Construyendo el Reino de los Cielos
Un Llamado a la Edificación de Comunidades Cristianas
Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8


Epílogo

HACIA UNA TEOLOGIA BIBLICA CIENTIFICA

Después de haber desarrollado a lo largo de este libro los conceptos básicos que integran "El Plan de Desarrollo de Dios", y de haber considerado brevemente algunas de sus implicaciones de carácter personal y comunitario, deseamos considerar ahora la posibilidad de que este estudio pueda servir de base para dar una respuesta a un problema de carácter teológico y científico, generado hace 350 años.

El problema al cual quisiéramos llamar la atención, y dar una respuesta clara, es al problema del falso dilema o conflicto que se generó entre la ciencia y la religión a partir de la célebre discusión que existió entre Galileo y la Iglesia hace 350 años. Creemos que la razón de que no se hayan formulado anteriormente propuestas de solución para este problema se debe básicamente a que el problema en sí mismo está muy vagamente definido.

Tal vez el problema no haya sido definido expresamente con anterioridad debido a que se refiere a un asunto sumamente delicado, ante el cual la gran mayoría de los cristianos prefiere reaccionar escondiendo la cabeza debajo de la tierra como las avestruces, o sea tratando de ignorar el problema afirmando que no existe, o bien reaccionando agresivamente contra quién se atreva a tratar de definirlo, como sucedió en el caso de Galileo.

Otra posible causa de que el problema no haya sido definido expresamente con anterioridad consiste en que hubiera sido poco útil haberlo hecho, ya que no se contaba con los datos suficientes para darle una respuesta satisfactoria. Faltaban datos. Y los datos que faltaban eran muy importantes. Creemos que la gran mayoría de los datos que faltaban solamente han empezado a clarificarse y a definirse gradualmente, a partir del nacimiento del movimiento neo-pentecostal, o carismático durante la década de 1960 a 1970.

Trataremos a continuación de explicar la forma como se fue generando este sutil problema, y trataremos de irlo definiendo con precisión. Si quisiéramos ponerle un nombre, para poder referirnos a él con propiedad, podríamos llamarle "La Catástrofe Teológica de Galileo".


a) Las Herejías de los Primeros Siglos

Cuando el cristianismo primitivo, tal y como se describe en el Nuevo Testamento, empezó a extenderse a través del Imperio Romano, empezó a mezclarse con las diferentes culturas de los pueblos a los que iba alcanzando. Este proceso se conoce como sincretismo. Esto ocasionó que durante los primeros cuatro siglos se desarrollaran varias versiones del cristianismo que se fueron apartando gradualmente de su fundamento bíblico, y llegaron a designarse como herejías. Al paso del tiempo empezaron a ser combatidas y perseguidas por la iglesia oficial por considerarse como falsas enseñanzas. Entre estas herejías podemos mencionar a los arrianos, a los gnósticos, a los montanistas, a los donatistas, a los nestorianos, etc.


b) Las Teologías Filosóficas de la Edad Media

En los albores de la Edad Media, en los primeros años del Siglo V, alrededor del año 420, San Agustín de Hipona, quién fue un gran cristiano y también un gran filósofo, desarrolló la primera teología cristiana. La teología de San Agustín logró ordenar y estructurar las grandes verdades de la Biblia, utilizando como herramienta la mejor forma ordenada del pensamiento conocida en todo el Imperio Romano, la cual estaba constituida por la filosofía de Platón.

La teología de San Agustín trajo una gran estabilidad doctrinal a la iglesia cristiana. De hecho su teología permaneció prácticamente inalterable durante 800 años, esto es, casi toda la Edad Media.

Hacia el final de la Edad Media, alrededor del año 1260, en el Siglo XIII, Santo Tomás de Aquino, quién fue otro gran teólogo cristiano, logró reestructurar la teología de San Agustín, utilizando una nueva herramienta para ordenar y estructurar las verdades bíblicas. Esta nueva herramienta fue la filosofía de Aristóteles. En realidad la herramienta no era nueva, pues igual que la de Platón había sido desarrollada unos 400 años antes de Cristo. Pero en los medios académicos de Europa sí era nueva, porque los escritos de Aristóteles habían desaparecido de Europa desde la época de las invasiones de los bárbaros en el Siglo IV, y solo habían sido recuperados de manos de los mahometanos que gobernaban Jerusalén, hasta la época de las Cruzadas, en el Siglo XII.

Esta reestructuración realizada por Santo Tomás a la teología de San Agustín, no causó una perturbación grave entre los teólogos cristianos, ya que la filosofía de Aristóteles se consideraba como una continuación y una extensión de la filosofía de Platón.

