Proyecto Antioquía
Un esfuerzo universitario para apoyar a la iglesia universal
 
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Un brazo de la Universidad apoyando a la Iglesia



"Así que, si Cristo les ha dado el poder de animar, si el amor los impulsa a consolar a otros, si todos participan del mismo Espíritu, si tienen un corazón compasivo, llénenme de alegría viviendo todos en armonía, unidos por un mismo amor, por un mismo espíritu y por un mismo propósito. No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo. Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros." Filipenses 2:1-4

CONTENIDO

1.El Proyecto Antioquía es un esfuerzo universitario para participar eficientemente en la edificación del Reino de los Cielos
2.El amor mutuo es el distintivo de los cristianos
3.La unidad entre los cristianos aumenta notablemente la eficiencia del cristianismo
4.El compromiso de desarrollar y mantener la armonía cristiana
5.La regla fundamental de la interpretación bíblica
6.El Movimiento del Espíritu de Dios a través de la historia de la Iglesia
7.Los Múltiples Movimientos del Espíritu de Dios en el Siglo XX
8.La Meta del Proyecto Antioquía
9.Un entrenamiento excelente para servir en sus propias iglesias
10.Oración de Agradecimiento
11.Invitación a participar en el Proyecto Antioquía

APENDICES

1.Bibliografía reciente sobre Edificación de Comunidades Cristianas
2.Elementos Integradores de Comunidades de Vida Cristiana
3.Sitios de Internet sobre Iglesias Celulares
4.Figura 1: Dinámica Espiritual de la Edificación de una Comunidad de Vida Cristiana
5.Figura 2: Integrando el conocimiento y la aplicación de las Escrituras con la experiencia del poder de Dios
6.Figura 3: Concepto Básico del Proyecto Antioquía



1) El Proyecto Antioquía es un esfuerzo universitario para participar en la edificación del Reino de los Cielos.

El Proyecto Antioquía es un esfuerzo conjunto desarrollado por maestros y alumnos universitarios cristianos, con el propósito de participar en la edificación del Reino de los Cielos dentro del medio ambiente universitario. La participación en este esfuerzo se realiza mediante la formación y el desarrollo de pequeñas comunidades de vida cristiana, en las cuales, debido al número reducido de participantes, todos los miembros de la célula tienen frecuentes oportunidades de participar durante el transcurso de la reunión. Las reuniones de estas pequeñas células, o comunidades, se llevan a cabo con la misma frecuencia de un curso de tres horas por semana, en el formato de dos reuniones de hora y media cada semana, durante un período de dieciséis semanas, de acuerdo al calendario escolar.


2) El amor mutuo es el distintivo de los cristianos.

El día de la última cena el Señor Jesucristo les enseñó a sus discípulos, después de haberles lavado los pies, que todo el mundo va a terminar por darse cuenta de que somos discípulos suyos, cuando los no creyentes vean que nos amamos los unos a los otros, de la misma forma, y con la misma intensidad que él nos amó a nosotros. De acuerdo al Señor Jesucristo, el distintivo de los cristianos no consiste en asistir a la iglesia con determinada frecuencia, ni consiste en el hecho de traer una Biblia debajo del brazo todo el día. El distintivo es que nos amemos los unos a los otros. Ese es el verdadero distintivo de los cristianos, que nos amemos los unos a los otros, de la misma forma como él nos amó a nosotros. Y esto incluye amarnos unos a otros aún cuando seamos miembros de iglesias cristianas diferentes. Uno de los múltiples beneficios que se derivan de la participación en estas comunidades universitarias cristianas, consiste en que, en ellas aprendemos a vivir en armonía, y aprendemos a amarnos los unos a los otros, aún cuando algunos de los miembros de la célula pertenezcan a iglesias diferentes a la nuestra.


3) La unidad entre los cristianos aumenta notablemente la eficiencia del cristianismo.

