El Sistema de Vida en el Espíritu
Entendiendo el Cristianismo
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Capítulo 11:

LA PROMESA DEL PADRE

  1. El Espíritu Santo en el Antiguo Testamento
  2. 1.1. Toda la Biblia habla del Espíritu Santo.

    Desde el primer capítulo del primer libro de la Biblia, hasta el último capítulo del último libro de la Biblia se menciona al Espíritu Santo. Solamente en el Antiguo Testamento el Espíritu Santo se menciona 81 veces.

    • "Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas." Génesis 1:2.
    • "Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente." Apocalipsis 22:17.

    1.2. Moisés y los Setenta Ancianos.

    En el pasaje que vamos a estudiar ahora, veremos varios puntos importantes. Es un evento en donde reciben el Espíritu Santo 70 personas de un total de 600,000, o sea aproximadamente 1 de cada 10,000 personas. Esas 70 personas, llamadas "ancianos", eran los líderes del pueblo de Israel. Y Dios quería capacitar a esos ancianos para que apoyaran a Moisés en su labor de dirigir al pueblo de Israel. Esto es una clara indicación de que en el Antiguo Testamento solamente un número bastante limitado de personas recibían el Espíritu Santo. Es interesante que los 70 ancianos recibieran el don de profecía cuando reciben el Espíritu Santo, incluyendo dos de ellos que no estaban en el tabernáculo, sino que se habían quedado en el campamento. Y cuando Josué, el ayudante de Moisés se queja de que esos dos ancianos empiezan a profetizar en el campamento, Moisés exclama, reprendiendo a Josué, que ojalá todo el pueblo pudiera recibir el Espíritu. Pero ese ofrecimiento del Espíritu Santo de Dios, para todas las personas que creyeran en Jesucristo, tenía que esperar hasta el tiempo del Nuevo Pacto, el cual veremos más adelante.

    • "El Señor le dijo a Moisés: "Junta a setenta ancianos de Israel, de los que tú sepas que son ancianos y jefes del pueblo, y llévalos hasta la entrada del tabernáculo de reunión. Diles que esperen allí contigo. Yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del espíritu que está en ti y lo pondré en ellos, y ellos sobrellevarán contigo la carga del pueblo. Ya no la llevarás tú solo... Moisés salió de allí y repitió ante el pueblo las palabras del Señor; luego reunió a los setenta ancianos del pueblo, y los hizo esperar alrededor del tabernáculo. Entonces el Señor descendió en la nube, y habló con él. Tomó del espíritu que estaba en él, y lo puso en los setenta ancianos; y cuando el espíritu se posó en ellos, comenzaron a profetizar, y no dejaban de hacerlo. En el campamento se habían quedado Eldad y Medad, dos varones sobre los cuales también se posó el espíritu. Aunque estaban entre los escogidos, no se habían presentado en el tabernáculo; sin embargo, comenzaron a profetizar en el campamento. Entonces un joven fue corriendo a decirle a Moisés: "¡Eldad y Medad están profetizando en el campamento!" Josué hijo de Nun, que era ayudante cercano de Moisés, le dijo: "Moisés, mi señor, ¡no se lo permitas!" Pero Moisés le respondió: "¿Acaso tienes celos por mí? ¡Cómo quisiera yo que todo el pueblo del Señor fuera profeta! ¡Cómo quisiera yo que el Señor pusiera su espíritu sobre ellos!" Números 11:16,17,24-29 RVC.

    1.3. Josué es designado sucesor de Moisés.

    Cuando Moisés era ya grande de edad y Dios le había revelado que ya iba a morir, Moisés le pidió a Dios que seleccionara y nombrara un sucesor para que siguiera conduciendo al pueblo de Israel por los caminos del Señor. Es interesante observar que Josué recibió el Espíritu de Dios cuando Moisés le impuso las manos.

    • "Moisés le respondió al Señor: "Señor y Dios del espíritu que habita en todo ser, pon a cargo de la congregación alguien que salga al frente de ellos y que los haga volver. Que no sea tu congregación, Señor, como un rebaño de ovejas sin pastor." Y el Señor le dijo: "Pues toma a Josué hijo de Nun, que es un hombre con espíritu. Pon tu mano sobre él... y poniendo sobre él las manos le entregó el mando, tal y como el Señor lo había ordenado por medio de Moisés." Números 27:15-18,23 RVC.

