Construyendo el Reino de los Cielos
Un Llamado a la Edificación de Comunidades Cristianas
Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8


Capítulo 1:

LA IMPORTANCIA DE LA BIBLIA


a) El Pecado Original.

El pecado original se llama así porque fue el primer pecado que se cometió y también porque es el origen, la fuente, o la raíz de todos los demás pecados. Este origen de todos los pecados, consiste en rebelarse contra Dios, en independizarse de Dios, esto es, en decidir que el control de nuestras vidas no debe estar en las manos de Dios, sino en nuestras propias manos; consiste en tomar la decisión de hacer lo que nosotros queremos en lugar de hacer lo que Dios quiere que hagamos. Consiste, en pocas palabras, en querer ser como Dios.

El arrepentimiento o conversión a Dios, consiste precisamente en lo contrario, esto es, consiste en reconocer que fue un error fatal habernos rebelado contra Dios, arrepentirse de haberlo hecho, pedirle a Dios perdón por ello, y entregarle a él el control de nuestras vidas, comprometiéndonos con él a hacer su voluntad en lugar de hacer la nuestra.

La Biblia narra en Isaías 14:12-14, y en Ezequiel 28:11-17, como ocurrió el pecado original, antes aún de que existiera el universo material, cuando solamente existían Dios y sus ángeles. Sucedió que Lucero, el querubín que gozaba de mayor fuerza, belleza, inteligencia y poder, se rebeló contra Dios junto con una tercera parte de los ángeles, decidió ser como Dios, subir al cielo, y sentarse en el trono de Dios. En respuesta a este golpe de estado, Dios expulsó a Lucero y a sus ángeles caídos, al infierno, convirtiéndolos en Satanás y sus demonios.

La Biblia narra en Génesis 2:8,9,16,17; 3:1-7,17-19,22-24, como sucedió que Satanás engañó al hombre, con el mismo viejo truco de querer ser como Dios, y le ofreció a Adán que si se rebelaba contra la voluntad de Dios, y tomaba del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, sería como Dios y adquiriría sabiduría. Lamentablemente, el único conocimiento que el hombre adquirió, fue saber que de ahí en adelante estaba destituido de la gloriosa presencia de Dios, y que había perdido la vida eterna, y que tendría que morir y regresar al polvo del que había sido formado.

Y ese mismo pecado de querer ser como Dios, lo cometemos todos los hombres, cada vez que pensamos que si Dios fuera realmente bueno, no debería permitir que hubiera guerras, ni debería permitir que los niños pequeños murieran de cáncer o de SIDA, ni debería permitir que hubiera tanta miseria en la India o en el Africa, o mil otras cosas semejantes. Y lo que sucede, es que en el fondo estamos pensando, que si Dios nos dejara manejar el universo, nosotros no permitiríamos que ocurrieran tantas de esas injusticias, tragedias y miserias. Y aquí tenemos de nuevo, el mismo viejo truco de querer ser como Dios, solo que ahora actuando dentro de nosotros mismos. Así que lo que fue en un principio el pecado original, resulta que ahora ya no es tan original, ya que frecuentemente estamos cayendo, todos los hombres, en esa misma vieja trampa de creernos tan inteligentes, tan sabios, o tan buenos, o incluso mejores, que Dios.


b) La Inteligencia de Dios.

Resumiendo, pues, diremos brevemente, que el pecado original consiste en que los hombres estamos constantemente queriendo sentirnos o creernos tan sabios o tan inteligentes como Dios. Por esto es que llegamos a alejarnos de él, poco a poco, llegando a veces hasta rechazarlo, porque pensamos que no necesitamos estar cerca de él, ya que no necesitamos ningún consejo ni ninguna ayuda de su parte, somos como él, podemos vivir sin tomarlo a él en cuenta para nada en nuestra vida diaria.

Incluso, algunas veces se tiene el atrevimiento, de llegar a citar a la misma Palabra de Dios, para apoyar nuestro punto de vista de que somos casi, casi, como Dios, diciendo que el mismo Dios dijo: "Haré al hombre a mi imagen y semejanza", y le echamos la culpa a Dios de nuestra ridícula pretensión, diciendo que no fue idea nuestra, sino que Dios mismo dijo que nos iba a hacer como él mismo. El único problema es que somos un poquito imprecisos al citar a la Biblia, ya que realmente Dios dijo que nos haría semejantes, o parecidos, a él, pero nunca dijo que nos haría iguales a él.