Esa misma noche, después de terminada la cena, el Señor Jesucristo y sus discípulos cantaron algunos salmos, y después el Señor se apartó para orar a solas en el Monte de los Olivos. Judas y los soldados romanos no tardaban en llegar a tomarlo preso para crucificarle. El último deseo que expresó esa noche el Señor en oración, de una manera muy insistente, fue que todos los que íbamos a creer en su plan de salvación, gracias a la predicación de sus discípulos, estuviéramos estrechamente unidos, de la misma forma que él y su Padre Celestial están unidos, mediante el amor y el poder del Espíritu Santo. Lo repitió varias veces a lo largo de su oración: "Padre, te ruego que los van a creer en mí, estén siempre bien unidos, que sean uno como tú y yo somos uno, para que el mundo crea que tú me enviaste". El último deseo que expresó con insistencia el Señor Jesucristo, fue que estuviéramos estrechamente unidos los bautistas, con los católicos, con los presbiterianos, con los metodistas, con los pentecostales, etc., debido a que la división entre los cristianos iba a ser siempre, a lo largo de toda la historia de la iglesia, el obstáculo mas grande para que el mundo, esto es, los no creyentes, se convencieran de que él es realmente el Salvador de todos los hombres.


4) El compromiso de desarrollar y mantener la armonía cristiana.

Para alcanzar la meta de vivir en armonía unos con otros, dentro de la célula o comunidad cristiana universitaria, al estar conviviendo continuamente con cristianos de otras iglesias diferentes a la nuestra, se le pide a cada uno de sus miembros, al inicio de cada semestre, que haga ante los demás miembros de su célula el compromiso público de estar siempre alerta para evitar los conflictos que pudieran generarse. A este compromiso se le llama el "Compromiso de Armonía Cristiana" e incluye tres aspectos diferentes: 1) debido a que el propósito de la célula consiste en ayudarse unos a otros a crecer espiritualmente, mediante una serie de estudios basados exclusivamente en las enseñanzas de la Biblia, la primera parte del compromiso consiste en no hablar, durante las reuniones de la célula, de las tradiciones extrabíblicas particulares de las diferentes iglesias, precisamente porque no están basadas en la Biblia. En el siguiente párrafo se explica como podemos saber con facilidad y certeza, cuando una enseñanza está o no, solidamente basada en la Biblia, 2) la segunda parte de este compromiso de armonía cristiana, consiste en respetarnos unos a otros aquellas enseñanzas bíblicas que se imparten con preferencia o con exclusividad, en nuestras propias iglesias, a las cuales nos referimos como las "Doctrinas Bíblicas Características de la Iglesia X", y 3) la tercera parte del compromiso de armonía cristiana, consiste en reunirnos precisamente para estudiar aquellas extensas partes de la Biblia, que se enseñan en todas las iglesias cristianas, a las cuales nos referimos como el "Cristianismo Básico".


5) La regla fundamental de la interpretación bíblica.

Cuando estamos leyendo "La Ilíada," que escribió Homero hace 2500 años, y no entendemos claramente lo que quería decir Homero en cierto pasaje en el que estaba hablando de determinado tema, tenemos dos opciones. Una consiste en darle a leer ese pasaje a varias personas diferentes para que nos expliquen que fue lo que ellos entendieron, y de esa forma obtendremos varias opiniones respetables, pero diferentes, y tal vez hasta contradictorias entre sí. La otra opción consiste en buscar varios pasajes de "La Ilíada", o tal vez también de "La Odisea", en donde Homero hable del mismo tema en diferentes circunstancias, y de esa forma Homero, el propio autor del libro, nos dará su opinión acerca del tema que no entendíamos con claridad inicialmente. Esta interpretación del pasaje, será la interpretación que esté mas en conformidad con el propósito original con el que Homero lo había escrito. A este sano, y completamente lógico, principio de interpretación de documentos antiguos, se le conoce con el nombre de la Regla Fundamental de la Hermenéutica. Si bien este principio es siempre de gran utilidad, ésta se ve incrementada, cuando lo aplicamos a las enseñanzas de la Biblia. Si no entendemos claramente algún pasaje de la Biblia que estemos leyendo, en el cual Dios nos está hablando sobre cierto tema, y le preguntamos acerca de su significado a varias personas diferentes, terminaremos con varias interpretaciones respetables pero diferentes, entre las cuales pudiera haber algunas que fueran contradictorias entre sí, y tal vez terminaremos mas confundidos que al principio. Pero si en cambio buscamos, con la ayuda de una concordancia bíblica, varios pasajes en donde el mismo autor, Dios en este caso, nos hable del mismo tema, terminaremos con la mejor interpretación posible de ese pasaje, de acuerdo con la opinión del propio autor. Esta es una regla de interpretación excelente para cualquier persona. El único requisito para poder aplicarla consiste únicamente en saber leer. No requiere de estudios teológicos, ni profundos, ni elementales. Una consecuencia lógica de esta regla establece que determinada enseñanza o doctrina, estará mas sólidamente basada en la revelación de Dios contenida en la Biblia, entre mas pasajes diferentes encontremos en la Biblia en donde Dios nos hable de ese tema. Tratar de construir una sólida enseñanza bíblica, basados solamente en uno o dos versículos aislados que hablen de ese tema, es una empresa sin sentido. Un texto bíblico aislado sacado de su contexto, es solamente un intento inútil de hacer que la Biblia diga lo que nosotros quisiéramos que dijera.

