Construyendo el Reino de los Cielos
Un Llamado a la Edificación de Comunidades Cristianas
Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8


Capítulo 8

EDIFICANDO COMUNIDADES DE VIDA CRISTIANA

En este último capítulo consideraremos dos formas de poner en práctica el modelo teórico que hemos venido analizando a lo largo de este estudio. Para distinguir nuestra propuesta de tantos otros programas de trabajo similares que ya existen dentro de las iglesias, queremos ponerle un nombre distintivo. Queremos llamarle el Proyecto Antioquía de Edificación de Comunidades de Vida Cristiana, o de manera más breve, simplemente les llamaremos Comunidades Antioquía. Queremos que la presente propuesta tenga las siguientes características:

  • que sea fácil de ponerse en práctica, esto es, que no requiera de recursos materiales ni humanos significativos,
  • que no ocasione ninguna alteración significativa en las actividades y programas de las iglesias cristianas,
  • que contribuya apreciablemente a desarrollar el área de oportunidad, que de acuerdo a este estudio, tienen todas las iglesias cristianas: la edificación de pequeñas comunidades de vida cristiana,
  • que constituya verdaderamente una bendición para las iglesias cristianas de la localidad, elevando el nivel de crecimiento espiritual de sus miembros,
  • que contribuya significativamente a incrementar gradualmente la unidad de todas las iglesias cristianas,
  • que no corra el peligro de generar nuevas iglesias, ni de aumentar las divisiones que ya existen.

a) Comunidades Antioquía Intra-Eclesiales.

Veamos primero la forma de poner en práctica este modelo dentro de una iglesia local, esto es, el caso intraeclesial. Partimos del supuesto de que estamos dentro de una iglesia cristiana que tiene sus servicios dominicales, y que tiene también ya establecidos ciertos programas regulares de trabajo. Por supuesto, no será necesario hacer ninguna modificación a este programa regular de la iglesia, simplemente se le agregará un programa más, el de edificación de comunidades de vida cristiana, o para abreviar un poco, Comunidades Antioquía. La persona que hubiere recibido, de parte del Espíritu de Dios, el llamado y la responsabilidad de iniciar una comunidad de este tipo, lo primero que deberá hacer es proponer el programa al líder espiritual de su iglesia. Si el programa no fuere aceptado, debe entonces considerarse que aún no es el tiempo del Señor para hacerlo, y deberá esperarse pacientemente en el Señor. En el caso de que el programa fuera aceptado se procederá a iniciar la primera comunidad.

Para facilitar el buen funcionamiento de esta Comunidad Antioquía, se recomienda que se tomen en cuenta los siguientes lineamientos:

El primer lineamiento que debe tomarse en cuenta, es que el líder que inicie y dirija la Comunidad Antioquía deberá estar bajo la autoridad de la iglesia local que esté apoyando el proyecto, y que las actividades de la Comunidad deberán estar supervisadas por algún representante de esta autoridad, ya que la Biblia enseña que:

" ... hágase todo decentemente y con orden ... procurando hacer las cosas honradamente, no solo delante del Señor sino también delante de los hombres ..." 1 Corintios 14:40; 2 Corintios 8:21

El segundo lineamiento que debe tomarse en cuenta, es que las personas que sean invitadas a participar en la edificación de la Comunidad Antioquía, deberán hacer un doble compromiso de fidelidad, con el Señor, y con la comunidad. Este compromiso deberá de renovarse cada año. Mediante este compromiso los miembros de la comunidad: a) se comprometen a participar, asiduamente, en todas las actividades de la comunidad en las que les corresponda hacerlo, durante el periodo que dura su compromiso, y b) se comprometen a continuar participando en las actividades regulares de la iglesia, en las que habían venido participando anteriormente.

El tercer lineamiento que debe tenerse en cuenta, es que deberá limitarse el número de miembros de la comunidad. Debido a que una de las características esenciales de este modelo es que cada uno de los miembros debe participar activamente compartiendo sus dones y sus frutos para edificar a los demás miembros, es necesario que el tamaño de la comunidad se mantenga suficientemente pequeño para que todos tengan frecuentes oportunidades de participar. Por esta razón se recomienda que cuando la comunidad llegue a cierto tamaño crítico, que podrá variar entre 12 y 20 personas, se procederá entonces a dividirla para formar dos comunidades semejantes.

El cuarto lineamiento que deberá tomarse en cuenta, se refiere a que las actividades a realizar en las reuniones de la comunidad, deberán estar modeladas por las reuniones de los cristianos del Nuevo Testamento:

" ... considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos ... la palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él ... sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones ... ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación ..." Hebreos 10:24,25; Colosenses 3:16,17; Efesios 5:18-20; 1 Corintios 14:26-31

Además de estos pasajes, debemos considerar otros tres tipos de pasajes del Nuevo Testamento: a) aquellos que hablan específicamente de la nueva forma en que deben vivir los cristianos, de los cuales se da una lista en el Apéndice 5, b) aquellos pasajes dentro de los cuales se encuentran las enseñanzas acerca de los dones, los frutos, los ministerios y los vínculos del Espíritu Santo, y c) aquellos pasajes que hablan específicamente acerca de la forma en que deben estructurarse y trabajar las comunidades de vida cristiana, a saber: Romanos 12:1-21; 1 Corintios 12:1-14:40; Efesios 4:1-16; 1 Pedro 4:8-11.