En una ocasión Dios tuvo la paciencia de explicarle a uno de sus más fieles profetas, a Isaías, que ese parecido con el que había formado al hombre, no era realmente un parecido muy grande, sino al contrario, era una semejanza mucho muy pequeña. Y para que entendiera bien Isaías, y ojalá que también lo entendiéramos bien nosotros, de una vez por todas, le dijo: "Así como está de lejos el cielo de la tierra, así de lejos están mis caminos de vuestros caminos, y mis pensamientos de vuestros pensamientos", Isaías 55:8,9. Isaías vivió unos 600 años antes de Cristo, no tenía los conocimientos de astronomía que nosotros tenemos ahora, para él la distancia más grande que pudiera existir era precisamente esa, del cielo a la tierra; bueno pues de ese mismo tamaño, le dijo Dios, es la diferencia entre la inteligencia del hombre y la inteligencia de Dios.

Y en esa verdad bíblica está basada la gran importancia que debe tener la Biblia para quienes dicen creer en ella. Si la diferencia que existe entre la inteligencia y la sabiduría de Dios y la del hombre, es tan grande, entonces es totalmente inútil, absurdo o ridículo, ponernos a pensar como debe ser Dios, o que cosas podrían agradarle, o cual debería ser su plan para el hombre. Para entender bien esta verdad imaginemos que reunimos durante un año, en una pequeña isla del Pacífico, en un hotel de lujo equipado con las mejores facilidades computacionales, y con libre acceso a todas las bibliotecas del mundo, a los mil hombres más inteligentes y más santos del mundo, para que desarrollen una teoría acerca de Dios, detallando en ese documento cual debe ser el plan de Dios para los hombres, y cuales deben ser los objetivos y las estrategias de Dios. De acuerdo a la Biblia ese documento solo serviría para la basura. Se oye un poco brusco decirlo de esa manera, pero se oye así debido al pecado original, esto es, por nuestra ridícula pretensión de querer ser como Dios.

En una ocasión Dios le hizo entender a Isaías que: "todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias son como un trapo de inmundicia" Isaías 64:6; y el mismo Señor Jesucristo dijo en una ocasión: "Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación." Lucas 16:15. Esto es, lo más sublime y bello que los hombres pensemos acerca de la voluntad de Dios, no pasa de ser un trapo sucio, una abominación, un insulto, desde el punto de vista de Dios. Por eso, precisamente, la Biblia es tremendamente importante.


c) Las Dos Fuentes del Conocimiento.

El hombre solo tiene dos fuentes de conocimiento, la razón humana y la revelación divina. Y aún cuando la razón humana sea un instrumento excelente para estudiar e investigar toda la maravillosa creación de Dios, es totalmente inútil para estudiar y conocer al Creador. Toda la información que podamos recibir acerca de Dios solo puede provenir de una de esas dos fuentes, o bien Dios mismo nos la reveló a través de la Biblia, y precisamente por eso se le llama la Palabra de Dios, o bien, proviene simplemente de la mente del hombre, y no tiene entonces ninguna validez. Esta afirmación es difícil de aceptarla, ya que es muy difícil dejar de pensar que los hombres somos lo máximo, que somos la cumbre de la creación de Dios, y que somos casi como Dios. Aunque es un truco muy viejo, siempre le ha dado muy buenos resultados a quién lo inventó, excepto, claro está, la primera vez que lo usó.

La Biblia reconoce que hay muchísimas verdades que Dios no reveló a través de la Biblia: "Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley." Deuteronomio 29:29. La Biblia no pretende tener ningún conocimiento de biología molecular, ni de física cuántica, ni de ninguna otra ciencia desarrollada por la razón humana, ni siquiera pretende tener toda la revelación acerca de Dios, simplemente pretende tener justamente aquella revelación que necesitamos para conocer la voluntad de Dios para nuestras vidas, y para obtener la vida eterna si decidimos creer en ella y ponerla en práctica en nuestra propia vida diaria.

La Biblia no debe usarse para obtener conocimiento acerca de las ciencias desarrolladas por la razón humana, su objetivo no es enseñar acerca de la creación, sino del Creador. De la misma manera ni la ciencia, ni el razonamiento científico deben usarse para obtener información acerca del Creador, sino de la creación. Cada una de ellas, la razón y la revelación, son excelentes para obtener información, siempre y cuando no se salgan de su campo de aplicación.