El conocimiento de esta regla de interpretación presenta un desafío muy grande para cualquier maestro o alumno universitario, ya que para obtener un título universitario, que nos prepara para vivir bien en esta vida, se requiere estudiar a fondo y detenidamente unos 60 libros de texto, bastante difíciles y complicados; y en cambio para conocer con claridad y precisión la voluntad de Dios para nuestra vida basta, simple y sencillamente, con estudiar un solo libro: la Santa Biblia. El estudio, y la consecuente puesta en práctica, de las enseñanzas de este único libro, nos permite no solo prepararnos para ser felices en esta vida, viviendo conforme a las instrucciones del propio manual del fabricante, sino para vivir también durante toda la eternidad gozando de la presencia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. En cierta ocasión el Señor Jesucristo dijo que si él no hubiera venido y nos hubiera hablado, tendríamos algún pretexto para no hacer su voluntad, pero que como ya vino, y ya nos habló, ya no tenemos ahora ningún pretexto válido.


6) El Movimiento del Espíritu de Dios a través de la Historia de la Iglesia.

El Espíritu de Dios ha soplado siempre sobre su iglesia a través de sus 2000 años de historia. Edificar una iglesia con esfuerzos meramente humanos es una empresa con muy pocas probabilidades de éxito. A lo largo de sus 2000 años la iglesia de Jesucristo ha sido edificada mediante el amor, el poder, y la dirección de su Santo Espíritu. La historia de la iglesia registra la vida de muchas personas a través de las cuales estas manifestaciones del poder del Espíritu de Dios se daban con una intensidad especialmente fuerte. A estas personas se les ha designado como santos. Frecuentemente estas personas vivieron en las pequeñas comunidades de las ordenes religiosas, que vivían en los monasterios y los conventos. La dinámica espiritual de estas comunidades, que se reunían en los monasterios, seguía el mismo proceso de las comunidades del Nuevo Testamento, que se describen en el libro de Los Hechos de los Apóstoles, las cuales se reunían en las casas de Febe, de Priscila y Aquila, de Filemón, etc..

El Espíritu de Dios manifestaba su amor produciendo a nivel personal actitudes espirituales como el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la templanza, etc., las cuales al compartirse con los demás miembros de la comunidad, establecían y desarrollaban relaciones espirituales que conducían a que se amaran unos a otros, a que fueran benignos unos con otros, a que tuvieran paciencia unos con otros, etc. Y el Espíritu de Dios manifestaba su poder produciendo a nivel personal habilidades espirituales como las de enseñar, de administrar, de predicar, de sanar a los enfermos, de echar fuera los espíritus malignos, etc., las cuales al compartirse con los demás miembros de la comunidad, establecían y desarrollaban servicios espirituales como la enseñanza, la exhortación, la predicación, la sanidad de los enfermos, etc. Esta dinámica espiritual se muestra en la Figura 1 del Apéndice.

