El Tiempo Devocional
 



Introducción

Si fuera necesario citar alguna autoridad a favor de la observancia de un período devocional temprano por la mañana, la hallaríamos en los escritos y el ejemplo de los hombres de Dios en todos los tiempos. Pero basta el ejemplo de nuestro Maestro mismo, quien, "levantándose muy de mañana, salió y se fue a un lugar desierto y allí oraba", para mostrar la importancia suprema que esta práctica tiene para nosotros.

Si aquel que jamás estuvo fuera de contacto con su Padre no pudo prescindir de períodos definidos y prolongados a solas con Dios, ¿cuánto más no lo necesitaremos nosotros?

Leamos en Marcos 1:21-34 la historia de un día ocupadísimo en la vida de nuestro Señor. Notemos que a pesar de su mucho trabajo, se levantó antes del amanecer para buscar el rostro de su Padre, y luego preguntémonos si tienen valor alguno nuestras excusas por no dedicar a la meditación el tiempo debido.

Pero una cosa es convencerse de la necesidad de formar este hábito, y otra muy distinta llevarlo a cabo con perseverancia y regularidad. Además, no basta que se disponga del tiempo, porque la media hora - más o menos - que se dedique a la meditación muy fácilmente puede transcurrir sin provecho alguno o casi desperdiciarse. Los autores de los artículos aquí recopilados no solamente nos hacen comprender la gran importancia de pasar un tiempo a solas con Dios, sino que dan sugerencias prácticas y valiosas acerca de cómo sacar de este tiempo el mayor provecho.