4.2) El propósito de Dios: en una encuesta.
Empecemos ahora a investigar cual es la meta personal de Dios de acuerdo con las enseñanzas de la Biblia. Si en un grupo de cristianos que conocen la Biblia, preguntamos: ¿Qué quiere Dios?, muy probablemente obtendríamos respuestas como las siguientes:
- Dios quiere que todos los hombres sean salvos y procedan al arrepentimiento.
- Dios quiere que nos esforcemos y seamos muy valientes.
- Dios quiere que seamos santos, porque Él es santo.
- Dios quiere que estemos siempre gozosos, que oremos sin cesar, que demos gracias por todo.
- Dios quiere que no dejemos de congregarnos como algunos tienen por costumbre.
- Dios quiere que escudriñemos las Escrituras porque ahí encontramos la vida eterna.
- Dios quiere que cumplamos sus mandamientos.
- Dios quiere que vayamos por todo el mundo y anunciemos el evangelio.
- Dios quiere que seamos hacedores de su Palabra, no solamente oidores.
- Dios quiere que ya no seamos niños fluctuantes llevados por doquiera de todo viento de doctrina.
- Dios quiere que examinemos todo y retengamos lo bueno.
- Dios quiere... etcétera, etcétera.
Por supuesto que todas esas respuestas son bíblicas, pero son respuestas egocéntricas, pensando que quiere Dios que hagamos nosotros. Pero si formulamos mejor la pregunta como ¿Qué quiere Dios para sí mismo? ¿Cuál es su propósito personal o meta personal? Si consideramos al universo como una línea de producción, ¿Cuál es el producto que espera obtener Dios al final de la línea?
Consideremos primero varias respuestas evangélicas tradicionales. Y después consideremos varias respuestas conforme al Antiguo Testamento, y luego algunas conforme al Nuevo Testamento.
4.3) El propósito de Dios: la respuesta evangélica tradicional.
- El propósito de Dios consiste en reunir todas las cosas en Cristo, las de los cielos y las de la tierra.
"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él...dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra." Efesios 1:3-10
- El propósito de Dios consiste en presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre.
"de la cual fui hecho ministro... para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre." Colosenses 1:25-28
- El propósito de Dios consiste en reconciliar consigo todas las cosas.
"por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz." Colosenses 1;19-20
Esta respuesta evangélica tradicional parece tan amplia, que por un lado puede incluir casi cualquier cosa, y por otro lado no especifica casi nada. Así que procedamos ahora a buscar respuestas bíblicas más específicas y más concretas, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.
4.4) El propósito de Dios en el Antiguo Testamento.
Los teólogos definen santidad como "separado para Dios" porque la palabra hebreo "kadosh" eso significa, y así se aplica en el Antiguo Testamento a los objetos que estaban dentro del Arca de la Alianza, como los vasos y los candeleros, los cuales eran considerados santos porque su uso estaba separado para Dios. Pero no existe un solo pasaje bíblico que defina santidad de esa manera. Sin embargo, veremos a continuación, que hay muchos pasajes bíblicos en los que la santidad está íntimamente ligada a la habilidad de cumplir los mandamientos de la Ley de Dios.
- "Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel."
Éxodo 19:5-6
- "Porque yo soy el Señor vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo...Porque yo soy el Señor vuestro Dios, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo."
Levítico 11:44-45
- "Porque tú eres pueblo santo para el Señor tu Dios; el Señor tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra... Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas."
Deuteronomio 7:6,11
- "El Señor tu Dios te manda hoy que cumplas estos estatutos y decretos; cuida, pues, de ponerlos por obra con todo tu corazón y con toda tu alma. Has declarado solemnemente hoy que el Señor es tu Dios, y que andarás en sus caminos, y guardarás sus estatutos, sus mandamientos y sus decretos, y que escucharás su voz. Y el Señor tu Dios ha declarado hoy que tú eres pueblo suyo, de su exclusiva posesión, como te lo ha prometido, para que guardes todos sus mandamientos; a fin de que exaltarte sobre todas las naciones que hizo, para loor y fama y gloria, y para que seas un pueblo santo al Señor tu Dios, como él ha dicho."
Deuteronomio 26:16-19
De estos pasajes bíblicos del Antiguo Testamento, queda muy claro que Dios llamó al Pueblo de Israel con un propósito muy bien definido, los llamó para que fueran un Pueblo Santo para Él. O sea que el propósito personal de Dios es un Pueblo Santo.
Y queda muy bien establecido que Dios entiende por santidad, la habilidad de guardar siempre todos sus mandamientos, estatutos y decretos.
4.5) El propósito de Dios en el Nuevo Testamento.
Veamos ahora algunos pasajes del Nuevo Testamento en donde se muestra que el propósito de Dios sigue siendo el mismo, Dios quiere un Pueblo Santo. En algunos pasajes del Nuevo Testamento al Pueblo Santo se le llama la Iglesia Gloriosa.