Es sumamente interesante la forma en que Dios dejó entrelazadas, en cuatro pasajes claves del Nuevo Testamento, cuatro de las cinco enseñanzas fundamentales para la edificación de comunidades de vida cristiana. La tabla que se da a continuación nos muestra la forma en que están distribuidas las primeras cuatro enseñanzas, a saber: el cuerpo de Cristo, los dones del Espíritu, el fruto del Espíritu, y los ministerios, en los cuatro pasajes. La quinta enseñanza, la de los vínculos o relaciones del Espíritu, que es la que quedó fuera de esta tabla, se encuentra distribuida en unos 40 pasajes a lo largo de todo el Nuevo Testamento, los cuales se dan en una lista en el Apéndice 6.

Cuatro Enseñanzas Básicas para
la Edificación de la Comunidad de Vida Cristiana
 Tema/Pasaje Romanos 1 Corintios Efesios 1 Pedro
 Los Dones 12:6-8 12:1-11 4:7,8 4:10,11
 Ministerios 12:6-8 12:28-30 4:11-16 4:10,11
 El Cuerpo de Cristo 12:3-5 12:11-27 4:3-16 4:10,11
 El Fruto 12:9-15:6 13:1-13 4:17-6:20 4:8,9

El quinto lineamiento que debe considerarse se relaciona con la forma de estructurar las reuniones para acomodar sus diferentes elementos: a) un tiempo dedicado a la alabanza y la adoración comunitarias, b) un tiempo dedicado a la enseñanza teórica y su correspondiente práctica, de acuerdo a los diferentes niveles de crecimiento, y c) el tiempo de compañerismo, en el cual se podrá compartir algún refrigerio, y se tendrá oportunidad para edificarse libremente unos a otros conforme sean guiados por el Espíritu de Dios. Una sugerencia para estructurar la reunión semanal es la de iniciar la reunión dedicando 3/4 de hora a la alabanza y adoración, estando todos juntos, a continuación convendría separarse en tres grupos, durante otro periodo de 3/4 de hora, para tener los diferentes estudios de evangelismo, discipulado y edificación, dependiendo del nivel de crecimiento y servicio en que se encuentre cada miembro, y finalmente se volverían a reunir los tres grupos anteriores durante otro periodo de 3/4 de hora para tener el tiempo de compañerismo. Esto daría un tiempo total de 2 1/4 horas para la reunión completa. Estas reuniones de edificación de la comunidad se pueden tener una o dos veces a la semana. Debe tenerse cuidado de programarlas de forma que no interfieran con los servicios regulares de la iglesia.

El sexto lineamiento que debe considerarse se relaciona con los materiales que convendrá usar para impartir la enseñanza. Se recomienda utilizar material de la vasta literatura cristiana básica descrita en la sección g del capítulo 3 de este libro. En el Apéndice 4 se proporciona una selección de esta literatura, que se considera especialmente apropiada.

El séptimo lineamiento que debe considerarse se relaciona con la dirección del Espíritu Santo. Debe permitírsele al Espíritu Santo, que sea él, el que realmente dirija la comunidad, como sucedía entre los primeros cristianos de acuerdo a las descripciones del libro de los Hechos de los Apóstoles. Para ello es necesario no distribuir los puestos de servicio a la comunidad de acuerdo a criterios puramente humanos, ya que en caso de hacerse así se estaría impidiendo la libre acción del Espíritu de Dios sobre la comunidad. La manera de proceder debe ser la de realizar una investigación, mediante cuestionarios de dones y de frutos, y mediante la evidencia práctica que muestre cada miembro. El propósito de esta investigación es el de detectar de que forma distribuyó el Espíritu Santo sus dones y frutos, y entonces designar a los encargados de los diferentes puestos de servicio de acuerdo a esta distribución.

El octavo lineamiento que deberá considerarse se relaciona con la guía del Espíritu Santo. El fundamento sobre el cual está basado todo este modelo es el de que Dios está vivo y activo dentro de las comunidades de vida cristiana, a través de la acción del Espíritu Santo sobre todos y cada uno de sus miembros. Por esta razón se espera que Dios verdaderamente se manifieste a través de los dones y de los frutos de su Espíritu en la vida de los miembros de la comunidad. Específicamente se espera obtener la guía y la dirección del Espíritu Santo tanto para asuntos específicos de la comunidad como para asuntos personales de sus miembros relacionados con su crecimiento espiritual. Debe tenerse siempre presente que Dios no puede contradecirse a sí mismo. Por lo tanto cualquier revelación de la voluntad de Dios que se manifieste mediante el ejercicio de los dones del Espíritu, para poder considerarse verdadera, deberá obviamente estar completamente de acuerdo con la totalidad de la revelación contenida en la Biblia, esto es, con la voluntad general de Dios que ya ha sido revelada, para todas las naciones de todos los siglos, además de que deberá también glorificar el nombre de Dios y edificar a la comunidad.

