f) El Falso Dilema entre la Ciencia y la Religión
Debido a que era inaceptable darle la razón a Galileo, y declarar inválido todo el sistema teológico, se decidió entonces dejar ante la historia una imagen de Galileo como la de un terrible villano. La gran mayoría de la gente tiene aún el día de hoy, la idea de que las teorías de Galileo contradecían y declaraban falsas a las enseñanzas de la Biblia.
Conforme pasaba el tiempo el razonamiento científico iba gradualmente haciendo más y más progresos, y trayendo más y más beneficios tecnológicos que redundaban, palpablemente, en un mejor nivel de vida material para la humanidad. La respetabilidad, pues, del razonamiento científico aumentó gradualmente, continúa haciéndolo hasta el día de hoy, y todas las predicciones para el futuro indican que su prestigio continuará aumentando.
De una forma inversamente proporcional, la respetabilidad del razonamiento teológico-filosófico ha continuado disminuyendo gradualmente más y más. De hecho ha disminuido hasta el grado de que en la actualidad, cuando una persona se declara públicamente creyente religioso, automáticamente se le pone en la frente una etiqueta invisible de fanático e irracional, y la gente que lo rodea empieza a elaborar teorías acerca de
Lo verdaderamente triste y trágico de esta situación, es que el dilema o contraposición que se generó hace 350 años a raíz de la catástrofe teológica de Galileo, es un dilema o un conflicto falso. La Biblia no hace en ninguna parte, ninguna afirmación acerca de que la luna sea perfectamente lisa y redonda, esa afirmación la hacía la filosofía de Aristóteles. Y de la misma manera, la Biblia nunca afirma que los cuerpos mas pesados caen más rápido que los ligeros, eso lo afirmaba Aristóteles. Ni afirma nunca la Biblia que solo debe haber siete planetas en el Sistema Solar porque solo hay siete cavidades en el cráneo del hombre, eso lo afirmaba Aristóteles.
El verdadero conflicto nunca existió entre el razonamiento científico de Galileo y las grandes verdades de la Biblia. El verdadero conflicto fue realmente entre el razonamiento científico de Galileo y la filosofía de Aristóteles. El villano no era Galileo, el villano era Aristóteles. Lo que estaba evidentemente equivocado era el pensamiento basado en la antigua filosofía griega. Galileo nunca dijo nada que contradijera o atacara a la Biblia. Lo que pasó realmente, fue que por tratar de hacerle un bien a la religión, se contrapuso falsamente a Galileo contra la Biblia, cuando el conflicto real era entre Galileo y Aristóteles. Queriéndole hacer un bien a la religión, se le hizo un daño terriblemente grave, que ha perdurado ya por 350 años, contraponiendo falsamente a la Biblia contra la Ciencia.
Obviamente el propósito de toda esta reflexión histórica no es simplemente el de señalar la existencia de un problema grave que ha quedado con la solución pendiente por más de tres siglos, sino el de proponer una solución satisfactoria, positiva y edificante para todos los cristianos de todas las iglesias. Un poco más adelante veremos que en la actualidad ya se dispone de muchas herramientas para lograrlo.
g) Revoluciones y Guerras Mundiales
Tal vez alguien podría preguntarse porqué nadie desarrolló una teología bíblica científica después de 1788, cuando los resultados de Kant habían mostrado la necesidad de hacerlo. Aunque no haya sido la causa única, debemos recordar que alrededor de esa fecha el mundo occidental se encontraba convulsionado políticamente. En Francia se estaba desarrollando la Revolución Francesa, Estados Unidos estaba llevando a cabo su Guerra de Independencia contra Inglaterra. Casi todos los países de Latinoamérica estaban realizando guerras de independencia de España.
Después, durante el Siglo XIX se llevó a cabo una continua y cada vez más acelerada revolución industrial, científica y tecnológica, a través de todo el mundo civilizado. La gente tenía ahora muchas mas cosas interesantes y relevantes en que pensar, y sobretodo, estos asuntos no eran simplemente tinta sobre papel, ni rebuscados juegos de palabras, sino que eran hechos reales y prácticos que afectaban, positivamente, la vida diaria de todas las personas.
Después, durante la primera mitad del Siglo XX, el mundo entero se vio involucrado en dos terribles y desastrosas Guerras Mundiales. Y además se vio amenazado por el comunismo, un sistema político y económico, que no solo se declaraba ateo, sino que era decididamente antireligioso, el cual durante varias décadas estuvo expandiéndose exitosamente por todo el mundo.
h) El Problema que Quedó con la Solución Pendiente
Así sucedió que transcurrieron más de trescientos años desde que Galileo había iniciado la catástrofe teológica, sin que nadie hubiera siquiera sugerido la posibilidad de desarrollar una teología científica. El problema de encontrar una forma de utilizar el razonamiento científico, para ordenar y estructurar las grandes verdades de la Biblia, de una manera que fuera compatible con la nueva forma de pensar y razonar, que ya se había extendido exitosamente a todas las demás áreas del conocimiento, quedó pendiente de resolver. No solo quedó pendiente de resolver, sino que quedó totalmente olvidado e ignorado. Parecía que no había nadie en todo el mundo que considerara que ese fuera un problema al que valiera la pena dedicarle tiempo y esfuerzo. Al contrario, lo que sucedió en varias partes del mundo fue que se utilizó al razonamiento científico para atacar, contradecir y tratar de refutar las ideas religiosas en general, y a la Biblia en particular.
i) Los Movimientos del Espíritu en el Siglo XX
Si bien el Espíritu de Dios siempre se ha estado manifestando y moviéndose libremente de muy diversas maneras dentro de todas las iglesias cristianas, no solo durante el Siglo XX, sino a través de toda la historia de la iglesia, al hablar aquí de los Movimientos del Espíritu en el Siglo XX, nos estamos refiriendo, por una parte, a aquellos movimientos que no existían como tales en el siglo anterior, y por otra parte a aquellos movimientos que han abarcado a varias denominaciones y que se han extendido por el mundo entero.
El análisis de los Movimientos del Espíritu en el Siglo XX, aún cuando intentara hacerse de una manera muy breve, requeriría al menos un libro completo. En el Apéndice 3 se muestran solamente 12 de los más extendidos o difundidos de estos movimientos del Espíritu. Primero se ilustran los doce en una gráfica de flechas para tener una visión global de ellos y después en una tabla de dos páginas se mencionan de una forma muy breve algunos de los promotores de cada uno de estos movimientos, sus doctrinas características, su forma de operar, y algunos de los efectos positivos y negativos que han producido entre sus miembros.
Los lectores interesados en continuar estudiando e investigando este tema son referidos a los excelentes trabajos de Vynson Synan "En los Postreros Días", de Charles E. Hummel "Fuego en la Chimenea", y a los demás libros de Historia de la Iglesia Cristiana mencionados en la Bibliografía.