Una pequeña comunidad de este tipo, en la cual cada uno de sus miembros estaba creciendo espiritualmente en santidad personal, mediante el desarrollo de las actitudes y las habilidades producidas por el Espíritu de Dios, y en la cual todos sus miembros en conjunto estaban creciendo en justicia comunitaria, mediante el desarrollo de las relaciones y los servicios producidos por el Espíritu de Dios, era una excelente muestra de lo que la Biblia llama el Reino de los Cielos. Esta dinámica espiritual surgía espontáneamente en los monasterios porque ahí era donde se daban las condiciones necesarias: conocían y aceptaban las enseñanzas bíblicas sobre las manifestaciones de la dirección, el amor y el poder del Espíritu de Dios, y además se reunían en pequeñas comunidades de oración para alabar y adorar a Dios. De esta manera se removían los dos obstáculos para que esto sucediera: "Erráis ignorando las Escrituras y el poder de Dios".

Todas las grandes obras se reducen a un cúmulo inmenso de obras pequeñas. Así también el Reino de los Cielos se reduce a un cúmulo inmenso de pequeñas comunidades de vida cristiana establecidas, dirigidas, y desarrolladas por el amor y el poder del Espíritu de Dios.

El propósito o meta que Dios se propone alcanzar para sí mismo es un pueblo santo, integrado por un número inmenso de estas pequeñas comunidades de vida cristiana, que siempre han existido a lo largo de toda la historia de la iglesia. La Biblia enseña que al final de los tiempos Jesucristo regresa por el pueblo santo, que le hayamos preparado nosotros los cristianos, para sentarlo con él en su trono, a participar en el gobierno del Reino de los Cielos. Ni George Lucas podría haber imaginado un final tan majestuoso para la historia de la humanidad.


7) Los Múltiples Movimientos del Espíritu de Dios en el Siglo XX.

Durante el Siglo XX se registró un número notablemente alto de movimientos del Espíritu de Dios a través de todas las iglesias cristianas, a lo largo y a lo ancho de todo el planeta Tierra. No es aquí el lugar para describirlos todos con detalle, pero sí nos interesa describir brevemente dos de ellos en particular.

El Movimiento de los Estudiantes Universitarios Cristianos. El primero de estos movimientos que nos interesa considerar es el Movimiento de los Estudiantes Universitarios Cristianos, y sus movimientos consecuentes del Cristianismo Básico, el Movimiento del Discipulado, y el Movimiento de la Literatura Cristiana Básica. Este movimiento de los estudiantes universitarios cristianos empezó en Inglaterra, en las Universidades de Oxford, de Cambridge y de Londres a fines del Siglo XIX, y empezó a difundirse por todo el mundo para mediados del Siglo XX. Al movimiento original Inglés, se le conoce como "Inter-Varsity Christian Fellowship", IVCF. En 1951 nació un movimiento semejante en los Estados Unidos, en la Universidad de California en Berkeley, que se le conoce como "Campus Cruzade for Christ", CCC. Su característica principal la constituyen los círculos universitarios de estudio bíblico, en los cuales se reúnen, durante la semana, estudiantes de diferentes iglesias cristianas, ahí mismo en las aulas o en los jardines de la universidad, con el propósito de edificarse espiritualmente unos a otros, mientras que en los fines de semana cada quién asiste al servicio dominical de su propia iglesia. Nadie trata de sacar a nadie de una iglesia para meterlo en otra diferente. Se reúnen en la universidad entre semana, se edifican espiritualmente unos a otros, y los domingos regresan a participar en los servicios de sus respectivas iglesias. Dentro de este movimiento de los estudiantes cristianos, nació el Movimiento del Cristianismo Básico, el cual intenta condensar en un pequeño cuerpo de enseñanzas bíblicas básicas, el cristianismo que ha sido común a todos los cristianos de todos los siglos.

A este proceso de enseñanza bíblica en círculos pequeños, impartida con el propósito de aprender a aplicarla a las situaciones comunes de la vida diaria, para ayudar a sus miembros a crecer espiritualmente, se le llama discipulado bíblico. Este proceso se ilustra gráficamente en la Figura 3 del Apéndice. A partir de estos dos movimientos del Cristianismo Básico, y del Discipulado Bíblico, se ha desarrollado una extensa y creciente literatura cristiana básica, la cual a su vez ha conducido al establecimiento de las librerías cristianas que encontramos actualmente en muchos de los grandes centros comerciales modernos de todo el mundo. Resumiendo pues, diremos, que el rasgo distintivo de este movimiento de los estudiantes universitarios cristianos ha sido el estudio bíblico, impartido por estudiantes para estudiantes, dentro del medio universitario, con el propósito de aplicar estas enseñanzas a las diferentes circunstancias de la vida diaria, mediante el proceso del discipulado cristiano, para ayudar a sus miembros a crecer espiritualmente.

