6.1) Primera Etapa: La Consciencia de un Creador:
Lo primero que cualquier persona empieza a entender de Dios, es que la creación entera del universo no puede ser obra de la casualidad. La creación implica que debe existir un ser sumamente poderoso e inteligente que fue el creador de ella. El hecho de que todas las cosas tengan un creador implica que ese creador tenía un propósito perfectamente bien definido para cada una de ellas. Si Dios me creo a mí, debe tener entonces un propósito para mi vida, y yo puedo libremente escoger entre vivir mi vida entera ignorando ese propósito con el que fui creado, o bien buscar con insistencia y tenacidad a ese Dios creador, para pedirle que me muestre el propósito con el que me creó.
"si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra." 2 Crónicas 7:14.
"Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón." Jeremías 29:12,13.
"Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquél que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá." Mateo 7:7,8.
6.2) Segunda Etapa: La Vida Religiosa:
En el momento en que empezamos a buscar al Creador con insistencia para que nos muestre el propósito específico con el que nos creó personalmente, en ese momento Dios se nos revela como el Dios Padre, la primera persona de la Trinidad. Y nos muestra que lo primero que quiere revelarnos acerca de nuestro propósito, es que vivamos en santidad. Y para definirnos el concepto de santidad con precisión, nos da los Diez Mandamientos de la Ley de Dios. Si podemos vivir continuamente cumpliendo siempre todos sus mandamientos, entonces es que somos santos, y si no podemos, entonces debemos de morir, como cualquier otro ser vivo tiene que hacerlo. Si no pasamos esta prueba, hasta aquí llegará entonces la revelación de Dios para nosotros. Fracasar en esta prueba puede deberse a que después de múltiples intentos de cumplir la Ley de Dios y sus consiguientes fracasos en hacerlo, terminemos desalentados y nos alejemos de Dios por haber puesto una meta tan alta, o bien que terminemos por engañarnos a nosotros mismos, creyendo que sí estamos cumpliendo la ley y que sí estamos viviendo en santidad por nuestras propias fuerzas.
6.3) Tercera Etapa: El Nuevo Nacimiento:
Si reconocemos delante de la presencia de Dios, que sí queremos agradarlo y que sí queremos vivir en santidad, pero que sinceramente ya usamos toda nuestra fuerza de voluntad y toda nuestra inteligencia, y no hemos podido lograrlo. Y si reconocemos que no tenemos en nuestra propia naturaleza la habilidad de vivir en santidad, pero que creemos que él sí puede darnos esa habilidad, entonces habremos aprobado esta primera etapa de crecimiento espiritual, y entonces el Padre nos va a guiar a que reconozcamos a su Hijo Jesucristo como el Salvador del mundo, quién ya ha pagado la muerte que merecíamos por nuestros pecados, y experimentaremos entonces el Nuevo Nacimiento.
"Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquél que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí... por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre." Juan 6:45,65.
6.4) Cuarta Etapa: La Nueva Vida:
Una vez que hemos experimentado el Nuevo Nacimiento, podemos proceder egoístamente y quedarnos indefinidamente en ese nivel, disfrutando del privilegio de ya ser hijo de Dios, y de ya tener vida eterna; o podemos proceder responsablemente, y continuar con la parte que nos corresponde dentro del PDD. Si procedemos responsablemente, entonces le pediremos a nuestro Salvador Jesucristo, que nos bautice y nos llene con el Espíritu Santo, para poder así continuar nuestro crecimiento espiritual, y poder reconocerlo también como nuestro Señor, esto es, para empezar a desarrollar en nosotros, con el poder de su Espíritu, la Nueva Vida de santidad a la que nos ha llamado, mediante el desarrollo de la práctica de la oración y el estudio diario de su Palabra, mediante el compañerismo con otros cristianos nacidos de nuevo, mediante el testimonio que daremos a los no creyentes, y mediante el desarrollo de los dones y los frutos de su Espíritu.
"a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos... a la iglesia de Dios que está en Corinto... llamados a ser santos... pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación... sed santos en toda vuestra manera de vivir... pues sin santidad nadie verá al Señor... que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría ... " Ro 1:7; 1 Co 1:2; 1 Ts 4:7; 1 P 1:15; He 12:14; Jud 24; Col 1:22.
6.5) Quinta Etapa: La Comunidad de Vida Cristiana:
La etapa anterior, esto es, la de la Nueva Vida, es una etapa que empieza cuando experimentamos la llenura del Espíritu de Dios, y que no termina hasta que ya estemos en la presencia del Señor. Podemos llegar a esta etapa y quedarnos ahí, sin aceptar la responsabilidad que viene a continuación. Pero si aceptamos nuestra responsabilidad, entonces procederemos a participar en la edificación espiritual de una Comunidad de Vida Cristiana. Un aspecto sumamente interesante del PDD es que aun cuando Dios nos ha llamado personalmente a vivir en santidad, no termina ahí su plan. Él no solo quiere santos aislados, quiere un Pueblo Santo.