    Es interesante observar que cuando Josué recibió el Espíritu de Dios, recibió un espíritu de sabiduría espiritual, que lo acreditó como el líder al cual tenían que seguir y obedecer.

    • "Como Moisés puso sus manos sobre Josué hijo de Nun, éste fue lleno de espíritu de sabiduría, y los hijos de Israel le obedecieron e hicieron lo que el Señor le había ordenado a Moisés." Deuteronomio 34:9 RVC.

    Y también es interesante observar la profunda convicción que tenía Josué en Dios, cuando a su vez él mismo estaba ya cercano a retirarse de ser el líder del pueblo de Israel.

    • "Pero si no les parece bien servirle, escojan hoy a quién quieren servir, si a los dioses que sus padres adoraron cuando aún estaban al otro lado del río, o a los dioses que sirven los amorreos en esta tierra donde ahora ustedes viven. Por mi parte, mi casa y yo serviremos al Señor.»" Josué 24:15 RVC.

    1.4. En el Antiguo Testamento el Espíritu de Dios venía sobre los líderes.

    Como hemos visto en los ejemplos anteriores y en los demás que veremos ahora, Dios seleccionaba a ciertas personas para que fueran jueces, reyes o profetas de su pueblo Israel, y los equipaba para sus misiones llenándolos con su Santo Espíritu.

    • José en Egipto "y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios? Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú." Génesis 41:38,39.
    • El juez Otoniel "El espíritu del Señor estuvo con él cuando fue caudillo de Israel, y salió a pelear contra Cusán Risatayin, rey de Siria, y el Señor le dio la victoria y lo hizo vencer a Cusán Risatayin." Jueces 3:10 RVC.
    • El juez Gedeón "Entonces el espíritu del Señor vino sobre Gedeón y, cuando éste hizo sonar el cuerno, los abiezeritas se le unieron." Jueces 6:34 RVC.
    • El juez Jefté "el espíritu del Señor vino sobre Jefté, y éste recorrió Galaad y Manasés y Mispá de Galaad, para luchar contra los amonitas." Jueces 11:29 RVC.
    • El juez Sansón "Entonces el espíritu del Señor vino sobre Sansón, y éste despedazó al león como si fuera un cabrito, sin más armas que sus manos..." Jueces 14:6 RVC.
    • El rey Saúl "En ese momento el espíritu del Señor vendrá sobre ti con su poder, y profetizarás con ellos, y el cambio en ti será notable pues actuarás como si fueras otro hombre.... Al llegar a la colina, vieron que el grupo de profetas venía al encuentro de Saúl. Entonces el espíritu de Dios vino sobre él con todo su poder, y Saúl comenzó a profetizar." 1 Samuel 10:6,10 RVC.
    • El rey David "Samuel tomó entonces el cuerno en donde llevaba el aceite, y lo ungió como rey en presencia de sus hermanos. Y a partir de ese día el espíritu del Señor estuvo sobre David." 1 Samuel 16:13 RVC.
    • El profeta Zacarías "Entonces el espíritu de Dios vino sobre Zacarías, hijo del sacerdote Joyadá, y éste, de pie en un lugar donde todo el pueblo pudiera verlo, les dijo: «Así ha dicho Dios: "¿Por qué quebrantan ustedes los mandamientos del Señor?" Eso les va a costar caro. Por haberse apartado del Señor, él también se apartará de ustedes.»" 2 Crónicas 24:20 RVC.
    • El profeta Ezequiel "Luego, el espíritu del Señor vino sobre mí, y me dijo: "Dile de mi parte al pueblo de Israel: "Así ha dicho el Señor: Ustedes han hablado, y yo he entendido todo lo que ustedes piensan..." Ezequiel 11:5 RVC.
    • El profeta Miqueas "En cambio, yo estoy lleno del poder del espíritu del Señor; lleno de justicia y de fuerza, para denunciar la rebelión de Jacob y el pecado de Israel." Miqueas 3:8 RVC.
    • El profeta Daniel "hasta que entró delante de mí Daniel... en quien mora el espíritu de los dioses santos. Conté delante de él el sueño... Yo el rey Nabucodonosor he visto este sueño. Tú, pues, Beltsasar, dirás la interpretación de él, porque todos los sabios de mi reino no han podido mostrarme su interpretación; más tú puedes, porque mora en ti el espíritu de los dioses santos... Yo he oído de ti que el espíritu de los dioses santos está en ti, y que en ti se halló luz, entendimiento y mayor sabiduría." Daniel 4:8,18;5:14.