De esta manera la única iglesia cristiana existente en esa época, entró en el Siglo XIV con la mejor teología que fuera posible desarrollar. La teología de Santo Tomás constituyó una excelente ordenación y estructuración de las verdades bíblicas, utilizando para ello la mejor manera conocida, en todo el mundo civilizado, de estructurar y ordenar el pensamiento, ya que estaba basada en una apropiada combinación de las antiguas filosofías griegas de Platón y de Aristóteles.


c) La Fragmentación de la Cultura del Imperio Romano

Hacia finales de la Edad Media, empezó gradualmente a prepararse la Epoca del Renacimiento. La cultura monolítica que habían proporcionado a toda Europa, tanto el Sacro Imperio Romano como el Imperio Romano de Oriente, empezó gradualmente a fragmentarse en una multiplicidad de diferentes culturas nacionales, con sus propias lenguas, costumbres, filosofías y tradiciones.

El proceso de fragmentación de la cultura romana se inició con el desarrollo de las diferentes lenguas romances, como lenguas propias diferentes del latín, el idioma universal de todo el Imperio Romano. Así empezaron a formarse el italiano, el francés, el español y el portugués. También en esa época se desarrollaron otras lenguas no romances como el inglés, el alemán, el holandés, el polaco, el checo, etc. Este proceso de fragmentación cultural condujo a la formación de las diferentes naciones que constituyen la Europa contemporánea.

Esta fragmentación cultural ocasionó, como ya mencionamos, una diversificación de las costumbres, las lenguas, las filosofías y las tradiciones. Y esta diversificación de las filosofías ocasionó que la monolítica teología escolástica basada en las antiguas filosofías griegas, se fragmentara en una multiplicidad de nuevas teologías.

En esto consistió el movimiento de la Reforma Protestante, iniciado en el Siglo XVI. La multiplicidad de nuevas filosofías nacionales o regionales, empezaron a utilizarse como herramientas para ordenar y estructurar las verdades bíblicas de una manera diferente. Esto ocasionó que empezaran a formularse diferentes versiones del cristianismo. Así vemos que en Alemania se desarrolló el Luteranismo alrededor del año 1520, en Suiza se desarrolló el Calvinismo alrededor del año 1536, en Escocia se desarrolló el Presbiterianismo, en Inglaterra se desarrolló el Puritanismo, etc.


d) El Desarrollo del Pensamiento Científico

Al inicio del siglo XVII, el siglo siguiente al de la Reforma, empezó a desarrollarse lenta y gradualmente, un nuevo método o sistema para ordenar y estructurar el pensamiento basado en la observación y en la experimentación. Ante un fenómeno o problema dado se proponen varias hipótesis o teorías, se diseñan y se realizan los experimentos apropiados, para observar cual de las diferentes teorías propuestas concuerda con los hechos experimentales observados, y esta teoría entonces, es la que se considera como la teoría correcta. Esta teoría tiene la característica o propiedad de que sus diferentes hipótesis y enunciados teóricos, formulados con el propósito de entender el fenómeno bajo estudio, concuerdan con la realidad observada. Si posteriormente se observan nuevos hechos experimentales, que no puedan ser explicados con la teoría aceptada, deberá entonces de modificarse la teoría para que sea congruente con la realidad observada.

Este nuevo proceso para ordenar y estructurar el pensamiento llegó a conocerse como "El Razonamiento Científico". Este nuevo proceso se desarrolló gradualmente a lo largo de los tres siglos siguientes. La fecha de su nacimiento podría tomarse como el año 1638 cuando se publicó el libro "Diálogos Concernientes a Dos Nuevas Ciencias", de Galileo Galilei. La fecha en que podría considerarse que este proceso de desarrollo dejó su infancia para entrar en la pubertad puede situarse en el año 1687 cuando se publicó el libro "Los Principios Matemáticos de la Filosofía Natural" de Sir Isaac Newton. La fecha en que puede considerarse que este proceso entró en su adolescencia puede tomarse como el año 1864 cuando se publicó el libro "Tratado de Electricidad y Magnetismo", de James Clerk Maxwell. Y la fecha en que puede considerarse que este proceso evolutivo entró en su edad madura puede tomarse como el año 1930, cuando se publicó el libro "Los Principios de la Mecánica Cuántica", de Paul Audrien Maurice Dirac.

