7.1) Primer Nivel: Los Religiosos:
La gente nueva que llega a la comunidad supuestamente llega en el nivel inferior. Llega buscando a Dios con el deseo de agradarlo. Y como ya lo explicamos en el capítulo anterior, lo primero que Dios les pide, es que vivan en santidad, esto es, que cumplan los mandamientos de la Ley de Dios. Si bien esto es lo primero que Dios pide, nunca quita, para nada, el dedo del renglón siempre continúa pidiéndonos santidad. Estas personas, que se encuentran en su etapa de la vida religiosa, tratando de agradar al Señor con sus propias fuerzas, deben ser puestas dentro de un Programa de Evangelismo, en el cual se les enseñe detenidamente cual es el propósito de Dios para el hombre, y en el cual se enfatice la obra que el Señor Jesucristo vino a realizar aquí en la tierra con su muerte y su resurrección de entre los muertos. Este Programa de Evangelismo se concretizará, mediante el ofrecimiento a todos los nuevos miembros, un Curso de Iniciación a la Vida en el Espíritu. El propósito de este Programa de Evangelismo debe ser el de llevar a todos aquellos miembros de la comunidad que estén viviendo una vida religiosa, a que experimenten el milagro más grande del mundo, esto es, el Nuevo Nacimiento, y a que sean llenos del Espíritu Santo. Obviamente las personas que participen impartiendo este curso deberán haber tenido antes esta experiencia ellos mismos.
7.2) Segundo Nivel: Los Discípulos:
Aquellos miembros de la comunidad que recién hayan terminado su curso de Evangelismo pasarán a un Programa de Discipulado en el que se les enseñará a vivir su Nueva Vida, cediendo gradualmente el control de su vida al Señor Jesucristo, para aprender a vivir como él lo hizo, incluyendo el demostrarle nuestro amor guardando sus mandamientos y los de su Padre. Este Programa de Discipulado se concretizará mediante el ofrecimiento de un Curso de Crecimiento o de Desarrollo de la Vida Cristiana, a todos aquellos nuevos convertidos, que hayan terminado su curso de evangelismo. El propósito de este Programa de Discipulado debe de ser el de enseñar a los nuevos convertidos acerca de todas las herramientas espirituales con las cuales les podrá ir capacitando gradualmente el Espíritu Santo, conforme vayan siendo dóciles a su voluntad, esto es, conforme vayan usando estas herramientas de acuerdo con el propósito de Dios, y no de acuerdo con ningún plan de provecho personal. Entre estas herramientas deberán estudiarse detalladamente las siguientes: la oración personal, el estudio devocional de la Biblia, la forma de dar testimonio de la obra de Dios, el compañerismo con los hermanos, los dones del Espíritu, los frutos del Espíritu, la oración comunitaria, la alabanza y la adoración.
"Si obedecemos los mandamientos de Dios, podemos estar seguros de que hemos llegado a conocerlo. Pero si alguno dice: 'Yo lo conozco', y no obedece sus mandamientos, es un mentiroso y no hay verdad en él... el que dice que está unido a Dios, debe vivir como vivió Jesucristo." 1 Juan 2:3,4,6.
7.3) Tercer Nivel: Los Servidores:
Los miembros de la comunidad que hayan estado siendo capacitados por el Espíritu Santo, con los dones y los frutos que el Espíritu les hubiere repartido, pasarán a un Programa de Servicio Cristiano en el que se les enseñará la forma de participar en la edificación espiritual de la Comunidad de Vida Cristiana. Como parte de este programa, los discípulos que estén entrando en la etapa de ser servidores, deberán ser sometidos a un programa de entrenamiento y ser puestos a prueba para ver si son capaces de brindar los servicios relacionados con los dones que hubieren recibido, de tal manera que no se glorifiquen a ellos mismos, sino que den toda la gloria a Dios. Estos servicios espirituales deberán irse ofreciendo, de tal manera que también se vayan desarrollando los vínculos o relaciones del Espíritu, con los demás miembros de la comunidad, compartiendo así, los frutos recibidos y estableciendo vínculos de amor, vínculos de gozo, vínculos de paz, vínculos de paciencia, vínculos de benignidad, etc. Es muy interesante observar que por el hecho de manifestar que se ha recibido cierto don del Espíritu, no se gana automáticamente el derecho a participar como servidor de la comunidad. Este derecho debe de ganarse, cuando después de un período de prueba, se ha podido observar que el servidor puede ofrecer su servicio manifestando también los frutos del Espíritu, y estableciendo vínculos espirituales con ellos, esto es, si ha ido mostrando que está creciendo en santidad, y que está promoviendo la justicia comunitaria.