El Movimiento Pentecostal - Carismático. El segundo movimiento que nos interesa considerar brevemente es el Movimiento Pentecostal, y sus consecuentes Movimiento Carismático y Movimiento de las Iglesias Celulares. El Movimiento Pentecostal nació el 1º de Enero de 1901, en Topeka, Kansas, entre un pequeño grupo de cristianos evangélicos, que se estuvieron reuniendo durante todo el año de 1900 para estudiar la Biblia. El propósito decidido de su estudio era encontrar la clave por la cual, los cristianos del primer siglo tenían un entusiasmo y un poder espiritual mucho mayor del que experimentaban ellos en sus iglesias. Querían descubrir cual era el secreto del poder espiritual que les había permitido a los primeros cristianos extender el evangelio por todo el extenso Imperio Romano durante los primeros 300 años de existencia del cristianismo.

Hacia fines del año 1900 tomaron la determinación de suponer que seguía siendo válida la experiencia de ser lleno del Espíritu Santo, la cual se describe en seis circunstancias diferentes en el libro de Los Hechos de los Apóstoles. Esta suposición era contraria a las enseñanzas que habían recibido en sus iglesias, en donde se les había enseñado que las manifestaciones del poder del Espíritu de Dios se habían extinguido gradualmente, durante los primeros 300 años de la era cristiana, conforme el cristianismo se había extendido a lo largo del Imperio Romano. Alrededor del año 400, San Agustín declaró en su Doctrina de la Cesación de los Carismas, que Dios había retirado estas manifestaciones del poder de Dios, porque ya no eran necesarias, debido a que el Imperio Romano había dejado de perseguir al cristianismo y lo había declarado la religión oficial del Imperio.

Debido a que esta enseñanza de San Agustín, acerca de la cesación de las manifestaciones del poder de Dios, pasó a todas las iglesias evangélicas a través de la teología de Calvino, estas manifestaciones del Espíritu de Dios se consideraban heréticas. Por esta razón estos cristianos evangélicos fueron expulsados de sus iglesias y se vieron forzados a formar nuevas iglesias que llegaron a conocerse como iglesias pentecostales. La designación de pentecostales se debió a que fue precisamente el primer día de Pentecostés, después de la crucifixión de Jesucristo, cuando sus discípulos fueron por primera vez llenos del Espíritu Santo y recibieron el poder espiritual que les había prometido enviar el Señor Jesucristo el día de su ascensión al cielo, para que divulgaran su evangelio y extendieran su reino, venciendo el poder espiritual del mal con el poder espiritual del bien.

Desde 1901 hasta 1950 las nuevas iglesias pentecostales crecieron de una forma asombrosamente rápida, mientras que las iglesias evangélicas crecían muy lentamente. Debido a esta diferencia en la rapidez de crecimiento, los evangélicos empezaron a mostrar interés en conocer mejor las enseñanzas de los pentecostales. Pero debido a que las iglesias pentecostales se habían desarrollado principalmente en los estratos sociales más bajos de la población, y a que sus servicios religiosos se consideraban demasiado exuberantes, ruidosos, y poco formales, los evangélicos habían procurado mantenerse alejados de ellos. Por esos años David DuPlessis, el dirigente mundial de los pentecostales se retiró de servicio activo debido a su edad avanzada. Y durante la década de 1950 a 1960 se le estuvo invitando a dar conferencias sobre las enseñanzas pentecostales en los seminarios teológicos mas conservadores de Estados Unidos, como los de las Universidades de Harvard, de Princeton, de Boston y de Yale.

