Construyendo el Reino de los Cielos
Un Llamado a la Edificación de Comunidades Cristianas
Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8


Capítulo 7 :

LAS IMPLICACIONES DEL PLAN DE DIOS

En este capítulo consideraremos brevemente algunas implicaciones del Plan de Desarrollo de Dios que analizamos en el capítulo anterior. En la primera sección estudiaremos las implicaciones que tiene el Plan de Desarrollo de Dios sobre la forma de vida de un creyente a nivel personal, y las llamaremos colectivamente como: El Sistema de Vida en el Espíritu. En la segunda sección estudiaremos las implicaciones que tiene el Plan de Desarrollo de Dios sobre la forma de vida de un creyente a nivel comunitario, y las llamaremos colectivamente como Las Comunidades de Vida Cristiana. Para poder analizar detalladamente estas dos implicaciones se requeriría, en realidad, un libro completo, y esto es lo que se desea hacer posteriormente, en las Partes III y IV de este libro. Sin embargo queremos dar al menos una breve descripción de ellas en este capítulo. La tercera implicación que queremos considerar aquí es la referente a la promoción de la unidad de los cristianos. Creemos que el Plan de Desarrollo de Dios pone de manifiesto un aspecto sumamente importante, que es el de que todas las iglesias cristianas tienen una área de oportunidad común, esto es, el área de la edificación de comunidades de vida cristiana. Creemos que si las iglesias cristianas aceptaran el reto de ponerse a trabajar en esta área de oportunidad, al cabo de unas dos o tres generaciones, cuando ya todas las iglesias cristianas tuvieran bastante tiempo de estar poniendo en práctica esta última fase del Nuevo Pacto, NP-III, de edificar comunidades de vida cristiana, entonces se perecerían bastante entre sí unas iglesias a otras. Tanto quizá, que ya no tendría caso de hablar de la división de los cristianos, porque prácticamente ya se habría logrado la tan largamente esperada unidad. ¡Amén! ¡Aleluya!


a) El Sistema de Vida en el Espíritu

Consideraremos primero la implicación que tiene el Plan de Desarrollo de Dios sobre la vida personal del creyente. De acuerdo pues, a las etapas del PDD, cada persona va recibiendo en forma gradual la revelación de Dios.

Primera Etapa: La Consciencia de un Creador: Lo primero que cualquier persona empieza a entender de Dios, es que la creación entera del universo no puede ser obra de la casualidad. La creación implica que debe existir un ser sumamente poderoso e inteligente que fue el creador de ella. El hecho de que todas las cosas tengan un creador, implica que ese creador tenía un propósito perfectamente bien definido para cada una de ellas. Si Dios me creo a mí, debe tener entonces un propósito para mi vida, y yo puedo libremente escoger entre vivir mi vida entera ignorando ese propósito con el que fui creado, o bien buscar con insistencia y tenacidad a ese Dios creador, para pedirle que me muestre el propósito con el que me creó.

"si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra." 2 Crónicas 7:14

"Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón." Jeremías 29:12,13

"Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquél que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá." Mateo 7:7,8

Segunda Etapa: La Vida Religiosa: En el momento en que empezamos a buscar al Creador con insistencia para que nos muestre el propósito específico con el que nos creó personalmente, en ese momento Dios se nos revela como el Dios Padre, la primera persona de la Trinidad. Y nos muestra que lo primero que quiere revelarnos acerca de nuestro propósito, es que vivamos en santidad. Y para definirnos el concepto de santidad con precisión, nos da los Diez Mandamientos de la Ley de Dios. Si podemos vivir continuamente cumpliendo siempre todos sus mandamientos, entonces es que somos santos, y si no podemos, entonces debemos de morir, como cualquier otro ser vivo tiene que hacerlo. Si no pasamos esta prueba, hasta aquí llegará entonces la revelación de Dios para nosotros. Fracasar en esta prueba puede deberse a que después de múltiples intentos de cumplir la Ley de Dios y sus consiguientes fracasos en hacerlo, terminemos desalentados y nos alejemos de Dios por haber puesto una meta tan alta, o bien que terminemos por engañarnos a nosotros mismos, creyendo que sí estamos cumpliendo la ley y que sí estamos viviendo en santidad por nuestras propias fuerzas.

Tercera Etapa: El Nuevo Nacimiento: Si reconocemos delante de la presencia de Dios, que sí queremos agradarlo y que sí queremos vivir en santidad, pero que sinceramente ya usamos toda nuestra fuerza de voluntad y toda nuestra inteligencia, y no hemos podido lograrlo. Y si reconocemos que no tenemos en nuestra propia naturaleza la habilidad de vivir en santidad, pero que creemos que él sí puede darnos esa habilidad, entonces habremos aprobado esta primera etapa de crecimiento espiritual, y entonces el Padre nos va a guiar a que reconozcamos a su Hijo Jesucristo como el Salvador del mundo, quién ya ha pagado la muerte que merecíamos por nuestros pecados, y experimentaremos entonces el Nuevo Nacimiento.

"Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquél que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí ... por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre." Juan 6:45,65

Cuarta Etapa: La Nueva Vida: Una vez que hemos experimentado el Nuevo Nacimiento, podemos proceder egoístamente y quedarnos indefinidamente en ese nivel, disfrutando del privilegio de ya ser hijo de Dios, y de ya tener vida eterna; o podemos proceder responsablemente, y continuar con la parte que nos corresponde dentro del PDD. Si procedemos responsablemente, entonces le pediremos a nuestro Salvador Jesucristo, que nos bautice y nos llene con el Espíritu Santo, para poder así continuar nuestro crecimiento espiritual, y poder reconocerlo también como nuestro Señor, esto es, para empezar a desarrollar en nosotros, con el poder de su Espíritu, la Nueva Vida de santidad a la que nos ha llamado, mediante el desarrollo de la práctica de la oración y el estudio diario de su Palabra, mediante el compañerismo con otros cristianos nacidos de nuevo, mediante el testimonio que daremos a los no creyentes, y mediante el desarrollo de los dones y los frutos de su Espíritu.

"a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos ... a la iglesia de Dios que está en Corinto ... llamados a ser santos ... pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación ... sed santos en toda vuestra manera de vivir ... pues sin santidad nadie verá al Señor ... que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría ... " Ro 1:7; 1 Co 1:2; 1 Ts 4:7; 1 P 1:15; He 12:14; Jud 24; Col 1:22

Quinta Etapa: La Comunidad de Vida Cristiana: La etapa anterior, esto es, la de la Nueva Vida, es una etapa que empieza cuando experimentamos la llenura del Espíritu de Dios, y que no termina hasta que ya estemos en la presencia del Señor. Podemos llegar a esta etapa y quedarnos ahí, sin aceptar la responsabilidad que viene a continuación. Pero si aceptamos nuestra responsabilidad, entonces procederemos a participar en la edificación espiritual de una comunidad de vida cristiana. Un aspecto sumamente interesante del PDD es que aún cuando Dios nos a llamado personalmente a vivir en santidad, no termina ahí su plan. El no solo quiere santos aislados.

No solo quiere personas que estén creciendo personalmente en santidad con el poder del Espíritu, sino que también quiere que usemos los dones espirituales que nos ha dado para proporcionar servicios espirituales a los demás miembros de la comunidad cristiana, y que nosotros a la vez empecemos a recibir los servicios espirituales de los otros miembros de la comunidad, con los otros dones que ellos hayan recibido. De esta manera nos necesitaremos unos a otros, puesto que nadie podrá tener él solo todos los dones. Y de esta manera todos seremos necesarios, pues la Biblia enseña repetidamente, que en una comunidad cristiana cada miembro tiene al menos un don con el cual desempeñar un servicio espiritual, que ayudará a los otros miembros de la comunidad a crecer en santidad. Esta es la forma que Dios tiene de promover la verdadera unidad dentro de la comunidad cristiana, que nos necesitemos unos a otros.

La otra estrategia que Dios tiene para edificar la comunidad es mediante la formación de vínculos o relaciones interpersonales de carácter espiritual. Dios nos da, mediante su Santo Espíritu, los frutos del Espíritu, esto es, el poder espiritual para tener amor, paz, gozo, paciencia, etc. Pero además de esa edificación personal, Dios también quiere que aceptemos la responsabilidad de desarrollar vínculos de amor, de paz, de paciencia, y nos manda repetidamente en su Palabra, que nos amemos unos a otros, que tengamos paciencia unos con otros, que seamos benignos unos con otros, etc. De esta manera cada miembro del cuerpo, o de la comunidad de vida cristiana, podrá ir edificando a los demás, con los vínculos el Espíritu Santo que pueda ir desarrollando, con los frutos que esté produciendo en él el Espíritu de Dios, y podrá a su vez ser edificado con los vínculos que establezcan con él otros miembros de la comunidad.

Sexta Etapa: La Graduación: Cuando el Señor nos llame por fin a su presencia, habrá llegado el momento de la graduación. Y la cantidad de honores de recibamos en la graduación, dependerá de la forma en que hayamos utilizado las herramientas espirituales que nos haya dado para edificar la comunidad de vida cristiana, la cual a su vez contribuirá a formar el Pueblo Santo, o Iglesia Gloriosa, que él espera obtener para su Hijo Jesucristo. Habrá llegado el momento en que tendremos que dar cuenta de la forma en que cumplimos el propósito para el cual fuimos creados: para edificar una comunidad de vida cristiana.

"Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo ... de manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí." 2 Co 5:10; Ro 14:7-13

Séptima Etapa: El Gobierno del Reino de los Cielos: Una vez en la presencia del Señor, nos sentará con él en su trono a gobernar el Reino de los Cielos. El puesto de gobierno que se nos otorgue, obviamente estará de acuerdo a la forma en que hayamos utilizado las herramientas que nos haya dado en esta vida. Entre mas hayamos utilizado esas herramientas, para edificar más y mejores comunidades de vida cristiana, más responsabilidad de gobierno nos dará en su reino eterno.

"Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; si sufrimos, también reinaremos con él ... al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro ... como yo también la he recibido de mi Padre ... al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias ... y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra." 2 Ti 2:11,12; Ap 2:26-29, 3:21,22; 5:10

La Figura 19 muestra en forma de una tabla los cinco pasajes principales del Nuevo Testamento que contienen listas parciales de las Habilidades Espirituales, esto es de las habilidades sobrenaturales que distribuye el Espíritu Santo entre los miembros de una comunidad de vida cristiana, con el propósito de capacitarlos para realizar un trabajo de servicio, para la edificación espiritual de toda la comunidad. Estas habilidades sobrenaturales son comúnmente llamadas Dones del Espíritu Santo.

LOS DONES DEL ESPIRITU SANTO:
Las Habilidades Espirituales
Mr. 16:17,18 Ro 12:6-8 1 Co 7:9 1 Co 12:8-10 1 Co 13:1-3
      Palabra de
Sabiduría
Entender los Misterios
      Palabra de
Ciencia
Entender la Ciencia
      Fe Tener Fe
Sanar
Enfermos
    Dones de
Sanidades
 
      Hacer Milagros  
  Profecía   Profecía Profecía
      Discernimiento
de Espíritus
 
      Diversos Géneros
de Lenguas
Hablar en Lenguas
      Interpretación
de Lenguas
 
  Servicio      
  Enseñanza      
  Exhortación      
  Repartir     Repartir
  Presidir      
  Hacer Misericordia      
        Martirio
Echar Fuera Demonios        
Coger
Serpientes
       
Tomar Veneno        
    Continencia    
Figura 19: Los Dones o Habilidades del Espíritu Santo

La Figura 20 muestra en forma de una tabla los ocho pasajes principales del Nuevo Testamento que contienen listas parciales de las Actitudes Espirituales, esto es de las actitudes sobrenaturales que desarrolla el Espíritu Santo entre los miembros de una comunidad de vida cristiana, con el propósito de capacitarlos para establecer vínculos o relaciones entre ellos, para la edificación espiritual de toda la comunidad. Estas actitudes sobrenaturales son comúnmente llamadas Frutos del Espíritu Santo.

LOS FRUTOS DEL ESPIRITU SANTO:
El Carácter Espiritual
Mt 5:3-11 1 Co 13:4-7 1 Co 13:13 Ga 5:22,23 Ef 4:1-4,
32
Col 3:12-15 1 Ti 6:11 2 P 1:5-8
  Creer Todo Fe Fe     Fe Fe
Los de limpio corazón             Virtud
Los mansos No envanecerse   Manse- dumbre Manse- dumbre Manse- dumbre Manse- dumbre  
Los pobres de espíritu No ser jactancioso     Humildad Humildad    
              Conoci- miento
  No irritarse, no guardar rencor   Templanza       Dominio propio
Los que lloran Esperar todo soportar todo Esperanza Paciencia Paciencia Paciencia Paciencia Paciencia
Los miseri- cordiosos No tener envidia no hacer nada indebido   Bondad Miseri- cordiosos Misericordia Piedad Piedad
Los que tienen hambre y sed de justicia Ser benigno no gozarse de la injusticia   Benignidad Benignos Benignidad   Afecto Fraternal
Los que padecen persecución Ser sufrido            
  No buscar lo suyo Amor Amor Amor Amor Amor Amor
  Gozarse de la verdad Gozo          
Pacifica- dores Sufrir todo   Paz Paz Paz    
Figura 20: Los Frutos o Actitudes del Espíritu Santo

b) Las Comunidades de Vida Cristiana

Consideraremos ahora las implicaciones que tiene el Plan de Desarrollo de Dios en la vida comunitaria del creyente. Obviamente no estamos hablando aquí de retirarse del mundo, dejar sus trabajos, vender todas sus posesiones, e irse a vivir todos juntos en un mismo lugar. De ninguna manera. Tenemos claramente frente a nosotros la responsabilidad bíblica ineludible, no solo de trabajar para nuestro propio sostenimiento, sino también el de todos aquellos que Dios haya puesto bajo nuestra responsabilidad.

" ... pero os rogamos, hermanos, que ... procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada ... porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entreteniéndose en lo ajeno. A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan ... porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo." 1 Tes 4:10-12; 2 Ts 3:10-12; 1 Ti 5:8

Por supuesto que la Biblia enseña que todos debemos ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente, y que debemos también suplir las necesidades de nuestra familia. Pero ese no es el propósito con el cual fuimos creados. Debemos tener bien claro en nuestra mente que no fuimos creados para trabajar. El trabajo que desempeñamos diariamente, cinco o seis días a la semana, ocho horas diarias, debemos hacerlo con excelencia, mucho mejor que cualquier pagano, como si estuviéramos haciéndolo para el mismo Señor Jesucristo, (Col 3:22-24). Pero no fuimos creados para eso. Fuimos creados para algo muchísimo más grande que cualquier trabajo que pudiéramos realizar aquí en la tierra. Fuimos creados para ser capacitados y entrenados para sentarnos con Jesucristo en su trono a gobernar el Reino de los Cielos. ¿Qué importancia puede tener nuestro trabajo terrenal ante esta expectativa tan increíble? Así, pues, debemos aceptar nuestra responsabilidad delante de Dios. Fuimos creados para participar activamente en la edificación de una comunidad de vida cristiana, que pasará a integrar el Pueblo Santo que Jesucristo espera obtener de nosotros al final de los tiempos.

Otra aclaración importante se relaciona con el proceso mediante el cual se irá formando el Reino de los Cielos a partir de las comunidades de vida cristiana. No será un proceso continuo, similar a la forma en que aumenta la temperatura en un recipiente lleno de agua. Esto es, la santidad personal y la justicia comunitaria no irán aumentando gradualmente a través de toda la sociedad. Será mas bien un proceso de nucleación y crecimiento, parecido al proceso de cambio de fase que experimenta el agua líquida a 100 C, cuando pasa a agua gaseosa a 100 C, mediante la formación de pequeños núcleos de agua gaseosa que empiezan a crecer de modo que toda el agua dentro del núcleo está en estado gaseoso, mientras que el agua fuera del pequeño núcleo está en estado líquido. De la misma forma se irán formando pequeñas comunidades en las cuales todos los que estén dentro de la comunidad estén creciendo en santidad personal y justicia comunitaria, esto es, viviendo en el Reino de los Cielos; mientras que los estén viviendo fuera de la comunidad de vida cristiana estarán viviendo en el Reino de las Tinieblas, bajo la potestad de Satanás.

Habiendo aclarado los dos puntos anteriores, consideremos ahora la forma en que está distribuida la población de una comunidad cristiana en los cuatro posibles niveles de crecimiento espiritual.

Primer Nivel: Los Religiosos: La gente nueva que llega a la comunidad, supuestamente llega en el nivel inferior. Llega buscando a Dios con el deseo de agradarlo. Y como ya lo explicamos en el capítulo anterior, lo primero que Dios les pide, es que vivan en santidad, esto es, que cumplan los mandamientos de la Ley de Dios. Si bien esto es lo primero que Dios pide, nunca quita, para nada, el dedo del renglón, siempre continúa pidiéndonos santidad. Estas personas, que se encuentran en su etapa de la vida religiosa, tratando de agradar al Señor con sus propias fuerzas, deben ser puestas dentro de un Programa de Evangelismo, en el cual se les enseñe detenidamente cual es el propósito de Dios para el hombre, y en el cual se enfatize la obra que el Señor Jesucristo vino a realizar aquí en la tierra con su muerte y su resurrección de entre los muertos. Este Programa de Evangelismo se concretizará, mediante el ofrecimiento a todos los nuevos miembros, de un Curso de Iniciación a la Vida en el Espíritu. El propósito de este Programa de Evangelismo, debe ser el de llevar a todos aquellos miembros de la comunidad que estén viviendo una vida religiosa, a que experimenten el milagro más grande del mundo, esto es, el Nuevo Nacimiento, y a que sean llenos del Espíritu Santo. Obviamente las personas que participen impartiendo este curso deberán haber tenido antes esta experiencia ellos mismos.

Segundo Nivel: Los Discípulos: Aquellos miembros de la comunidad que recién hayan terminado su curso de Evangelismo pasarán a un Programa de Discipulado en el que se les enseñará a vivir su Nueva Vida cediendo gradualmente el control de su vida al Señor Jesucristo, para aprender a vivir como él lo hizo, incluyendo el demostrarle nuestro amor guardando sus mandamientos y los de su Padre. Este Programa de Discipulado se concretizará mediante el ofrecimiento de un Curso de Crecimiento o de Desarrollo de la Vida Cristiana a todos aquellos nuevos convertidos, que hayan terminado su curso de evangelismo. El propósito de este Programa de Discipulado debe de ser el de enseñar a los nuevos convertidos acerca de todas las herramientas espirituales con las cuales les podrá ir capacitando gradualmente el Espíritu Santo, conforme vayan siendo dóciles a su voluntad, esto es, conforme vayan usando estas herramientas de acuerdo al propósito de Dios, y no de acuerdo a ningún plan de provecho personal. Entre estas herramientas deberán estudiarse detalladamente las siguientes: la oración personal, el estudio devocional de la Biblia, la forma de dar testimonio de la obra de Dios, el compañerismo con los hermanos, los dones del Espíritu, los frutos del Espíritu, la oración comunitaria, la alabanza y la adoración.

"Si obedecemos los mandamientos de Dios, podemos estar seguros de que hemos llegado a conocerlo. Pero si alguno dice: 'Yo lo conozco', y no obedece sus mandamientos, es un mentiroso y no hay verdad en él ... el que dice que está unido a Dios, debe vivir como vivió Jesucristo." 1 Juan 2:3,4,6

Tercer Nivel: Los Servidores: Los miembros de la comunidad que hayan estado siendo capacitados por el Espíritu Santo, con los dones y los frutos que el Espíritu les hubiere repartido, pasarán a un Programa de Servicio Cristiano en el que se les enseñará la forma de participar en la edificación espiritual de la comunidad de vida cristiana. Como parte de este programa, los discípulos que estén entrando en la etapa de ser servidores, deberán ser sometidos a un programa de entrenamiento y ser puestos a prueba para ver si son capaces de brindar los servicios relacionados con los dones que hubieren recibido, de tal manera que no se glorifiquen a ellos mismos, sino que den toda la gloria a Dios. Estos servicios espirituales deberán irse ofreciendo, de tal manera que también se vayan desarrollando los vínculos o relaciones del Espíritu, con los demás miembros de la comunidad, compartiendo así, los frutos recibidos y estableciendo vínculos de amor, vínculos de gozo, vínculos de paz, vínculos de paciencia, vínculos de benignidad, etc. Es muy interesante observar que por el hecho de manifestar que se ha recibido cierto don del Espíritu, no se gana automáticamente el derecho a participar como servidor de la comunidad. Este derecho debe de ganarse, cuando después de un período de prueba, se ha podido observar que el servidor puede ofrecer su servicio manifestando también los frutos del Espíritu, y estableciendo vínculos espirituales con ellos, esto es, si ha ido mostrando que está creciendo en santidad, y que está promoviendo la justicia comunitaria.

"Asimismo, los diáconos deben ser hombres respetables, que nunca falten a su palabra ni sean dados a emborracharse ni a desear ganancias mal habidas. Deben apegarse a la verdad revelada en la cual creemos, y vivir con conciencia limpia. Primero deben pasar un periodo de prueba, y después, si no hay nada en contra de ellos, podrán servir como diáconos (servidores). Igualmente, las mujeres deben ser respetables, no chismosas, serias y fieles en todo. Un diácono debe ser esposo de una sola mujer, y saber gobernar bien a sus hijos y su propia casa. Porque los diáconos que realizan bien su trabajo, se hacen dignos de un lugar de honor, y podrán gozar de gran tranquilidad gracias a su fe en Cristo." 1 Timoteo 3:8-13

Cuarto Nivel: Los Pastores o Ancianos: Aquellos miembros de la comunidad, que ya tengan un buen tiempo desempeñando su servicio cristiano, poniendo a trabajar los dones que hayan recibido del Espíritu, y estableciendo vínculos espirituales al compartir sus frutos del Espíritu, entrarán en el Programa de Edificación de Comunidades de Vida Cristiana. Dentro de este programa aprenderán a participar en la dirección y gobierno de la comunidad, así como también a iniciar y desarrollar nuevas comunidades. Dentro de este programa es muy importante aprender que la responsabilidad de dirigir la comunidad debe de ganarse a través de dos requisitos básicos: el servicio y la santidad. El primero de estos requisitos, el de haber dado evidencias palpables de desear servir a los demás miembros de la comunidad de vida cristiana, lo explicó perfectamente bien el Señor Jesucristo:

"Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos." Marcos 10:42-45

Y el segundo requisito, el de haber dado evidencias palpables de haber desarrollado bien los frutos del Espíritu, y de haber edificado a la comunidad estableciendo vínculos del Espíritu, al compartir estos frutos, forman en realidad una larga lista como de 25 requisitos, de los cuales el primero es el de ser irreprensible:

"Si alguno aspira al cargo de presidir la comunidad, a un buen trabajo aspira. Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible. Debe ser esposo de una sola mujer y llevar una vida seria, juiciosa y respetable. Debe estar siempre dispuesto a hospedar gente en su casa; debe ser apto para enseñar; no debe ser borracho ni amigo de peleas, sino bondadoso, pacífico y desinteresado en cuanto al dinero. Debe saber gobernar bien su casa y hacer que sus hijos sean obedientes y de conducta digna; porque si uno no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios? Por lo tanto, el dirigente no debe ser un recién convertido, no sea que se llene de orgullo y caiga bajo la misma condenación en que cayó el diablo. También debe ser respetado entre los no creyentes, para que no caiga en deshonra y en alguna trampa del diablo ... no debe ser terco, ni de mal genio ... debe ser un hombre de bien, de buen juicio, justo, santo y disciplinado. Debe apegarse al verdadero mensaje que se le enseñó, para que también pueda animar a otros con la sana enseñanza y convencer a los que contradicen ... serios, respetables y de buen juicio; sanos en su fe, en su amor y en su fortaleza para soportar el sufrimiento " 1 Timoteo 3:1-7; Tit 1:6-9; 2:1,2

La Figura 21 muestra en forma de una tabla los ocho pasajes principales del Nuevo Testamento que contienen listas parciales de los Servicios Espirituales, esto es de los servicios sobrenaturales que deben ofrecer los miembros de la comunidad de vida cristiana para edificarse espiritualmente unos a otros. Estos servicios espirituales son comúnmente llamados Ministerios del Espíritu Santo. La Figura 22 muestra en forma de una tabla con dos columnas la relación que existe entre las habilidades y los servicios del Espíritu Santo. La primera columna lista los dones o habilidades del Espíritu, y la segunda columna lista los ministerios o servicios del Espíritu.

LOS MINISTERIOS DEL ESPIRITU SANTO:
Los Servicios Espirituales
Mt 10:5-8 Mr 6:7-13 Lc 9:1-6 Ro 12:6-8 1 Co 12:28 2 Co 5:18,19 Ef 4:11 1 Ti 2:72
Ti 1:11
Predicar Predicaban Predicar       Evange- listas Predicador
Sanar enfermos Sanaban enfermos Sanar enfermos   Los que sanan      
Limpiar leprosos              
Resucitar muertos              
Echar fuera demonios Echaban fuera demonios Echar fuera demonios          
      Profecía Profeta   Profetas  
      Servir Los que ayudan      
      Enseñar Maestro   Maestros Maestro
      Exhortar        
      Repartir        
      Presidir Los que administran   Pastores  
      Hacer misericordia        
        Apóstol   Apóstoles Apóstol
        Los que hacen milagros      
        Los que tienen don de lenguas      
          Recon- ciliación    
Figura 21: Los Ministerios o Servicios del Espíritu Santo


LOS DONES Y LOS MINISTERIOS DEL ESPIRITU SANTO
Los Dones Espirituales Los Ministerios Espirituales
(Las Habilidades Espirituales) (Los Servicios Espirituales)

Exhortación

Profecía

Enseñanza

Servicio

Repartir

Hacer misericordia


Dones de sanidades


Echar fuera demonios

Discernimiento de espíritus

Hablar en lenguas
Interpretación de Lenguas

Hacer milagros


Fe


Presidir
Palabra de ciencia
Palabra de sabiduría

Coger serpientes
Tomar veneno

Martirio
Continencia


Exhortar

Profeta

Maestro

Servir

Repartir

Hacer misericordia

Sanar enfermos

Limpiar leprosos


Echar fuera demonios


Los que tienen don de lenguas


Los que hacen milagros

Resucitar muertos

Apóstol

Predicador
Pastor
Reconciliación
Figura 22 : La Relación entre las Habilidades y los Servicios del Espíritu Santo

La Figura 23 muestra en forma de tabla 37 de las Relaciones Espirituales mencionadas en el Nuevo Testamento. Estos pasajes siempre vienen acompañados de la frase "unos a los otros" o algo equivalente, como: "preocúpense unos por otros", o "anímense los unos a los otros". Estas son las relaciones espirituales que deben establecerse entre los miembros de la comunidad de vida cristiana para edificarse espiritualmente unos a otros. Estas relaciones espirituales son comúnmente llamados Vínculos del Espíritu Santo. La Figura 24 muestra en forma de una tabla con dos columnas la relación que existe entre las actitudes y las relaciones del Espíritu Santo. La primera columna lista los frutos o actitudes del Espíritu, y la segunda columna lista los vínculos o relaciones del Espíritu.

LOS VINCULOS DEL ESPIRITU SANTO
Las Relaciones Espirituales

  • Amense
  • Estén unidos
  • Prefiéranse
  • Vivan en armonía
  • Recíbanse
  • Amonéstense
  • Aconséjense
  • Salúdense
  • Preocúpense
  • Sírvanse por amor
  • Sobrelleven las cargas
  • Soporten con paciencia
  • Sean benignos
  • Sean misericordiosos
  • Perdónense
  • Sométanse con humildad
  • Instrúyanse
  • Anímense
  • Edifíquense
  • Fortalézcanse
  • Vivan en paz
  • Exhórtense
  • Estimúlense al amor y
    las buenas obras
  • Confiésense sus ofensas
  • Oren

  • Hospédense
  • No se juzguen
  • No se consuman
  • No se destruyan
  • No se irriten
  • No se mientan
  • No murmuren
  • No hablen mal
  • No se quejen

Los unos a los otros
Los unos de los otros
Unos a otros
Unos con otros
Unos por otros
Unos de otros
Unos por los otros

Figura 23 : Los Vínculos o Relaciones del Espíritu Santo


LOS FRUTOS Y LOS VINCULOS DEL ESPIRITU SANTO
Los Frutos Espirituales Los Vínculos Espirituales
(Las Actitudes Espirituales) (Las Relaciones Espirituales)

Amor
No buscar lo suyo

Fe
Creer todo
Virtud

Mansedumbre
No envanecerse

Humildad
No ser jactanciosos

No hacer nada indebido

Misericordia
No tener envidia

Templanza

Paciencia

Esperar todo
Soportar todo

No gozarse de la injusticia

Benignidad
Ser benigno

Gozo
Gozarse de la verdad

Afecto fraternal
No irritarse

No guardar rencor

Ser sufrido
Sufrir todo

Paz


Amense
Estimúlense al amor y
a las buenas obras
Sírvanse por amor
Confiésense sus ofensas
Perdónense
Sométanse con humildad
Prefiéranse
Recíbanse
Sean misericordiosos
Amonéstense
Aconséjense
Salúdense
Preocúpense
Instrúyanse
Sopórtense con paciencia
Sobrelleven las cargas
No se juzguen
No se consuman
No se destruyan
Sean benignos
Anímense
Fortalézcanse
Edifíquense
Exhórtense
Estén unidos
No se irriten
Oren
Hospédense
No se envidien
No se mientan
Vivan en armonía
Vivan en paz
No murmuren
No hablen mal
No se quejen
Figura 24 : La Relación entre las Actitudes y las Relaciones del Espíritu Santo

Las interelaciones que existen entre los diferentes niveles de crecimiento en la vida del Espíritu, y los diferentes programas de servicio que debe ofrecer la comunidad de vida cristiana para fomentar y propiciar el crecimiento espiritual de sus miembros, se ilustran gráficamente en la Figura 25.

LA PIRAMIDE DEL SERVICIO Y EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL: 2 Ti. 2:2; Ef. 4:11,12


C
R
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S
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R
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LAS CUATRO ETAPAS DE CRECIMIENTO EN LA VIDA DEL ESPIRITU
Figura 25: Niveles de Crecimiento y Programas de Servicio

En la Figura 26 se ilustra en forma de un diagrama de flujo la manera en que se va desarrollando la vida espiritual de cada creyente conforme Dios le va revelando las siguientes etapas sucesivas de su plan, dependiendo del grado de obediencia que cada quién vaya ofreciendo a las instrucciones que se le habían revelado en la etapa anterior.

EL SISTEMA DE VIDA EN EL ESPIRITU
La Revelación Gradual del Plan de Dios conforme a la Respuesta de Obediencia
Figura 26: Diagrama de Flujo de El Sistema de Vida en el Espíritu