El noveno lineamiento que deberá considerarse está relacionado con mantener el propósito original de Dios para las Comunidades de Vida Cristiana, que es el de formar una comunidad de gente santa que dé una evidencia irrefutable a los no cristianos, de que existe un Dios Santo en los Cielos, con el poder suficiente para edificar comunidades de gente santa aquí en la Tierra, para la gloria de su Santo Nombre. Por esta razón los líderes de la comunidad serán responsables directamente ante el Padre Celestial de aplicar el mandamiento bíblico de separar de la comunidad a cualquier persona que persista en continuar mostrando en su vida las obras de la carne en lugar de los frutos del Espíritu, como recomienda hacerlo la Biblia en múltiples pasajes. 1 Co 5:1-11; 1 Co 11:17-19; Ga 5:9; Ro 16:17,18; 1 Co 1:10; Tit 3:9-11; Jd 19.


b) Comunidades Antioquía Inter-Eclesiales.

Veamos ahora la forma de poner en práctica este modelo para la edificación de comunidades de vida cristiana dentro del ambiente del compañerismo universitario, esto es, el caso inter-eclesial. Existen actualmente dos grandes agrupaciones que trabajan a nivel mundial en el ambiente universitario: la Cruzada Estudiantil para Cristo, y el Compañerismo Estudiantil Cristiano, las cuales se describieron brevemente en la sección c del capítulo 3 sobre Cristianismo Básico. Ambas son organizaciones para-eclesiales, esto es, trabajan para servir a las iglesias locales en áreas en las que conviene trabajar sin hacer ninguna referencia a ninguna iglesia o denominación en particular. Ambas organizaciones trabajan exclusivamente con estudiantes, esto es, no incluyen en sus actividades, de manera sistemática, ni a los profesores ni a los profesionistas universitarios, ya que pretenden ser organizaciones integradas por estudiantes para servir a los estudiantes.

Este segundo tipo de Comunidades Antioquía, las inter-eclesiales, estarían integradas principalmente por profesores y profesionistas universitarios, aunque también podrían participar estudiantes de post-grado. Estas comunidades se asemejarían a las organizaciones estudiantiles mencionadas, en cuanto a que la membrecía estaría abierta a los cristianos de todas las iglesias. Se podría tomar la aceptación del Pacto de Lausana como el credo mínimo para aceptar como cristianos a los candidatos a ingresar a la comunidad. Estas comunidades se diferenciarían de las organizaciones antes mencionadas, en cuanto a que:

  1. estarían dirigidas hacia los profesores y profesionistas, en lugar de hacia los estudiantes, y
  2. estarían dirigidas primordialmente hacia la edificación de comunidades de vida cristiana, NP-III, en lugar de dirigirse primordialmente hacia la evangeli-zación y el discipulado, NP-I y NP-II.

Para facilitar el buen funcionamiento de este tipo inter-eclesial de Comunidad Antioquía, se recomienda que se tomen en cuenta los mismos lineamientos que se consideraron en el caso anterior. El primer lineamiento se modificaría de modo que dijera que cada miembro de la comunidad deberá ser miembro regular de una iglesia cristiana, bajo la autoridad del pastor o junta de ancianos de su iglesia, y deberá estar participando en la Comunidad Antioquía con su autorización.

En este segundo tipo de Comunidades Antioquía intereclesiales convendría agregar también los dos requisitos y la renuncia que se comentan a continuación. Con el propósito de evitar el riego de aumentar las ya excesivas divisiones entre los cristianos, y de evitar el riesgo de propiciar el cambio de ovejas de un redil a otro, la Comunidad Antioquía, (inter-eclesial), requerirá a todos sus miembros:

  1. que hayan sido miembros fieles de una iglesia cristiana durante los tres años anteriores a su ingreso a la Comunidad, y
  2. que cada año, cuando renueven su compromiso de participar en la Comuni-dad, renueven también su compromiso de continuar sirviendo al Señor, dentro de esa misma iglesia a la que pertenecían cuando ingresaron a la Comunidad.

Para evitar el riesgo de que las Comunidades Antioquía llegaran algún día a convertirse en otra iglesia cristiana más, en lugar de cumplir con su misión de promover la unidad entre todas las iglesias cristianas, las Comunidades Antioquía renuncian expresamente a celebrar cualquier tipo de ritos, ceremonias, sacramentos u ordenanzas, tales como bautizos y bodas, que se consideren razgos característicos o distintivos de cualquier iglesia cristiana establecida.