamos a nuestro primer hijo, de año y medio año de edad, y durante esos cuatro años en Austin, Texas, nacieron allá nuestra primera hija, y nuestro segundo hijo.

Durante esos cuatro años, fui logrando varios éxitos académicos, como la maestría, membresía en dos sociedades honorarias, la Pi Tau Sigma, y la Sigma Xi, y admitido como candidato al doctorado. Aunque la tesis de maestría me la aprobaron después de tres o cuatro revisiones, la tesis de doctorado se quedó en la segunda revisión, cuando se terminó el plazo de cuatro años de la beca del Conacyt, y tuvimos que regresarnos a trabajar a México.

F) Empleos en la industria.

Trabajé dos años en la ciudad de Chihuahua, de 1975 a 1977, en una empresa siderúrgica de aceros de alta aleación, vaciados en moldes de arena. Mi empleo era el de Jefe de las secciones de Aceración, de Moldeo, y de Tratamiento Térmico.

Después trabajé en la ciudad de Monterrey, de 1977 a 1980, en otra empresa siderúrgica, en donde mi empleo consistía en construir modelos matemáticos, de las fosas de recalentamiento de lingotes, y del molino caliente de desbaste primario.

En ese tiempo tenía amigos que eran profesores del Tec de Monterrey, y yo ganaba el triple que ellos, y además la empresa me enviaba dos o tres veces al año a los EUA, a tomar cursos de especialización, para mejorar mis modelos matemáticos. O sea que estaba en el mejor empleo que podía llegar a tener, dados los estudios que había hecho.

Durante esos siete años, entre 1971 y1978, experimenté un periodo de intenso ateísmo. Tenía tres teorías muy buenas en contra de la existencia de todos los dioses, la del libro "Mundos en Colisión" de Immanuel Velikovsky, la del libro "El Carruaje de los Dioses" de Erich Von Daniken, y la del libro "Moisés y la Religión Monoteísta" de Sigmund Freud. La más interesante era la de Von Daniken, según la cual hace unos 40 siglos, vinieron a la tierra unos astronautas de un planeta muy lejano, con una tecnología muy avanzada, y todas las tribus de la tierra creyeron que eran dioses. Pero no eran dioses, eran astronautas extraterrestres. Entre las muchas supuestas evidencias, que proporcionan los libros que apoyan esa teoría, están las pinturas de Nazca en el Perú, las Islas de Pascua en medio del Océano Pacífico, y las pirámides de Egipto.

En esa época tenía tres años con artritis reumatoide, y el tratamiento requería tomar dosis altas de cortisona, que por un lado me desinflamaban las articulaciones, pero por otro lado me iban dañando el páncreas, el hígado, el corazón y los pulmones. Pésimo diagnóstico para tener tan excelente empleo, y apenas 34 años de edad.

Además, me fumaba tres cajetillas de cigarros al día. Ya me había convencido del gran daño que esto ocasionaba. Ya había leído tres libros con métodos para dejar de fumar, y había probado todos los métodos. Me habían funcionado por unas pocas semanas, pero cuando volvía a fumar, lo hacía con más frecuencia.

Y entonces, de una forma completamente inesperada, me encontré con Dios, mediante varios hechos completamente sobrenaturales, que cambiaron mi forma de pensar, y mi vida, de manera drástica.

G) El Movimiento Carismático.

Empecé a participar en el Movimiento Carismático Católico, en 1978, en la ciudad de Monterrey, cuando trabajaba en Hylsa, hoy Ternium. Había varios detalles de las reuniones carismáticas, que por un lado me causaban repulsión, pero por otro lado me atraían mucho. No me gustaba que cantaban mucho, y lo hacían en voz alta, que cerraban los ojos al cantar y al orar, que no oraban ordenadamente siguiendo todos el mismo patrón, sino que todos oraban al mismo tiempo, espontáneamente, con sus propias palabras.

La enseñanza se daba en cuatro niveles diferentes, y estaba completamente basada en la Biblia. No se parecía nada al catolicismo que yo había conocido con los teólogos Jesuitas franceses. Pero los hechos sobrenaturales, muy positivos, que empecé a experimentar, vencieron todos los prejuicios que hubiera podido tener. Los carismáticos católicos oraron por mi enfermedad de artritis, y en pocas semanas desapareció completamente. Oraron por la enfermedad, de una hija mía de 2 años, que parecía leucemia, y Dios la sanó en pocos días. Cierto día, a mediodía, sentí que Dios me decía directamente que dejara de fumar, y en ese mismo momento se me quitaron las ganas de fumar. Tres cajetillas de cigarros diarias son 60 cigarros en 16 horas, o sea que me fumaba un cigarro cada 15 minutos, y lo maravilloso fue que cada vez que pasaban 15 minutos, me sorprendía mucho que no me llegaban las ganas de fumar. Y después de varios días tuve que confesarle a mi esposa, que Dios había hecho un milagro, diez días atrás, a mediodía, quitándome sobrenaturalmente las ganas de fumar.