No solo quiere personas que estén creciendo personalmente en santidad con el poder del Espíritu, sino que también quiere que usemos los dones espirituales que nos ha dado para proporcionar servicios espirituales a los demás miembros de la comunidad cristiana, y que nosotros a la vez empecemos a recibir los servicios espirituales de los otros miembros de la comunidad, con los otros dones que ellos hayan recibido. De esta manera nos necesitaremos unos a otros, puesto que nadie podrá tener él solo todos los dones. Y de esta manera todos seremos necesarios, pues la Biblia enseña repetidamente, que en una comunidad cristiana cada miembro tiene al menos un don con el cual desempeñar un servicio espiritual, que ayudará a los otros miembros de la comunidad a crecer en santidad. Esta es la forma que Dios tiene de promover la verdadera unidad dentro de la comunidad cristiana, que nos necesitemos unos a otros.
La otra estrategia que Dios tiene para edificar la comunidad es mediante la formación de vínculos o relaciones interpersonales de carácter espiritual. Dios nos da, mediante su Santo Espíritu, los frutos del Espíritu, esto es, el poder espiritual para tener amor, paz, gozo, paciencia, etc. Pero además de esa edificación personal, Dios también quiere que aceptemos la responsabilidad de desarrollar vínculos de amor, de paz, de paciencia, y nos manda repetidamente en su Palabra, que nos amemos unos a otros, que tengamos paciencia unos con otros, que seamos benignos unos con otros, etc. De esta manera cada miembro del cuerpo, o de la Comunidad de Vida Cristiana, podrá ir edificando a los demás, con los vínculos el Espíritu Santo que pueda ir desarrollando, con los frutos que esté produciendo en él el Espíritu de Dios, y podrá a su vez ser edificado con los vínculos que establezcan con él otros miembros de la comunidad.
6.6) Sexta Etapa: La Graduación:
Cuando el Señor nos llame por fin a su presencia, habrá llegado el momento de la graduación. Y la cantidad de honores de recibamos en la graduación, dependerá de la forma en que hayamos utilizado las herramientas espirituales que nos haya dado para participar en la edificación de una Comunidad de Vida Cristiana, la cual a su vez contribuirá a formar el Pueblo Santo, o Iglesia Gloriosa, que Él espera obtener para su Hijo Jesucristo. Habrá llegado el momento en que tendremos que dar cuenta de la forma en que cumplimos el propósito para el cual fuimos creados: para participar en la edificación de una Comunidad de Vida Cristiana.
"Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo... de manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí." 2 Co 5:10; Ro 14:7-13.
"Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque, así como por fuego." 1 Co 3:11-15.
6.7) Séptima Etapa: El Gobierno del Reino de los Cielos:
Una vez en la presencia del Señor, nos sentará con Él en su trono a gobernar el Reino de los Cielos. El puesto de gobierno que se nos otorgue obviamente estará de acuerdo con la forma en que hayamos utilizado las herramientas que nos haya dado en esta vida. Entre más hayamos utilizado esas herramientas, para edificar más y mejores Comunidades de Vida Cristiana, más responsabilidad de gobierno nos dará en su Reino Eterno.
"Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; si sufrimos, también reinaremos con él... al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro... como yo también la he recibido de mi Padre... al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias... y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra." 2 Ti 2:11,12; Ap 2:26-29, 3:21,22; 5:10.
La Figura 24, página 111, muestra en forma de una tabla los cinco pasajes principales del Nuevo Testamento que contienen listas parciales de las Habilidades Espirituales, esto es de las habilidades sobrenaturales que distribuye el Espíritu Santo entre los miembros de una Comunidad de Vida Cristiana, con el propósito de capacitarlos para realizar un trabajo de servicio, para la edificación espiritual de toda la comunidad. Estas habilidades sobrenaturales son comúnmente llamadas Dones del Espíritu Santo.
La Figura 25, página 112, muestra en forma de una tabla los ocho pasajes principales del Nuevo Testamento que contienen listas parciales de las Actitudes Espirituales, esto es de las actitudes sobrenaturales que desarrolla el Espíritu Santo entre los miembros de una Comunidad de Vida Cristiana, con el propósito de capacitarlos para establecer vínculos o relaciones entre ellos, para la edificación espiritual de toda la comunidad. Estas actitudes sobrenaturales son comúnmente llamadas Frutos del Espíritu Santo.