El desarrollo de este proceso de evolución gradual de "El Razonamiento Científico", empezó a tener sus efectos sobre el sistema de razonamiento ofrecido por la filosofía, hasta que finalmente la filosofía admitió públicamente su derrota, y se declaró totalmente incompetente, como herramienta de pensamiento que pudiera utilizarse con eficiencia, para llegar a conocer a Dios y para llegar a conocer los planes que Dios pudiera tener para los hombres. Esta fecha puede tomarse como el año de 1788 cuando se publicó el último de los dos libros "La Crítica de la Razón Pura" y "La Crítica de la Razón Práctica", de Emmanuel Kant.


e) La Necesidad de una Teología Bíblica Científica

Cuando Galileo demostró públicamente en 1638 que las conclusiones de la Física, basada en la Lógica de la filosofía de Aristóteles, estaban completamente equivocadas, provocó una tremenda conmoción teológica en todo el mundo cristiano. De esa fecha en adelante todo el mundo podría comprobar experimentalmente por sí mismo, que la luna no era perfectamente lisa, ni esférica que no había únicamente siete planetas en el Sistema Solar debido a que solo había siete cavidades en el cráneo del hombre, que no caían más rápido los cuerpos más pesados, que la tierra no estaba en el centro del Sistema Solar, etc.

Si Galileo estaba en lo cierto, entonces Aristóteles estaba equivocado, y si Aristóteles estaba equivocado ... entonces toda la teología cristiana, tanto la católica como la protestante, estaba ordenada y estructurada utilizando un sistema de pensamiento equivocado. Obviamente el mundo cristiano no podía aceptar que Galileo tuviera la razón. Galileo tenía que retractarse de lo que había afirmado, como la historia registra que realmente tuvo que hacerlo.

Tal vez alguien podría pensar que debería haberse intentado desarrollar una nueva teología basada en el nuevo sistema de pensamiento. Pero en esa época nadie hubiera podido hacerlo. Por una parte, el mundo cristiano estaba completamente conmocionado, y por otra parte nadie sabía que tantos progresos iba a poder desarrollar el recién nacido esquema de pensamiento. En todo caso lo más sabio sería esperar y ver como evolucionaba este nuevo sistema de pensamiento.


f) El Falso Dilema entre la Ciencia y la Religión

Debido a que era inaceptable darle la razón a Galileo, y declarar inválido todo el sistema teológico, se decidió entonces dejar ante la historia una imagen de Galileo como la de un terrible villano. La gran mayoría de la gente tiene aún el día de hoy, la idea de que las teorías de Galileo contradecían y declaraban falsas a las enseñanzas de la Biblia.

Conforme pasaba el tiempo el razonamiento científico iba gradualmente haciendo más y más progresos, y trayendo más y más beneficios tecnológicos que redundaban, palpablemente, en un mejor nivel de vida material para la humanidad. La respetabilidad, pues, del razonamiento científico aumentó gradualmente, continúa haciéndolo hasta el día de hoy, y todas las predicciones para el futuro indican que su prestigio continuará aumentando.

De una forma inversamente proporcional, la respetabilidad del razonamiento teológico-filosófico ha continuado disminuyendo gradualmente más y más. De hecho ha disminuido hasta el grado de que en la actualidad, cuando una persona se declara públicamente creyente religioso, automáticamente se le pone en la frente una etiqueta invisible de fanático e irracional, y la gente que lo rodea empieza a elaborar teorías acerca de

Lo verdaderamente triste y trágico de esta situación, es que el dilema o contraposición que se generó hace 350 años a raíz de la catástrofe teológica de Galileo, es un dilema o un conflicto falso. La Biblia no hace en ninguna parte, ninguna afirmación acerca de que la luna sea perfectamente lisa y redonda, esa afirmación la hacía la filosofía de Aristóteles. Y de la misma manera, la Biblia nunca afirma que los cuerpos mas pesados caen más rápido que los ligeros, eso lo afirmaba Aristóteles. Ni afirma nunca la Biblia que solo debe haber siete planetas en el Sistema Solar porque solo hay siete cavidades en el cráneo del hombre, eso lo afirmaba Aristóteles.

El verdadero conflicto nunca existió entre el razonamiento científico de Galileo y las grandes verdades de la Biblia. El verdadero conflicto fue realmente entre el razonamiento científico de Galileo y la filosofía de Aristóteles. El villano no era Galileo, el villano era Aristóteles. Lo que estaba evidentemente equivocado era el pensamiento basado en la antigua filosofía griega. Galileo nunca dijo nada que contradijera o atacara a la Biblia. Lo que pasó realmente, fue que por tratar de hacerle un bien a la religión, se contrapuso falsamente a Galileo contra la Biblia, cuando el conflicto real era entre Galileo y Aristóteles. Queriéndole hacer un bien a la religión, se le hizo un daño terriblemente grave, que ha perdurado ya por 350 años, contraponiendo falsamente a la Biblia contra la Ciencia.