Conviene aclarar algo importante, si bien la razón humana no puede generar por si sola ningún conocimiento nuevo acerca de Dios, sin embargo, sí es un instrumento excelente para estudiar la información que ya ha sido revelada por Dios a través de la Biblia, siempre y cuando esté acompañada por la guía y la dirección del Espíritu Santo.


d) Los Dos Tipos de Sabiduría.

Para documentar un poco mejor la diferencia entre la sabiduría humana y la sabiduría de Dios veamos algunos pasajes de la Biblia en donde son comparadas una con la otra.

En la epístola a los Colosenses se nos advierte a los cristianos que no debemos dejar que nadie nos engañe con palabras persuasivas, ni por medio de filosofías, ni huecas sutilezas, ni por las tradiciones de los hombres: " Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas ... Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo." Colosenses 2:4,8

En la primera epístola a los Corintios se nos explica que nuestra fe no debe estar basada en la sabiduría de los hombres: "Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría ... ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios." 1a Corintios 2:1-5

Y en la misma epístola se nos enseña que la sabiduría del mundo son simples tonterías comparadas con la sabiduría de Dios: " Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos. Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos. Así que nadie se gloríe en los hombres ..." 1a Corintios 3:19- 21


e) Dios es Bueno y Desea que Entendamos la Biblia.

Dios no es un ser perverso que quiera que únicamente los más inteligentes o los más estudiosos entiendan su revelación, al contrario, la Biblia enseña repetidamente que son los mansos y humildes a quienes más fácilmente se les revela Dios, de hecho, el único pasaje de los evangelios que narra acerca de algo que le haya dado mucho gusto al Señor Jesucristo, fue cuando públicamente alabó a su Padre Celestial por haber escondido sus grandes revelaciones, de los sabios, orgullosos de su humana sabiduría: " En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó." Lucas 10:21

Y esta misma verdad, de que el orgullo y la vanagloria, que produce en los hombres, el hecho de tener una gran cantidad de sabiduría humana, es un obstáculo muy grande para entender con claridad la revelación de Dios, se nos enseña también en la primera epístola a los Corintios: " Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. Pues mirad, hermanos, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia." 1a Corintios 1:25-29

Así que un argumento popular que dice que la gente simple y sencilla no debe leer la Biblia porque no puede entenderla, sino que necesita que una persona sabia y con una gran cantidad de sabiduría humana, deba explicársela para que pueda entenderla correctamente, no solo no está de acuerdo con la enseñanza de la Biblia, sino que está completamente en contra de lo que enseña la Biblia. Dios no es un ser perverso que se goza en que las personas simples, sencillas, y humildes, no entiendan su revelación; al contrario, Jesucristo se regocijó de que las profundas verdades de la Biblia, se les revelaran fácilmente a los humildes y se les mantuvieran veladas a los sabios orgullosos.

Y la Biblia va incluso más allá de afirmar que la cantidad de revelación que una persona puede entender es inversamente proporcional al orgullo que le produzca la gran cantidad de sabiduría que posee. El mismo Señor Jesucristo advirtió muy fuertemente a los líderes religiosos de su tiempo, y de todos los tiempos, que dejaran de obstaculizar y de esconder, el conocimiento de la revelación, a la gente del pueblo: "¡Ay de ustedes, maestros de la ley!, que se han apoderado de la llave del conocimiento; pero ni ustedes mismos entran ni dejan entrar a los que quieren hacerlo ... ¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas! ... ¡Serpientes! ¡Raza de víboras! ¿Cómo van a escapar del castigo del infierno? Por esto yo les voy a enviar profetas, sabios y maestros. Pero ustedes matarán y crucificarán a algunos de ellos, y a otros golpearán en las sinagogas y los perseguirán de pueblo en pueblo ... Cuando Jesús salió de allí, los maestros de la ley y los fariseos se enojaron mucho, y comenzaron a molestarlo con muchas preguntas, tendiéndole trampas para atraparlo en sus propias palabras." Lucas 11:52; Mateo 23:29,33,34; Lucas 11:53 V.P.


f) La Biblia es una Revelación Gradual.