Sin habérmelo propuesto, me fueron seleccionando, poco a poco, hasta que llegué a ser uno de los cinco líderes laicos, del Movimiento Carismático Católico en la ciudad de Monterrey. Al principio esto me pareció algo muy bueno, porque yo estaba mucho muy entusiasmado, con la nueva forma de experimentar la presencia y el poder sobrenatural de Dios. Y yo quería hacer todo lo que fuera posible, para que todo el mundo se enterara de este precioso descubrimiento. Pero al ir pasando los meses, me fui dando cuenta que la principal función del equipo de líderes laicos no consistía en fomentar la difusión del movimiento carismático, sino de irlo frenando poco a poco. Esto era debido a los muchos abusos, y malos usos, que hacían algunas personas, cuando empezaban a experimentar este maravilloso poder espiritual, sin tener una enseñanza apropiada acerca de la forma correcta que Dios diseñó, para que fueran usados estos dones del Espíritu Santo.

Entre las actitudes indeseables que pueden ocurrir están las siguientes:

  1. el orgullo espiritual, hace que algunas personas, que empiezan a experimentar este poder, se crean superiores a las demás, especialmente que los que saben mucha Biblia, pero no han experimentado estas manifestaciones del Espíritu,
  2. el exhibicionismo, hace que algunas personas, traten de impresionar a los demás exhibiendo sus dones espirituales,
  3. la manipulación, hace que algunas personas traten de utilizar el poder espiritual, como una herramienta para manipular a los demás miembros,
  4. la falsificación, hace que algunas personas que ansiaban experimentar estos dones espirituales y no lo lograron, empiezan a fingir que los han recibido, lo cual a su vez conduce a fraudes espirituales,
  5. la rebeldía, hace que algunas personas que empiezan a experimentar estos dones rechacen la autoridad de sus líderes espirituales y se rebelen contra ellos, etc.

Fue entonces que tuve que tomar la más drástica decisión que he tomado en toda mi vida. Decidí renunciar a mi excelente trabajo en Hylsa, para irme a mi pequeño pueblo natal, a poner una librería cristiana, con el propósito de divulgar esta nueva forma de experimentar el cristianismo, con un poder espiritual sorprendente.

H) La Librería Cristiana.

La librería cristiana tenía el propósito de servir a todos los cristianos de todas las iglesias. La inicié en 1980 y la tuve que cerrar en 1991. Durante los once años que administré y atendí personalmente esa librería cristiana, tuve una gran cantidad de experiencias muy interesantes con los clientes de todas esas iglesias. Esas experiencias ya las narré en el Capítulo 3 Sección F "Observaciones en clientes de una librería cristiana", página 16. Si no hubiera tenido que cerrarla, porque dejó de proporcionar los ingresos que necesitaba para atender apropiadamente a mi familia, todavía estaría atendiéndola. Yo disfrutaba mucho sirviendo al Señor de esa forma.

I) Empleo de profesor de matemáticas.

En 1991 regresé al Tec de Monterrey a trabajar como profesor del Departamento de Matemáticas, impartiendo los cursos de Matemáticas Avanzadas para Ingeniería, y de Ecuaciones Diferenciales Parciales. Por esos años mis seis hijos estaban terminando sus estudios de preparatoria y preparándose para continuar con sus estudios universitarios. Un excelente beneficio marginal de mi empleo fue que les dieron becas a mis seis hijos, y ahí sacaron seis carreras y tres maestrías. Y gracias a esos estudios los seis hijos tienen ahora excelentes empleos.

Durante esos años, conocí el ministerio del "Compañerismo Estudiantil Cristiano" que consistía de estudiantes del Tec, de varias iglesias diferentes, que se reunían en salones vacíos para estudiar la Biblia. Ya describí en el Capítulo 3 Sección 3.7 "Generación y prevención de conflictos", página 18, los tres acuerdos que tenían, para evitar los tres tipos de conflictos frecuentes entre miembros de varias iglesias.

J) Maestría en Teología.

En el año 2007, a la edad de 63 años, me jubilé y me retiré de mi empleo de profesor para ir a estudiar una Maestría en Estudios Teológicos al Seminario Presbiteriano de Austin, Texas. La cual terminé en el año 2010 y me regresé a trabajar de profesor de matemáticas al Tec de Monterrey.

K) Retiro final de profesor.

En el año 2022 ya definitivamente me retiré de dar clases de matemáticas.

L) Libros publicados.

M) Sitios de Internet.

N) Dirección de correo

ramon.nunez.doval@gmail.com