Estas conferencias de David DuPlessis, retroalimentaron gradualmente las enseñanzas pentecostales dentro de las iglesias evangélicas hasta que finalmente en 1961 estalló el movimiento neo-pentecostal o carismático dentro de las iglesias evangélicas. Utilizamos la palabra "estalló" debido a la gran publicidad que se le dio al primero de estos casos a través de los medios de comunicación de los Estados Unidos. La diferencia o novedad de este movimiento consistió en que los cristianos que aceptaban las enseñanzas pentecostales acerca del poder del Espíritu de Dios, se negaron a abandonar sus respectivas iglesias evangélicas para irse a las iglesias pentecostales. Decidieron quedarse en las iglesias en que estaban y aceptar al mismo tiempo las enseñanzas y prácticas pentecostales. Fue así como empezaron a formarse iglesias metodistas-pentecostales, bautistas-pentecostales, luteranas-pentecostales, presbiterianas-pentecostales, etc.. Con el correr de los años la designación de iglesias neo-pentecostales que se les dio inicialmente, se fue cambiando gradualmente a la designación de iglesias evangélicas carismáticas, o simplemente nuevas iglesias, para distinguirlas de las iglesias históricas que tienen varios siglos de existencia.

Por estos mismos años, de 1961 a 1965 la Iglesia Católica celebró su Concilio Ecuménico Vaticano II. Este concilio fue convocado por el Papa Juan XXIII, quién dispuso que durante todo el tiempo que durara el concilio se incluyera en todas las misas, de todos los días, en todas las iglesias católicas de todo el mundo, una oración al final de la misa en la que se pedía con insistencia a Dios que renovara en nuestros tiempos los prodigios de un nuevo Pentecostés. Aún cuando pocos católicos se daban realmente cuenta de la tremenda magnitud de la petición que estaban haciendo a Dios mediante esa oración, Dios la contestó dos años después de que terminó el concilio. En 1967, en la Universidad Católica de Notre Dame, se inició el movimiento carismático católico. Estudiantes católicos de Notre Dame, y sus asesores espirituales, empezaron a aceptar y a practicar las enseñanzas pentecostales acerca de la validez actual de las manifestaciones del poder del Espíritu de Dios, pero se negaron a abandonar la Iglesia Católica para irse a las iglesias pentecostales. Decidieron seguir siendo católicos y aceptar y practicar al mismo tiempo las enseñanzas pentecostales. El Papa Juan XXIII designó a León Joseph Suennens, el Cardenal de Bélgica que había servido como uno de los cuatro moderadores del Concilio Ecuménico, como el supervisor mundial de este nuevo movimiento católico.

Uno de los muchos efectos positivos de este movimiento carismático fue que al haberse difundido por igual entre los evangélicos y los católicos, y al centrarse sobre una fuerte experiencia espiritual común a ambos grupos, produjo un clima de acercamiento espiritual entre ambos grupos de cristianos, de tal magnitud que llegaron a celebrar congresos anuales conjuntos durante muchos años.

El fuego puede utilizarse en forma positiva para cocinar alimentos y puede utilizarse en forma negativa para causar incendios. El sexo puede utilizarse mal si se practica fuera del matrimonio, y puede utilizarse bien si se practica dentro del matrimonio. El poder espiritual que se manifiesta en las reuniones carismáticas, si bien es un poder espiritual intrínsecamente bueno, puede producir actitudes y comportamientos indeseables entre algunos miembros de la comunidad que son espiritualmente inmaduros, ya sea por carecer de una enseñanza bíblica sólida, o por tenerla y no ponerla en práctica. El propósito de las manifestaciones del poder de Dios, al fluir a través de los miembros de la comunidad, es el de edificarse espiritualmente unos a otros, mediante un proceso en el que Dios revela la existencia de problemas espirituales difíciles de detectar y proporciona al mismo tiempo los medios espirituales que se requieren para solucionarlos. De esa manera se vence el poder del mal con el poder del bien. Los miembros crecen en santidad personal y el grupo crece en justicia comunitaria. Las personas que experimentan el poder de Dios de esta manera, jamás vuelven a tener ninguna duda sobre la existencia de Dios, ni de la veracidad de las enseñanzas de la Biblia. No necesitan creer ciegamente que la Biblia es la revelación de Dios, porque han experimentado en sus propias vidas el mismo poder espiritual que se describe en sus páginas.