La Biblia es la revelación de Dios para los hombres. Pero aunque la Biblia contiene toda la revelación que Dios considera necesaria, para que los hombres podamos llegar a entender el plan de Dios para nuestra vida, y podamos llegar a obtener vida eterna, si nos comprometemos seriamente con él a ponerlo en práctica en nuestras propias vidas diarias; esa revelación se nos hace accesible, o se nos revela personalmente a nuestro espíritu, de una manera gradual y progresiva, dependiendo del tiempo que le dediquemos a estudiarla seriamente y dependiendo del grado en que vayamos poniendo en práctica en nuestra vida diaria lo que vayamos aprendiendo en ella.

La Biblia es una revelación gradual en varios sentidos diferentes. Es una revelación gradual de principio a fin de la misma Biblia, en los primeros libros Dios nos revela acerca de su creación y acerca del primer pacto que celebró con los hombres, a través de Moisés, esto es, el pacto de la Ley. Más adelante, unos 600 años después, en los libros de los profetas, Dios revela su intención de hacer un nuevo pacto con los hombres. Unos 600 años después, Dios celebra el nuevo pacto con los hombres a través de Jesucristo. Unos 60 años después el apóstol Juan revela en el libro del Apocalipsis, los eventos que sucederán poco antes del regreso de Jesucristo, por segunda vez, a celebrar las bodas del Cordero con su esposa, pura, santa, y sin mancha, para sentarla en su trono con él, y con su Padre, para gobernar el Reino de los Cielos.

La Biblia también es una revelación gradual, a lo largo de la vida de cada persona, que dedica una parte considerable de su tiempo a leerla, con el propósito de conocer mejor a Dios. Cada vez que se vuelve a leer el mismo pasaje, aunque ya se haya leído muchas veces, Dios puede usar ese mismo pasaje, para revelarnos una verdad nueva, que no habíamos visto en ninguna de las lecturas anteriores, tal vez para que podamos aplicarla a una situación nueva por la que estemos atravesando. Esto hace que la lectura y estudio de la Biblia, sea algo muy dinámico, muy interesante, muy provechoso, y que además nos ayuda a conocer la voluntad de Dios para nuestra vida.

La manera más impresionante en que la Biblia es una revelación gradual, es en la medida en que vayamos verdaderamente poniéndola en práctica en nuestra vida diaria. Si al leer o estudiar la Biblia, nos revela Dios una verdad muy importante, y nosotros no la ponemos en práctica, no tiene ningún caso que Dios continúe dándonos mas revelaciones. Si Dios nos revela algún aspecto de su voluntad, es para que nosotros modifiquemos nuestra forma de vivir, para adaptarla a su voluntad. Dios no nos revela su voluntad simplemente para que satisfagamos nuestra curiosidad. Dios tiene un plan perfectamente bien definido para el hombre, y desea írselo revelando gradualmente para que el hombre vaya colaborando activamente en ese plan; pero si el hombre no responde como Dios espera que lo haga, no tiene ningún caso seguirle revelando nada nuevo. El hombre tiene que demostrarle a Dios que sus intenciones son realmente serias, que desea conocer mejor a Dios, no para servirse mejor de él, sino para servirlo mejor a él. Pero si el hombre no colabora con Dios modificando su conducta o comportamiento, para colaborar con el plan de Dios, está entonces mostrándole a Dios que sus intenciones son egoístas, que simplemente desea servirse de él.

Además como veremos más adelante, al irle revelando Dios su plan al hombre, Dios va capacitando y entrenando al hombre, para que pueda realmente hacer la voluntad de Dios. Esta capacitación, involucra irle proporcionando poder espiritual, en la forma de habilidades espirituales, los dones del Espíritu, y en la forma de actitudes espirituales, los frutos del Espíritu. El propósito de este poder espiritual es proporcionar crecimiento espiritual, a nivel personal, e ir edificando una comunidad de vida cristiana, a nivel comunitario, con los servicios y las relaciones del Espíritu. Pero si nosotros, al ir recibiendo ese poder, lo empezamos a usar mal, Dios no se va a angustiar por ello, simplemente lo va a retirar. Hay muchas maneras de usarlo mal, podemos empezar a presumirles a los demás de que ya nos estamos volviendo muy espirituales, o podemos empezar a desear tener mas autoridad dentro de la comunidad, o podemos empezar a querer usar el poder espiritual para nuestro provecho personal, o incluso alguien pudiera querer usarlo para hacerle algún mal a otra persona. Para eso si tenemos mucho ingenio.