  3. La Promesa del Padre de hacer un Nuevo Pacto
  4. Dios había anunciado a Abraham que iba a hacer un pacto con sus descendientes y que a través de ellos iba a bendecir a todas las naciones de la tierra. Pasados 500 años Dios celebró con el pueblo de Israel, a través de Moisés, el Pacto de la Ley, al que ahora llamamos el Antiguo Pacto. Unos 900 años después Dios empezó a anunciar a través de sus profetas que en un tiempo futuro iba a celebrar un Nuevo Pacto con el pueblo de Israel. Este Nuevo Pacto lo celebró el Señor Jesucristo 600 años después durante la última cena con sus discípulos.

    2.1. La promesa de un Nuevo Pacto a través de Isaías.

    La promesa de hacer un Nuevo Pacto a través del profeta Isaías relacionaba el pacto con derramar el Espíritu de Dios sobre sus descendientes. Es muy interesante observar que Dios usa la frase "derramar su Espíritu" con la frase "derramar agua sobre la tierra seca".

    • "Y voy a derramar aguas sobre el desierto y ríos sobre la tierra seca, y también voy a derramar mi espíritu sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos... Éste será el pacto que haré con ellos: Mi espíritu está sobre ti, y desde ahora y para siempre las palabras que puse en tu boca nunca se apartarán de tus labios, ni de los labios de tus hijos, ni de los labios de tus nietos." Isaías 44:3; 59:21 RVC.

    2.2. La promesa de un Nuevo Pacto a través de Jeremías.

    A través del profeta Jeremías Dios se refirió a ese futuro pacto como "un Nuevo Pacto" y dio un poco más de detalles con respecto a las características de ese pacto. Ese Nuevo Pacto iba a incluir: (1) perdonarles sus maldades y no acordarse más de sus pecados, (2) todos lo iban a conocer pues iba a poner su ley en la mente y en el corazón de ellos, y (3) ellos iban a ser su pueblo y Él iba a ser el Dios de ellos. Y de esa forma Dios finalmente iba a tener el Pueblo Santo que deseaba tener para establecer su Reino de los Cielos.

    • "«Vienen días en que haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.» No será un pacto como el que hice con sus padres cuando los tomé de la mano y los saqué de la tierra de Egipto. Porque yo fui para ellos como un marido, pero ellos quebrantaron mi pacto.» Cuando hayan pasado esos días, el pacto que haré con la casa de Israel será el siguiente: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón. Y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.» Nadie volverá a enseñar a su prójimo ni a su hermano, ni le dirá: "Conoce al Señor", porque todos ellos, desde el más pequeño hasta el más grande, me conocerán. Y yo perdonaré su maldad, y no volveré a acordarme de su pecado.»" Jeremías 31:31-34 RVC.

    2.3. La promesa de un Nuevo Pacto a través de Ezequiel.

    Uno de los anuncios del Nuevo Pacto que proporciona más detalles acerca de su contenido y de sus tres etapas, fue el que Dios expresó a través del profeta Ezequiel. Veamos primero los antecedentes que movieron a Dios a prometer ese Nuevo Pacto.

    • "La palabra del Señor vino a mí, y me dijo: «Hijo de hombre, mientras el pueblo de Israel habitaba en su tierra, la contaminó con sus hechos y su modo de proceder. A mis ojos, su manera de actuar fue tan repugnante como si estuvieran menstruando. Por la sangre que derramaron, descargué mi enojo sobre ellos, pues con sus ídolos contaminaron la tierra. Por eso los dispersé por todas las naciones y por todos los países, pues los juzgué como lo merecían sus acciones y su conducta. Cuando llegaron a las naciones a las que fueron llevados, profanaron mi santo nombre, pues de ellos se decía que eran el pueblo del Señor, y que de la tierra del Señor habían salido. Y me ha dolido ver que mi santo nombre ha sido profanado por el pueblo de Israel entre las naciones a las que fueron llevados." Ezequiel 36:16-21 RVC.

    Primero, Dios explicó que iba a hacer un Nuevo Pacto con el pueblo de Israel, porque el pueblo de Israel al ser dispersado iba por todo el mundo poniendo en mal el nombre de Dios. A donde quiera que llegaban presumían que ellos eran el pueblo elegido de Dios. Pero en lugar de distinguirse por su santidad, se comportaban igual de mal que los pueblos paganos a donde habían sido esparcidos por su desobediencia a la ley de Dios.

    Después Dios les avisa lo que va a hacer con ellos por andar poniendo en mal su nombre por todo el mundo... ¡los iba a hacer santos!... esa es una de las más increíbles promesas de toda la Biblia. ¡Hacerlos santos después de haberlo hecho quedar tan mal! Solamente al Dios de la Biblia, el único Dios verdadero, podría habérsele ocurrido tal cosa. Y la explicación que da Dios para hacer eso es igualmente sorprendente, los iba a hacer santos para que todas las demás naciones paganas, al ver el asombroso cambio que Dios había hecho en ellos, no tuvieran ninguna otra conclusión a la cual llegar, más que había un Dios Santo en los cielos que los había hecho santos a ellos. No debemos de cansarnos nunca de darle muchas gracias a Dios por esa increíble decisión que Él tomó: hacernos santos.

    • "Por eso, dile al pueblo de Israel que yo, su Señor y Dios he dicho: "Pueblo de Israel, no lo hago por ustedes, sino por causa de mi santo nombre, el cual ustedes profanaron entre las naciones a las que fueron llevados. Pero yo santificaré la grandeza de mi nombre, el cual ustedes profanaron entre las naciones. Y cuando delante de sus ojos yo sea santificado en medio de ustedes, las naciones sabrán que yo soy el Señor." Yo los recogeré de todas las naciones y países, y los traeré de vuelta a su tierra." Ezequiel 36:22-24 RVC.

    Y después de revelar su plan de hacer un Nuevo Pacto con el pueblo de Israel, el cual tenía a su favor el increíble atrevimiento de haber celebrado con Él el Pacto de la Ley, les explica que va a hacerlo en tres etapas sucesivas. Primero los va a lavar de todos sus pecados, lo cual hizo unos 600 años después a través de la muerte del Señor Jesucristo, a lo cual nos referiremos como el Nuevo Pacto parte I, o NP1, o la etapa de la Salvación. Después ya limpios de sus pecados iba a empezar la labor de santificarlos poniendo sus leyes en sus mentes y corazones, a lo cual nos referiremos como el Nuevo Pacto parte 2, o NP2, o la etapa de la Santificación. Y después iba a guiarlos a formar pequeñas comunidades en donde le sirvieran fomentando la justicia con las herramientas espirituales que iban a recibir, a lo cual nos referiremos como Nuevo Pacto parte 3, o NP3, o la etapa de la Edificación.

    • "Esparciré agua limpia sobre ustedes, y ustedes quedarán limpios de todas sus impurezas, pues los limpiaré de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo, y pondré en ustedes un espíritu nuevo; les quitaré el corazón de piedra que ahora tienen, y les daré un corazón sensible. Pondré en ustedes mi espíritu, y haré que cumplan mis estatutos, y que obedezcan y pongan en práctica mis preceptos. Y ustedes habitarán en la tierra que les di a sus padres, y serán mi pueblo, y yo seré su Dios." Ezequiel 36:25-28 RVC.

    Es muy importante resaltar que la razón por la cual va a poner su Espíritu dentro de ellos es para que cumplan sus mandamientos, o sea para que vivan en santidad, y así finalmente tenga su deseado Pueblo Santo.

    En las siguientes lecciones estaremos estudiando cada una de estas etapas detenidamente, examinando como se fueron cumpliendo, en las pequeñas comunidades de discípulos de Jesucristo, que se describen en el libro de los Hechos de los Apóstoles, durante los primeros 80 o 100 años después de que Él regresó al cielo. Si el tiempo de la reunión lo permite conviene leer los primeros 14 versículos del capítulo siguiente del libro de Ezequiel, el capítulo 37, en donde se describe mediante "la visión de los huesos secos" el proceso que se iba a realizar cuando se cumpliera su promesa del Nuevo Pacto.

    2.4. La promesa de un Nuevo Pacto a través de Joel.

    La primera vez que se cumple este prometido derramamiento del Espíritu Santo sobre todos los miembros de una comunidad de discípulos, el apóstol Pedro es guiado por el Espíritu de Dios, a explicar al pueblo lo que estaba sucediendo, haciendo referencia a la forma en que Dios había prometido hacer el Nuevo Pacto, a través del profeta Joel. Si bien Dios había derramado su Espíritu sobre algunas pocas personas en el tiempo del Antiguo Testamento, ahora Dios había prometido derramarlo sobre toda carne. Este es uno de los rasgos característicos del Nuevo Pacto más sorprendentes, el Espíritu de Dios no se iba a derramar solamente sobre los líderes, sino sobre todos y cada uno de los miembros de la comunidad de creyentes, para que crecieran en santidad a nivel personal, y para que desarrollaran justicia a nivel comunitario.

    • "«Después de esto, derramaré mi espíritu sobre la humanidad entera, y los hijos y las hijas de ustedes profetizarán; los ancianos tendrán sueños, y los jóvenes recibirán visiones.» En aquellos días, también sobre los siervos y las siervas derramaré mi espíritu." Joel 2:28,29 RVC.

  5. La Promesa en el Nuevo Testamento
  6. El cumplimiento de la promesa del Nuevo Pacto lo estudiaremos en la próxima lección, en donde examinaremos cada una de las primeras siete veces que ocurrió y quedaron registradas en el Nuevo Testamento. Ahora nos falta estudiar cómo se fue cumpliendo, poco a poco, esta promesa en los evangelios, antes de que el Señor Jesucristo resucitara y regresara al cielo con su Padre Celestial.

    3.1. Juan el Bautista anuncia al Bautizador.

    Juan el Bautista fue enviado por Dios para que preparara el camino al Señor Jesucristo. Antes de que el Señor Jesucristo llegara a algún lugar ya Juan el Bautista lo había presentado ante el pueblo. Algunas veces lo presentaba como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. En otras ocasiones lo presentaba como el bautizador, el único que bautiza con el Espíritu Santo.

    • "Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará. Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia." Mateo 3:11-17.
    • "El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo. Y yo no le conocía; más para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua. También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo. Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios." Juan 1:29-34 (Énfasis añadido por el autor).

    3.2. Juan el Evangelista anuncia al Espíritu Santo.

    Juan, el autor del evangelio de su nombre, explicó que el Señor Jesucristo expresó públicamente que los que creyeran en Él serían llenos del Espíritu Santo, y que se manifestaría como "ríos de agua viva fluyendo desde su interior". Y Juan explicó que eso ocurriría hasta después de que el Señor regresara al cielo, esto es, después de que resucitará y fuera glorificado.

    • "En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado." Juan 7:37-39.

    3.3. Jesucristo vivo.

    El día de la última cena el Señor Jesucristo les explicó a sus discípulos que estaba dando por inaugurado el Nuevo Pacto, el cual también sería un pacto de sangre, como lo fue el Pacto de la Ley, ya que al día siguiente Él derramaría su sangre para pagar sus pecados, y que regresaría a su Padre para enviarles el Espíritu Santo.

    • "Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros... Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho." Juan 14:16,17,26.

    Durante la última cena el Señor Jesucristo les anunció que estaba dando por iniciado el Nuevo Pacto. Los judíos tenían 600 años esperando la promesa de los profetas de que Dios iba a hacer un Nuevo Pacto. Durante los tres años que anduvo con ellos, el Señor Jesucristo nunca había mencionado el Nuevo Pacto. Y ahora estaba inaugurando el Nuevo Pacto y diciendo que al día siguiente moriría en la cruz. Los discípulos se pusieron muy tristes. Por un lado, les daba mucho gusto que estuviera, por fin, dando inicio al Nuevo Pacto, pero por otro lado no tenía ningún sentido para ellos que muriera al día siguiente. Ellos pensaban que si estaba iniciando el Nuevo Pacto debería de quedarse con ellos. Cuando Dios ofreció el Pacto de la Ley al pueblo de Israel, Moisés escribió cinco libros, el Pentateuco, para explicarles detalladamente las características de ese pacto. Y ahora el Señor Jesús estaba iniciando el Nuevo Pacto y decía que ya iba a regresar al cielo con su Padre. Así que el Señor tuvo que decirles que les convenía que Él se fuera. Lo cual debe haber sido un fuerte choque emocional para ellos. ¿Cómo iba a convenirles que se fuera? Y fue entonces que tuvo que explicarles que ya muchas veces había tratado de enseñarles muchos detalles acerca del Reino de los Cielos y que ellos no podían entenderle. Y no podían entenderle porque eran pecadores y tenían el entendimiento entenebrecido. Por esto tenía que morir en la cruz al día siguiente, para perdonarles todos sus pecados. Y entonces, ya que estuvieran limpios de sus pecados, podría enviarles el Espíritu Santo. Y entonces el Espíritu Santo les explicaría todo lo que Él había intentado explicarles en vano.

    • "Más os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros. Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré... Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir." Juan 16:4-7,12,13.

    3.4. Jesucristo resucitado.

    Después de que el Señor Jesucristo entregó su vida por nosotros en la cruz del Calvario, resucitó al tercer día, y ya resucitado estuvo conviviendo con sus discípulos durante cuarenta días. Fue entonces cuando regresó al cielo, a la vista de todos sus discípulos y les ordenó permanecer en Jerusalén hasta que recibieran el poder de lo alto, esto es, al Espíritu Santo. Eso ocurrió por primera vez siete días después, cuando se estaba celebrando en Jerusalén la Fiesta de Pentecostés, la fiesta de los primeros frutos. Pero eso constituye el tema de nuestra siguiente lección.

    • "Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto. Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo. Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén." Lucas 24:45-53.

    Al inicio del libro de los Hechos de los Apóstoles, Lucas vuelve a dar un pequeño resumen de los últimos días del Señor Jesucristo narrados al final de su evangelio.

    • "En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo." Hechos 1:1-11.

    El Señor Jesucristo iba a capacitar a sus discípulos con el poder del Espíritu Santo debido a que con su muerte y resurrección había derrotado a Satanás y a todos sus demonios, y había recuperado el poder que Adán le había transferido a Satanás al desobedecer a Dios.

    • "Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz." Colosenses 2:13-15.
    • "Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén." Mateo 28:18-20.

  7. La Promesa, el Espíritu Santo y los Herederos del Reino
  8. Con el propósito de hacer estudios posteriores, se sugiere continuar analizando, después de terminar este curso completo, las relaciones entre los conceptos de: (1) la Promesa del Padre, (2) el Espíritu Santo de la promesa, (3) los Herederos de la Promesa, y (4) los Herederos del Reino.

    4.1. El Espíritu Santo de la promesa.

    • "En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria." Efesios 1:11-14.
    • "para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu." Gálatas 3:14.

    4.2. Los herederos de la promesa.

    • "Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa." Gálatas 3:29.
    • "a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas." Hebreos 6:12.
    • "Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec." Hebreos 6:17-20.
    • "Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna." Hebreos 9:15.

    4.3. Herederos del Reino.

    • "Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo." Mateo 25:34.
    • "No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino." Lucas 12:32.
    • Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel." Lucas 22:29,30.
    • "Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción." 1 Corintios 15:50.
    • "envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios." Gálatas 5:21.
    • "Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?" Santiago 2:5.
    • "y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra." Apocalipsis 5:9,10.