a) Comunidades Antioquía Intra-Eclesiales.
Veamos primero la forma de poner en práctica este modelo dentro de una iglesia local, esto es, el caso intraeclesial. Partimos del supuesto de que estamos dentro de una iglesia cristiana que tiene sus servicios dominicales, y que tiene también ya establecidos ciertos programas regulares de trabajo. Por supuesto, no será necesario hacer ninguna modificación a este programa regular de la iglesia, simplemente se le agregará un programa más, el de edificación de comunidades de vida cristiana, o para abreviar un poco, Comunidades Antioquía. La persona que hubiere recibido, de parte del Espíritu de Dios, el llamado y la responsabilidad de iniciar una comunidad de este tipo, lo primero que deberá hacer es proponer el programa al líder espiritual de su iglesia. Si el programa no fuere aceptado, debe entonces considerarse que aún no es el tiempo del Señor para hacerlo, y deberá esperarse pacientemente en el Señor. En el caso de que el programa fuera aceptado se procederá a iniciar la primera comunidad.
Para facilitar el buen funcionamiento de esta Comunidad Antioquía, se recomienda que se tomen en cuenta los siguientes lineamientos:
El primer lineamiento que debe tomarse en cuenta, es que el líder que inicie y dirija la Comunidad Antioquía deberá estar bajo la autoridad de la iglesia local que esté apoyando el proyecto, y que las actividades de la Comunidad deberán estar supervisadas por algún representante de esta autoridad, ya que la Biblia enseña que:
" ... hágase todo decentemente y con orden ... procurando hacer las cosas honradamente, no solo delante del Señor sino también delante de los hombres ..." 1 Corintios 14:40; 2 Corintios 8:21
El segundo lineamiento que debe tomarse en cuenta, es que las personas que sean invitadas a participar en la edificación de la Comunidad Antioquía, deberán hacer un doble compromiso de fidelidad, con el Señor, y con la comunidad. Este compromiso deberá de renovarse cada año. Mediante este compromiso los miembros de la comunidad: a) se comprometen a participar, asiduamente, en todas las actividades de la comunidad en las que les corresponda hacerlo, durante el periodo que dura su compromiso, y b) se comprometen a continuar participando en las actividades regulares de la iglesia, en las que habían venido participando anteriormente.
El tercer lineamiento que debe tenerse en cuenta, es que deberá limitarse el número de miembros de la comunidad. Debido a que una de las características esenciales de este modelo es que cada uno de los miembros debe participar activamente compartiendo sus dones y sus frutos para edificar a los demás miembros, es necesario que el tamaño de la comunidad se mantenga suficientemente pequeño para que todos tengan frecuentes oportunidades de participar. Por esta razón se recomienda que cuando la comunidad llegue a cierto tamaño crítico, que podrá variar entre 12 y 20 personas, se procederá entonces a dividirla para formar dos comunidades semejantes.
El cuarto lineamiento que deberá tomarse en cuenta, se refiere a que las actividades a realizar en las reuniones de la comunidad, deberán estar modeladas por las reuniones de los cristianos del Nuevo Testamento:
" ... considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos ... la palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él ... sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones ... ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación ..." Hebreos 10:24,25; Colosenses 3:16,17; Efesios 5:18-20; 1 Corintios 14:26-31
Además de estos pasajes, debemos considerar otros tres tipos de pasajes del Nuevo Testamento: a) aquellos que hablan específicamente de la nueva forma en que deben vivir los cristianos, de los cuales se da una lista en el Apéndice 5, b) aquellos pasajes dentro de los cuales se encuentran las enseñanzas acerca de los dones, los frutos, los ministerios y los vínculos del Espíritu Santo, y c) aquellos pasajes que hablan específicamente acerca de la forma en que deben estructurarse y trabajar las comunidades de vida cristiana, a saber: Romanos 12:1-21; 1 Corintios 12:1-14:40; Efesios 4:1-16; 1 Pedro 4:8-11.
Es sumamente interesante la forma en que Dios dejó entrelazadas, en cuatro pasajes claves del Nuevo Testamento, cuatro de las cinco enseñanzas fundamentales para la edificación de comunidades de vida cristiana. La tabla que se da a continuación nos muestra la forma en que están distribuidas las primeras cuatro enseñanzas, a saber: el cuerpo de Cristo, los dones del Espíritu, el fruto del Espíritu, y los ministerios, en los cuatro pasajes. La quinta enseñanza, la de los vínculos o relaciones del Espíritu, que es la que quedó fuera de esta tabla, se encuentra distribuida en unos 40 pasajes a lo largo de todo el Nuevo Testamento, los cuales se dan en una lista en el Apéndice 6.