Veremos ahora algunos de los pasajes de la Biblia, que nos hablan de este aspecto, de la forma gradual que tiene Dios de revelar su voluntad, y sus planes, a los hombres.

" porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios ..." Romanos 1:19- 22

En este pasaje se nos enseña que nadie tiene ninguna excusa válida por no conocer a Dios. Con el simple hecho de observar la maravillosa creación de Dios, con observar en una noche un cielo sin nubes y contemplar la cantidad innumerable de estrellas, o con observar un bebito recién nacido, con todas las pequeñas partes de su cuerpo completas y funcionando, eso debe ser suficiente, dice la Biblia, para que cualquier persona entienda que debe existir un Dios que creó todas las cosas, y no solo eso, sino que debe también agradecerle a Dios por su vida, por haber sido él mismo creado por Dios, y de ahí debe pasar a preguntarse acerca del propósito con el que fue creado, y debe buscar a Dios y tratar de agradarlo cumpliendo su voluntad.

La persona que llega a ese nivel de conocimiento de Dios, es decir, que reconoce haber sido creado por un ser supremo, puesto que no se hizo él a él mismo, y que reconoce que debe tratar de agradar al ser que lo creó y le dio la vida, está en muy buen camino para recibir la siguiente revelación, como lo muestran los dos pasajes siguientes:

"Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba y le decía: Cornelio. El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro." Hechos 10:1-5

Cornelio no era cristiano, no tenía vida eterna, era una persona excelente y muy religiosa, pero no tenía vida eterna, iba camino al infierno, sin embargo vivía mas piadosamente que muchos cristianos: él y toda su familia eran temerosos de Dios, hacía muchas limosnas y oraba a Dios siempre. ¿Era eso suficiente para que Cornelio recibiera de Dios la vida eterna a cambio de ello? Como lo explicaremos detalladamente más adelante, obviamente eso no era suficiente, pero tampoco era totalmente inútil, de hecho le sirvió muchísimo, ya que Dios escuchó sus oraciones y vió sus limosnas, esto es, Dios vio que Cornelio estaba sinceramente haciendo su mejor esfuerzo, y estaba tratando de agradarlo, claro que solo podía hacerlo hasta donde él conocía del plan de Dios. Y entonces Dios decidió revelarle lo que seguía de su plan, y le envió un ángel que le dijera que buscara al apóstol Pedro, para que él le hablara acerca de Jesucristo, y pudiera entonces, por la fe en Cristo, recibir la vida eterna.

"Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí ... Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre" Juan 6:45,65

En este pasaje está hablando Jesucristo mismo, y dice que quienes se acerquen al Padre, tratando de aprender de El y de obedecerle, serán conducidos por el mismo Padre a la etapa siguiente, es decir, a conocer la obra de Jesucristo.

Ahora bien, la persona que llega a conocer a Jesucristo personalmente, y llega a entender lo que Cristo hizo por él y lo que Cristo espera de él, será conducido por el mismo Jesucristo, a la etapa siguiente de su plan, esto es, a conocer al Espíritu Santo, para que continúe guiándolo y dándole mas revelaciones de ahí en adelante, siempre y cuando haya mostrado fidelidad y obediencia a los mandamientos de Jesucristo, como lo muestran los siguientes pasajes:

"El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él ...él que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él , y haremos morada con él." Juan 14:21,23

"Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre ... Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho ... Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuere, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré ... Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar . Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad ..." Juan 14:16,26; 16:7,12,13


g) La Biblia es una Revelación Completa.

Otra razón por la cual es muy importante la Biblia, es porque no solamente contiene parte de la revelación de Dios al hombre, sino porque contiene toda la revelación que el hombre necesita para conocer la voluntad de Dios, y para ponerla en práctica. Y la Biblia misma lo afirma en varios pasajes:

"Estoy muy sorprendido de que ustedes se hayan alejado tan pronto de Dios, que los llamó mostrando en Cristo su bondad, y se hayan pasado a otro evangelio. En realidad no es que haya otro evangelio. Lo que pasa es que hay algunos que los perturban a ustedes, y que quieren trastornar el evangelio de Cristo. Pero si alguien les anuncia un evangelio distinto del que ya les hemos anunciado, que caiga sobre él la maldición de Dios, no importa si se trata de mí mismo o de un ángel venido del cielo. Lo he dicho antes y ahora lo repito: Si alguien les anuncia un evangelio diferente del que ya recibieron, que caiga sobre él la maldición de Dios." Gálatas 1:6-9 V.P.