Obviamente el propósito de toda esta reflexión histórica no es simplemente el de señalar la existencia de un problema grave que ha quedado con la solución pendiente por más de tres siglos, sino el de proponer una solución satisfactoria, positiva y edificante para todos los cristianos de todas las iglesias. Un poco más adelante veremos que en la actualidad ya se dispone de muchas herramientas para lograrlo.


g) Revoluciones y Guerras Mundiales

Tal vez alguien podría preguntarse porqué nadie desarrolló una teología bíblica científica después de 1788, cuando los resultados de Kant habían mostrado la necesidad de hacerlo. Aunque no haya sido la causa única, debemos recordar que alrededor de esa fecha el mundo occidental se encontraba convulsionado políticamente. En Francia se estaba desarrollando la Revolución Francesa, Estados Unidos estaba llevando a cabo su Guerra de Independencia contra Inglaterra. Casi todos los países de Latinoamérica estaban realizando guerras de independencia de España.

Después, durante el Siglo XIX se llevó a cabo una continua y cada vez más acelerada revolución industrial, científica y tecnológica, a través de todo el mundo civilizado. La gente tenía ahora muchas mas cosas interesantes y relevantes en que pensar, y sobretodo, estos asuntos no eran simplemente tinta sobre papel, ni rebuscados juegos de palabras, sino que eran hechos reales y prácticos que afectaban, positivamente, la vida diaria de todas las personas.

Después, durante la primera mitad del Siglo XX, el mundo entero se vio involucrado en dos terribles y desastrosas Guerras Mundiales. Y además se vio amenazado por el comunismo, un sistema político y económico, que no solo se declaraba ateo, sino que era decididamente antireligioso, el cual durante varias décadas estuvo expandiéndose exitosamente por todo el mundo.


h) El Problema que Quedó con la Solución Pendiente

Así sucedió que transcurrieron más de trescientos años desde que Galileo había iniciado la catástrofe teológica, sin que nadie hubiera siquiera sugerido la posibilidad de desarrollar una teología científica. El problema de encontrar una forma de utilizar el razonamiento científico, para ordenar y estructurar las grandes verdades de la Biblia, de una manera que fuera compatible con la nueva forma de pensar y razonar, que ya se había extendido exitosamente a todas las demás áreas del conocimiento, quedó pendiente de resolver. No solo quedó pendiente de resolver, sino que quedó totalmente olvidado e ignorado. Parecía que no había nadie en todo el mundo que considerara que ese fuera un problema al que valiera la pena dedicarle tiempo y esfuerzo. Al contrario, lo que sucedió en varias partes del mundo fue que se utilizó al razonamiento científico para atacar, contradecir y tratar de refutar las ideas religiosas en general, y a la Biblia en particular.


i) Los Movimientos del Espíritu en el Siglo XX

Si bien el Espíritu de Dios siempre se ha estado manifestando y moviéndose libremente de muy diversas maneras dentro de todas las iglesias cristianas, no solo durante el Siglo XX, sino a través de toda la historia de la iglesia, al hablar aquí de los Movimientos del Espíritu en el Siglo XX, nos estamos refiriendo, por una parte, a aquellos movimientos que no existían como tales en el siglo anterior, y por otra parte a aquellos movimientos que han abarcado a varias denominaciones y que se han extendido por el mundo entero.

El análisis de los Movimientos del Espíritu en el Siglo XX, aún cuando intentara hacerse de una manera muy breve, requeriría al menos un libro completo. En el Apéndice 3 se muestran solamente 12 de los más extendidos o difundidos de estos movimientos del Espíritu. Primero se ilustran los doce en una gráfica de flechas para tener una visión global de ellos y después en una tabla de dos páginas se mencionan de una forma muy breve algunos de los promotores de cada uno de estos movimientos, sus doctrinas características, su forma de operar, y algunos de los efectos positivos y negativos que han producido entre sus miembros.

Los lectores interesados en continuar estudiando e investigando este tema son referidos a los excelentes trabajos de Vynson Synan "En los Postreros Días", de Charles E. Hummel "Fuego en la Chimenea", y a los demás libros de Historia de la Iglesia Cristiana mencionados en la Bibliografía.


j) Mapa Conceptual del Contenido

Si bien en el prólogo del libro se mostró un breve mapa conceptual del contenido del libro, queremos mostrar en la tabla de la Figura 28 uno más detallado.


k) La Cadena de la Fe y las Obras

Como un ejemplo bastante interesante de la gran cantidad de luz espiritual que puede proporcionar este enfoque científico de la teología bíblica, cuando se estudia un tema controversial, como el de la importancia relativa de la fe y las obras dentro del Plan de Dios, ofrecemos en el Apéndice 7 una serie de cuatro diagramas que muestran que en lugar de ser excluyentes o de ser complementarios, ambos conceptos forman en realidad parte de una cadena de siete eslabones o implicaciones lógicas.



Figura 28: Mapa Conceptual de La Edificación del Reino Unido de los Cielos