- "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha." Efesios 5:25-27
- "Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras." Tito 2:11-14
- "Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no eras pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzo misericordia." 1 Pedro 2:9-10
- "Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios." Apocalipsis 19:7-9
- "Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias." Apocalipsis 3:21-22
- "y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra." Apocalipsis 5:9-10
En estos pasajes bíblicos del Nuevo Testamento vemos dos cosas. Primero vemos que se confirma el mismo propósito que Dios había revelado en el Antiguo Testamento. Dios continuó manifestando que Él quiere un Pueblo Santo, o una Iglesia Gloriosa. Y segundo, vemos que Dios ahora nos explica para que quiere este Pueblo Santo, lo quiere para sentarlo con Él en su trono. ¡Estamos destinados para el trono de Dios! ¡Increíble! Si nos quisiera tener ahí de adorno solamente, o como un trofeo por haber derrotado finalmente al Adversario, sería un final grandioso.
Pero ahí no termina la maravilla del increíble Plan de Dios. Nos quiere sentar en su trono para que participemos con Él en el gobierno del Reino de los Cielos. Eso sobrepasa la imaginación de cualquier final grandioso que hubieran podido alguna vez soñar George Lucas, J.R.R. Tolkien, o Steven Spielberg. Ese final de la historia bíblica es tan grandioso, que debería predicarse en todas las iglesias varias veces al año. ¡Estamos destinados para el trono de Dios! ¡Para participar en el gobierno del Reino de los Cielos junto con el Señor Jesucristo! ¡Totalmente increíble!
En el resto de este estudio, investigaremos cuales son los detalles que Dios ha revelado en la Biblia, acerca de cuál es este procedimiento, en el que debemos participar todos los creyentes, para edificar el Pueblo Santo, con el cual Dios desea fundar el Reino de los Cielos, cuando regrese de nuevo el Señor Jesucristo.
4.6) La necesidad de hacer un Nuevo Pacto.
Investigaremos ahora en la Biblia, cual fue la razón por la que Dios decidió cambiar el Antiguo Pacto de la Ley por el Nuevo Pacto de la Gracia.
Empecemos por investigar en qué consiste el Antiguo Pacto. Consiste en las Tablas de la Ley que le entregó Dios a Moisés en el Monte Sinaí, que contienen lo que todo el mundo conoce como los Diez Mandamientos de la Ley de Dios, que vienen descritos en Éxodo 20 y en Deuteronomio 5. Lo que muy pocos cristianos conocen, es cuales son las condiciones de ese pacto, las cuales se describen en Deuteronomio 28.
En los primeros 14 versículos de ese capítulo 28, Dios ofrece colmar de bendiciones a los que cumplan siempre todos los mandamientos, y los restantes 54 versículos describen las horribles maldiciones, que Dios permitirá que lleguen sobre los que no cumplan siempre todos los mandamientos. Esa es la mejor forma que Dios tiene, de tratar de mantenernos cerca de Él, bendiciéndonos si nos mantenemos cerca de él, y dejar que el enemigo nos llene de maldiciones si nos alejamos de Él.
Como ya vimos en la sección 4.4, la Biblia define santidad como la habilidad de cumplir los mandamientos. La primera conclusión obvia de este primer pacto es que nadie puede cumplir siempre todos los mandamientos, o sea que no hay ni una sola persona santa (Ver Romanos 3:10-12), o sea que todos somos pecadores (Ro 3:23), y que todos necesitamos un Salvador. Ese era, precisamente, el principal propósito del Antiguo Pacto, convencernos de que no tenemos la habilidad de vivir en santidad, con nuestros propios recursos. Ese Antiguo Pacto lo celebró Dios con el pueblo de Israel, alrededor del año 1500 AC.
Continuemos ahora revisando los pasajes bíblicos, en los que Dios reveló que estaba planeando hacer un Nuevo Pacto, para entender muy bien las semejanzas y las diferencias entre ambos pactos. Y de esos pasajes, deduciremos las tres etapas sucesivas, con las cuales Dios diseñó este Nuevo Pacto. Novecientos años después de haber ofrecido el Primer Pacto, Dios empezó a anunciar a través del profeta Jeremías, que planeaba ofrecer un Nuevo Pacto al pueblo de Israel. Y continuó dando algunos otros detalles adicionales, a través de los profetas Isaías, Ezequiel y Joel:
- "He aquí que vienen días, dice Dios el Señor, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Dios el Señor. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Dios el Señor: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Dios el Señor; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado." Jeremías 31:31-34
- "Vino a mí palabra de Dios el Señor, diciendo: Hijo de hombre, mientras la casa de Israel moraba en su tierra, la contaminó con sus caminos y con sus obras; como inmundicia de menstruosa fue su camino delante de mí. Y derramé mi ira sobre ellos por la sangre que derramaron sobre la tierra; porque con sus ídolos la contaminaron. Les esparcí por las naciones, y fueron dispersados por las tierras; conforme a sus caminos y conforme a sus obras les juzgué. Y cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo nombre, diciéndose de ellos: Estos son pueblo de Dios el Señor, y de la tierra de él han salido. Pero he tenido dolor al ver mi santo nombre profanado por la casa de Israel entre las naciones adonde fueron. Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado. Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Dios el Señor, dice Dios el Señor el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos. Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios." Ezequiel 36:16-28
- "Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a quien yo escogí. Así dice Dios el Señor, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí. Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos." Isaías 44:1-3
- "Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios... Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días." Joel 2:12,13,28,29