En este primer pasaje el apóstol Pablo enseña con mucha claridad que nadie puede enseñar una revelación diferente de la que ya está contenida en la Biblia, ni siquiera un ángel del cielo, y no solo eso sino que aquél que se atreva a hacerlo caerá sobre él la maldición de Dios.

"Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están descritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro." Apocalipsis 22:18,19

Este pasaje está entre los últimos cuatro versículos, del último capítulo, del último libro de toda la Biblia. Y el pasaje claramente afirma que no es correcto agregarle nada nuevo a la revelación que ya está dada en la Biblia, así como tampoco es correcto quitarle ninguna parte de lo que ya ha sido revelado. Puede uno escoger entre creer o no creer a la Biblia, Dios nos ha dado libre albedrío, pero si uno decide creer que la Biblia es la revelación de Dios, entonces también tiene que creer que la Biblia contiene toda la revelación de Dios y nada más que la revelación de Dios; esto es, la Biblia es la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad, de Dios para los hombres. Así que al terminar de escribirse la Biblia, Dios decidió dejar completamente bien establecido, que había terminado para siempre la revelación básica que el hombre necesita para conocer la voluntad de Dios y ponerla en práctica en su vida diaria. Por supuesto que el Espíritu Santo va a continuar guiándonos, aconsejándonos, y enseñándonos continuamente, todos los días de nuestra vida, mientras nosotros continuemos siendo fieles y obedientes a su voluntad, pero nunca nos dará ninguna enseñanza contraria, ni diferente, a lo que ya ha sido revelado en la Biblia; Dios dijo ya, una vez y para siempre, que no se le había olvidado decir nada importante.

La Figura No. 2 al final de este capítulo, muestra en forma gráfica estos conceptos que acabamos de estudiar.


h) La Regla Fundamental de la Hermenéutica.

Siendo la Biblia tan importante, por ser la única revelación de Dios para los hombres, es sumamente importante poder sacar información de la Biblia de una manera inteligente, y para ello estudiaremos la regla fundamental de la hermenéutica. La Hermenéutica es la ciencia y el arte de interpretar correctamente documentos antiguos. Por supuesto que esta regla no puede ser un sustituto a la guía del Espíritu Santo, quién siempre nos guiará a toda la verdad. Si uno no tiene la certeza de estar siendo guiado por el Espíritu de Dios, debe uno preocuparse primero por adquirir esta guía, ya que esta regla es solamente una herramienta complementaria para aquella. La parte III de este libro, titulada: "El Sistema de Vida en el Espíritu" comprende un curso bíblico dirigido a conocer la forma de obtener la guía y dirección personal del Espíritu Santo. Esta parte III se publicará posteriormente en un volumen separado.

Para entender bien la importancia de esta regla, tomemos como ejemplo a La Ilíada, o a La Odisea, ambas de Homero, escritor de la antigua Grecia, que vivió varios cientos de años antes de Cristo. Y supongamos que estamos leyendo un pasaje de La Odisea cuyo significado no nos queda completamente claro. Lo mejor sería preguntarle directamente al autor, para que él mismo nos explicara lo que quiso decir exactamente. Si le preguntamos a treinta personas diferentes, que es lo que ellos piensan o entienden que quiso decir Homero en ese pasaje, es muy probable que obtengamos treinta opiniones diferentes. Y si Homero murió hace ya muchos siglos, ¿qué podemos entonces hacer para obtener una respuesta inteligente? La solución es realmente muy simple, una vez que la entendemos, claro está. Lo que debemos hacer es buscar otros pasajes de la misma Odisea, en los cuales el mismo autor, nos hable del mismo tema, o de un tema muy parecido, y en el caso de que podamos obtener unos diez, quince o veinte pasajes paralelos, esto es, que hablen del mismo tema, podemos entonces juntar la información de todos ellos y así obtener la opinión del mismo autor sobre el pasaje difícil de interpretar correctamente. La regla, pues, es muy simple: dejemos que Homero interprete correctamente a Homero.

Cuando aplicamos esta regla de interpretación a la Biblia, cobra aún mayor importancia, puesto que la Palabra de Dios solo puede ser interpretada correctamente por ella misma, debido a la tremenda diferencia entre nuestros pensamientos y nuestros caminos con los de Dios.