Entre las actitudes indeseables que pueden ocurrir están las siguientes: a) el orgullo espiritual que hace que algunas personas que empiezan a experimentar este poder se crean superiores a las demás, especialmente que los que saben mucha Biblia, pero no han experimentado estas manifestaciones del Espíritu, b) el exhibicionismo que hace que algunas personas traten de impresionar a los demás exhibiendo sus dones espirituales, c) la manipulación que hace que algunas personas traten de utilizar el poder espiritual como una herramienta para manipular a los demás miembros, d) la falsificación que hace que algunas personas que ansiaban experimentar estos dones espirituales y no lo lograron, empiezan a fingir que los han recibido, lo cual a su vez conduce a fraudes espirituales, e) la rebeldía que hace que algunas personas que empiezan a experimentar estos dones, rechacen la autoridad de sus líderes espirituales, etc.

Estas actitudes y conductas indeseables, ocasionaron que los líderes eclesiásticos que supervisaban a estos grupos carismáticos, los sometieran a un control muy rígido. Esto a su vez ocasionó, en algunos casos, la deserción de sus miembros y su migración hacia iglesias pentecostales. Y en otros casos ocasionó que el entusiasmo y la vitalidad inicial que mostró inicialmente este movimiento, se vieran muy disminuidos, y que las manifestaciones del poder del Espíritu de Dios empezaran a extinguirse nuevamente. A este conflicto, que surgió por igual dentro de las iglesias evangélicas y de la católica, se le denominó "el conflicto entre la iglesia jerárquica y la iglesia carismática".

La forma que se ha encontrado de resolver este conflicto, durante las últimas dos décadas del Siglo XX, ha sido a través del Movimiento de las Iglesias Celulares, el cual ha producido varios modelos eclesiales que permiten continuar desarrollando el servicio dominical en la forma que se ha hecho tradicionalmente, congregándose entre semana los miembros de la iglesia, en pequeñas células que se reúnen en los hogares, en las cuales es posible la participación frecuente de cada uno de sus miembros, con el propósito de edificarse espiritualmente los unos a los otros. Una información abundante sobre este tema puede obtenerse a través de las bibliografías de los Apéndices 1 y 2, y a través de las ligas de Internet del Apéndice 3.

Así como la característica que resume el movimiento de los estudiantes universitarios cristianos, del cristianismo básico y del discipulado bíblico, es el estudio profundo de las enseñanzas de la Biblia y su aplicación a la vida diaria; la característica que resume el movimiento pentecostal, el carismático, y el de las iglesias celulares, es la manifestación de la dirección, del poder y del amor del Espíritu de Dios, en pequeñas células de crecimiento y edificación espiritual, y su consecuente experiencia de santificación personal y de crecimiento en justicia comunitaria.

8) La Meta del Proyecto Antioquía.

En el Proyecto Antioquía nos proponemos la meta de estudiar, investigar, y trabajar, en la dirección de ambos enfoques descritos en las dos secciones anteriores. Deseamos enfatizar tanto el conocimiento y la aplicación de las escrituras a la vida diaria, como también experimentar el poder del Espíritu de Dios, tanto para crecer en santidad a nivel personal, como para crecer en justicia a nivel comunitario, desarrollando pequeñas comunidades de vida cristiana en el medio ambiente universitario. Confiamos que lo primero conducirá a lo segundo. La madurez espiritual que proporcionará el estudio serio de las Sagradas Escrituras, llevará a sus miembros a experimentar el poder espiritual de Dios, conforme al propósito con que nos ha llamado para edificar comunidades de vida cristiana, que integren el pueblo santo que vendrá a recoger el Señor Jesucristo, al final de los tiempos, para sentar con él en su trono. Este proceso se ilustra gráficamente en la Figura 2 del Apéndice 5.

Teniendo previamente identificados los riesgos de actitudes y conductas indeseables, que pueden originarse cuando algunas personas de poca madurez bíblica experimentan el poder de Dios, se podrán diseñar estrategias para prevenirlos, y se podrán identificar y solucionar con facilidad estos problemas en cuanto empiecen a manifestarse.

El concepto básico del Proyecto Antioquía está basado sobre el concepto de ganar - ganar. Participando en el proyecto ganan los alumnos y maestros porque aumentan su conocimiento bíblico y mejoran su relación con Dios. Gana la universidad porque mejoran apreciablemente los valores morales y el comportamiento de quienes participan en el proyecto. Ganan las iglesias locales a las que pertenecen los miembros del proyecto porque reciben una excelente capacitación y entrenamiento para participar en la edificación del Reino de los Cielos, ahí mismo en la iglesia en cada uno de ellos fue llamado por el Señor. Este concepto se ilustra gráficamente en la Figura 3 del Apéndice.


9) Un entrenamiento excelente para servir en sus propias iglesias.

La preparación bíblica que adquieren, y el crecimiento espiritual que experimentan los miembros de la célula, no solo los ayuda en su proceso de crecimiento espiritual personal y comunitario, sino que también los capacita y los entrena para participar mas eficientemente en las actividades regulares de sus propias iglesias. Para evitar que la participación en estas comunidades universitarias cristianas, pueda reducir la participación de sus miembros en las actividades regulares de sus propias iglesias, se le pide a cada uno de sus miembros, que cada semestre haga un compromiso público ante los demás miembros de su célula, de continuar participando en su iglesia de la misma forma en que venía haciéndolo antes de iniciar su participación en la célula.


10) Oración de Agradecimiento.

Al terminar esta "Presentación del Proyecto Antioquía" deseo invitar a sus lectores a elevar conmigo una oración de agradecimiento a Dios: "Padre Celestial te damos muchas, muchas gracias, por el privilegio tan grande de invitarnos a participar en esta maravillosa empresa de servirte en la edificación de tu Reino de los Cielos, siendo capacitados y entrenados con el amor, el poder y la dirección de tu Santo Espíritu. Gracias en el nombre de tu hijo Jesucristo. Gracias Señor, muchas gracias. Amén. Toda la eternidad vamos a cantarte alabanzas alrededor de tu trono para darte las gracias por habernos permitido conocerte de esta forma tan personal. Amén."


11) Invitación a participar en el Proyecto Antioquía.

Deseo terminar esta presentación invitándote a participar en el Proyecto Antioquía. ¡¡¡Decídete hoy!!! Inicia tu participación aprendiendo un poco mas del proyecto visitando la página en construcción en el sitio siguiente:

http://homepages.mty.itesm.mx/rnunez

Si al recorrer las páginas de este sitio encuentras algunas enseñanzas que en tu opinión consideres que no están correctas, eso será para mí un indicador de que no he podido expresarme con suficiente claridad, y por ese motivo te agradeceré que me las hagas saber por medio de un mensaje de correo electrónico. De esa forma podré revisar lo que he puesto en la página para mejorar su presentación y explicarlo de una forma más clara y fácil de entender, de manera que no se preste a interpretarlo en forma equivocada. Actuando de esta manera, además de ayudarme a mejorar la presentación de las enseñanzas del sitio, habrás cumplido con tu responsabilidad delante del Señor de expresar y defender tu opinión acerca de la sana doctrina bíblica y podrás presentarte delante de él como un obrero aprobado que usa bien la palabra de verdad.

Si al recorrer las páginas de este sitio encuentras que el Proyecto Antioquía es un buen proyecto, pero por el momento no puedes o no deseas involucrarte participando personalmente, entonces te voy a agradecer tus oraciones de intercesión, pidiéndole al Señor que continúe bendiciéndolo conforme a su voluntad, para que continúe sirviendo como una herramienta mas para la edificación de su Reino y para continuar poniendo muy en alto su Santo Nombre.

Si al recorrer las páginas de este sitio encuentras que el Proyecto Antioquía es un buen proyecto, y que además está en la dirección en que el Señor te ha estado llamando para servirlo en la edificación de su Reino, y deseas involucrarte participando personalmente, entonces te voy a agradecer que me envíes un mensaje de correo electrónico manifestando tu intención de participar. Así pondré tu nombre en la lista de avisos del Proyecto Antioquía para mantenerte informado sobre la fecha y lugar de reunión de las nuevas células que se vayan abriendo.

Ramón Núñez Doval.
Promotor del Proyecto Antioquía.
ramon.nunez@tec.mx
http://homepages.mty.itesm.mx/rnunez
 
Monterrey, N.L., México 2 de Abril del 2001.