"Asimismo, los diáconos deben ser hombres respetables, que nunca falten a su palabra ni sean dados a emborracharse ni a desear ganancias mal habidas. Deben apegarse a la verdad revelada en la cual creemos, y vivir con conciencia limpia. Primero deben pasar un periodo de prueba, y después, si no hay nada en contra de ellos, podrán servir como diáconos (servidores). Igualmente, las mujeres deben ser respetables, no chismosas, serias y fieles en todo. Un diácono debe ser esposo de una sola mujer, y saber gobernar bien a sus hijos y su propia casa. Porque los diáconos que realizan bien su trabajo se hacen dignos de un lugar de honor, y podrán gozar de gran tranquilidad gracias a su fe en Cristo." 1 Timoteo 3:8-13 NTV.
7.4) Cuarto Nivel: Los Pastores o Ancianos:
Aquellos miembros de la comunidad, que ya tengan un buen tiempo desempeñando su servicio cristiano, poniendo a trabajar los dones que hayan recibido del Espíritu, y estableciendo vínculos espirituales al compartir sus frutos del Espíritu, entrarán en el Programa de Edificación de Comunidades de Vida Cristiana. Dentro de este programa aprenderán a participar en la dirección y gobierno de la comunidad, así como también a iniciar y desarrollar nuevas comunidades. Dentro de este programa es muy importante aprender que la responsabilidad de dirigir la comunidad debe de ganarse a través de dos requisitos básicos: el servicio y la santidad. El primero de estos requisitos, el de haber dado evidencias palpables de desear servir a los demás miembros de la Comunidad de Vida Cristiana, lo explicó perfectamente bien el Señor Jesucristo:
"Más Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos." Marcos 10:42-45.
Y el segundo requisito, el de haber dado evidencias palpables de haber desarrollado bien los frutos del Espíritu, y de haber edificado a la comunidad estableciendo vínculos del Espíritu, al compartir estos frutos, en realidad forman una larga lista como de 25 requisitos, de los cuales el primero es el de ser irreprensible:
"Si alguno aspira al cargo de presidir la comunidad, a un buen trabajo aspira. Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible. Debe ser esposo de una sola mujer y llevar una vida seria, juiciosa y respetable. Debe estar siempre dispuesto a hospedar gente en su casa; debe ser apto para enseñar; no debe ser borracho ni amigo de peleas, sino bondadoso, pacífico y desinteresado en cuanto al dinero. Debe saber gobernar bien su casa y hacer que sus hijos sean obedientes y de conducta digna; porque si uno no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios? Por lo tanto, el dirigente no debe ser un recién convertido, no sea que se llene de orgullo y caiga bajo la misma condenación en que cayó el diablo. También debe ser respetado entre los no creyentes, para que no caiga en deshonra y en alguna trampa del diablo... no debe ser terco, ni de mal genio... debe ser un hombre de bien, de buen juicio, justo, santo y disciplinado. Debe apegarse al verdadero mensaje que se le enseñó, para que también pueda animar a otros con la sana enseñanza y convencer a los que contradicen... serios, respetables y de buen juicio; sanos en su fe, en su amor y en su fortaleza para soportar el sufrimiento." 1 Timoteo 3:1-7; Tit 1:6-9; 2:1,2 NTV.
La Figura 26, página 117, muestra en forma de una tabla los ocho pasajes principales del Nuevo Testamento que contienen listas parciales de los Servicios Espirituales, esto es de los servicios sobrenaturales que deben ofrecer los miembros de la comunidad de vida cristiana para edificarse espiritualmente unos a otros. Estos servicios espirituales son comúnmente llamados Ministerios del Espíritu Santo. La Figura 27, página 118, muestra en forma de una tabla con dos columnas la relación que existe entre las habilidades y los servicios del Espíritu Santo. La primera columna lista los dones o habilidades del Espíritu, y la segunda columna lista los ministerios o servicios del Espíritu.
La Figura 28, página 119, muestra en forma de tabla 37 de las Relaciones Espirituales mencionadas en el Nuevo Testamento. Estos pasajes siempre vienen acompañados de la frase "unos a los otros" o algo equivalente, como: "preocúpense unos por otros", o "anímense los unos a los otros". Estas son las relaciones espirituales que deben establecerse entre los miembros de la comunidad de vida cristiana para edificarse espiritualmente unos a otros. Estas relaciones espirituales son comúnmente llamados Vínculos del Espíritu Santo. La Figura 29, página 120, muestra en forma de una tabla con dos columnas la relación que existe entre las actitudes y las relaciones del Espíritu Santo. La primera columna lista los frutos o actitudes del Espíritu, y la segunda columna lista los vínculos o relaciones del Espíritu.
Las interrelaciones que existen entre los diferentes niveles de crecimiento en la vida del Espíritu, y los diferentes programas de servicio que debe ofrecer la Comunidad de Vida Cristiana para fomentar y propiciar el crecimiento espiritual de sus miembros, se ilustran gráficamente en la Figura 30, página 121.
En la Figura 31, página 122, se ilustra en forma de un diagrama de flujo la manera en que se va desarrollando la vida espiritual de cada creyente conforme Dios le va revelando las siguientes etapas sucesivas de su plan, dependiendo del grado de obediencia que cada quién vaya ofreciendo a las instrucciones que se le habían revelado en la etapa anterior.