La violación flagrante de esta regla consiste en tratar de construir toda una enseñanza bíblica sobre un solo versículo aislado, o sobre un par de versículos solamente, obviamente eso no es correcto. Para poder establecer una sólida enseñanza bíblica sobre cualquier tema, es necesario por lo tanto, tener al menos una decena de pasajes paralelos, que hablen claramente sobre el mismo tema.


i) La Dificultad para Estudiar la Biblia.

La imprenta de tipos móviles fue inventada por Johannes Gensfleisch, llamado Gutenberg, en Maguncia, Alemania, en 1440. Antes de esa fecha, escribir un libro significaba exactamente eso, tener que escribirlo a mano. No solamente no se contaba con la imprenta, tampoco se tenían las plumas y los papeles a los que estamos tan acostumbrados, por lo cual se nos hace difícil imaginar lo que significaba vivir sin tener esas comodidades modernas. Antes de que existiera la imprenta, los libros se escribían sobre pieles de animales a las que se les había dado un tratamiento especial, y eran artículos costosos, tanto por ser pieles, como por el tratamiento especial que se les daba. Las plumas que se usaban, eran realmente plumas de aves, las cuales tenían que estarse recargando continuamente. Pero lo más escaso era la mano de obra, si el porcentaje de gente que sabía leer y escribir aquí en México en 1950 era de un 15%, imaginemos cuanto sería en algún pueblo de Europa en el año 1200, o en al año 1000, o en el 600.

Para no hacer esta historia muy larga, diremos que los que han estudiado este tema han llegado a la conclusión de que escribir una Biblia antes del año 1440, requería de 70 años-hombre. Supongamos que se les pagara un sueldo equivalente al de un profesionista con poca experiencia, unos $4,000.00 pesos mensuales, eso daría un costo de 3,360,000.00 pesos, equivalente al de unos treinta o cuarenta automóviles nuevos, solamente de mano de obra. ¿Cuantas personas podían darse el lujo de mandarse escribir una copia de la Biblia? Realmente las personas particulares no podían darse ese lujo. Lo que se hacía era que, en un monasterio, retirado del mundanal ruido, se reunía a unos cuantos monjes, a copiar, día tras día, letra tras letra, hoja tras hoja, cada uno de los libros de la Biblia. Si se ponía a trabajar a unos diez monjes, se tardarían unos siete años en copiar un ejemplar. ¿Había algún complot secreto y maligno para que nadie pudiera leer la Biblia? Por supuesto que no. No había ninguna necesidad de que lo hubiera. Prácticamente era casi imposible leerla, al menos que uno perteneciera a una de esas muy pequeñas minorías que tenían una fortuna suficientemente grande como para darse el lujo de no trabajar y de emplear su tiempo en ponerse a aprender a leer. Y quién tuviera esa fortuna, tenía muchísimas cosas muy interesantes en que usar su tiempo y su dinero, en lugar de ponerse a aprender a leer, lo cual en esas épocas era algo realmente fuera de lo normal.

Además, antes del año 1200, la Biblia solamente estaba dividida en libros, no estaba dividida en capítulos, ni en versículos. La división de los libros en capítulos no se llevó a cabo sino hasta el año 1220, y la división en versículos no se efectuó sino hasta el año 1551.

Después de la invención de la imprenta en el año 1440, la Biblia continuó siendo difícil de leer, pero ahora fue por otra razón, fue por la diversidad de interpretaciones que se empezó a dar a la Biblia en las diferentes culturas nacionales que empezaron a formarse, como veremos en la sección "a" del capítulo 3.

PARA PROCLAMAR CON FIDELIDAD Y EFECTIVIDAD EL PLAN DE DIOS PARA LOS HOMBRES SE REQUIERE
RECONOCER A LA BIBLIA COMO:
1. LA VERDAD

Debe enseñarse toda la Biblia y nada más que la Biblia
"Las cosa secretas pertenecen al Señor nuestro Dios, mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre ... para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre"
Dt 29:29; Jn 20:31
2. TODA LA VERDAD

No deben enseñarse solamente algunos pasajes aislados.
"...Si alguno quitare de las palabras del libro ... Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro"
Ap 22:19
3. NADA MAS QUE LA VERDAD

No deben enseñarse tradiciones humanas al mismo nivel de la Palabra de Dios.
"...Si alguno añadiere a estas cosas Dios traerá sobre él las plagas escritas en este libro"
Ap 22:18
Figura 2: La verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad