Un Pueblo Santo
1.1. Dios es bueno y quiere hacernos buenos.
A través de toda la Biblia podemos encontrar un tema que se repite constantemente. Ese tema consiste en la meta de Dios, o el propósito personal de Dios en haber creado a los seres humanos. En pocas palabras el tema común a través de toda la Biblia es que "Dios es bueno, quiere hacernos buenos, y puede hacernos buenos". En lugar de usar la palabra "bueno" la Biblia usa la palabra "santo". O sea que el tema es: "Dios es santo y Él quiere que seamos santos y tiene un plan para hacernos santos". A ese tema le llamaremos el Plan de Desarrollo de Dios, el cual consiste en llamar, capacitar y entrenar un conjunto muy grande de personas con las cuales formar un "Pueblo Santo" con el cual establecer el Reino de los Cielos.
Otra manera de explicar el tema común a través de toda la Biblia es que Dios es santo y Él quiere estar rodeado durante toda la eternidad por gente como Él, con gente santa. Dios no quiere estar soportando toda la eternidad gente inmoral, injusta, mentirosa, criminal, lujuriosa, traicionera, pecadora, etc., Él quiere estar rodeado de gente santa, por la sencilla razón de que Él es santo. Él simplemente quiere tener amistad y compañerismo, durante toda la eternidad, con gente como Él, con gente santa. Veamos algunos pocos de los muchos pasajes bíblicos que afirman esta verdad.
- "Yo soy el Señor su Dios. Por lo tanto, ustedes se santificarán, y serán santos, porque yo soy santo... Yo soy el Señor. Yo los he sacado de Egipto para ser su Dios. Así que ustedes deben ser santos, porque yo soy santo." Levítico 11:44,45 RVC.
- "El Señor habló con Moisés, y le dijo: Habla con toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Ustedes deben ser santos porque yo, el Señor su Dios, soy santo." Levítico 19:1,2 RVC.
- "Ustedes deben consagrarse a mí y ser santos, porque yo soy el Señor su Dios. Cumplan con mis estatutos, y pónganlos en práctica. Yo soy el Señor, que los santifica." Levítico 20:7,8 RVC.
- "La voluntad de Dios es que ustedes sean santificados, que se aparten de toda inmoralidad sexual... Pues Dios no nos ha llamado a vivir en la inmundicia, sino a vivir en santidad." 1 Tesalonicenses 4:3,7 RVC.
- "... vivan una vida completamente santa, porque santo es aquel que los ha llamado. Escrito está: "Sean santos, porque yo soy santo." 1 Pedro 1:15,16 RVC.
Si la meta personal de Dios consiste en desarrollar un Pueblo Santo, ¿Cuál debe ser la meta personal de nuestra vida? Pues nuestra meta personal debe de ser "servir a Dios en su plan de formarse un Pueblo Santo". La meta personal de Dios es un Pueblo Santo, ¿Cuál es la meta de tu vida?
Esa fue la duda más grande que tuve durante mis primeros 34 años. Yo tenía bien claro que la meta de mi vida debía de ser "servir a Dios" pero lo que nunca había entendido, hasta que finalmente decidí leer la Biblia, fue ¿Cuál era la manera en que debía de servir a Dios? No tenía ni la menor idea de que Dios tuviera una meta personal y de que esa debía de ser la meta de mi vida, servirlo en la dirección de su meta, en la edificación de un Pueblo Santo. ¿Cómo? De esto precisamente se trata todo el resto de este curso.
1.2. Dios quiere un Pueblo Santo.
Si la meta personal de Dios es un Pueblo Santo, Dios debe haber dejado muy bien definido el concepto de "santidad". Algunas veces los teólogos tratan de explicar el concepto de santidad mediante la palabra hebrea "kodesh" que se tradujo como "santo". Esta palabra se utiliza para describir los utensilios utilizados en el servicio del tabernáculo en el desierto, y después en el Templo de Salomón, los cuales debían ser "santos" porque "estaban separados para servir a Dios".
La dificultad con esta explicación es que no deja bien claro cuál es el significado de "ser santo" cuando se aplica a los seres humanos. Lo bueno es que hay una buena cantidad de pasajes bíblicos en donde se especifica que "ser santo" es tener la habilidad de cumplir siempre todos los mandamientos de la Ley de Dios. Veamos ahora algunos pocos pasajes bíblicos sobre ese tema:
- "Si ahora ustedes prestan oído a mi voz, y cumplen mi pacto, serán mi tesoro especial por encima de todos los pueblos, porque toda la tierra me pertenece. Ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y un pueblo santo. Estas mismas palabras les dirás a los hijos de Israel." Éxodo 19:5,6 RVC.
- "Tú eres un pueblo santo para el Señor tu Dios. El Señor tu Dios te ha escogido para que le seas un pueblo especial, por encima de todos los pueblos que están sobre la tierra. El Señor los quiere, y los ha escogido, no porque ustedes sean más numerosos que todos los pueblos, pues ustedes eran el pueblo más insignificante de todos, sino porque el Señor los ama y porque quiso cumplir el juramento que les hizo a sus padres. Por eso el Señor los ha sacado con mano poderosa; por eso los ha rescatado de la esclavitud y del poder del faraón, el rey de Egipto." Deuteronomio 7:6-8 RVC.
- "Este día el Señor tu Dios te manda que cumplas estos estatutos y decretos. Ten cuidado de ponerlos por obra con todo tu corazón y con toda tu alma. Este día declaras solemnemente que el Señor es tu Dios, que andarás en sus caminos y cumplirás sus estatutos, mandamientos y decretos, y que obedecerás su voz. Este día el Señor declara que tú eres su pueblo, su posesión exclusiva, tal y como te lo ha prometido. Así que cumple todos sus mandamientos; y exáltalo sobre todas las naciones que él ha creado, para que seas un pueblo santo al Señor tu Dios, digno de alabanza, renombre y gloria, como él lo ha dicho." Deuteronomio 26:16-19 RVC.
- "Porque la gracia de Dios se ha manifestado para la salvación de todos los hombres, y nos enseña que debemos renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y vivir en esta época de manera sobria, justa y piadosa, mientras aguardamos la bendita esperanza y la gloriosa manifestación de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras." Tito 2:11-14 RVC.
- "Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Antes, ustedes no eran un pueblo; ¡pero ahora son el pueblo de Dios!; antes no habían sido compadecidos, pero ahora ya han sido compadecidos." 1 Pedro 2:9.10 RVC.
- "¡Cómo quisiera yo que tuvieran tal corazón, que me temieran y cumplieran siempre todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuera siempre bien!" Deuteronomio 5:29 RVC.
(Énfasis añadido por el autor).
Resumiendo, entonces el mensaje de esos versículos, tenemos que la meta personal de Dios es obtener un Pueblo Santo, un pueblo en donde sus miembros vivan en santidad, a nivel personal, cumpliendo siempre todos sus mandamientos, y en donde se manifieste, como consecuencia, la justicia a nivel comunitario. Más adelante veremos los procesos que Dios ha establecido y las herramientas que ha proporcionado, para que podamos alcanzar ese objetivo, el cual es imposible de alcanzar con métodos y herramientas meramente humanas.
1.3. Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios.
Uno de los versículos más repetidos a través de toda la Biblia es donde Dios repite una y otra vez: "ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios". Como veremos más adelante, para lograr esa meta Dios establece su relación con los seres humanos mediante dos pactos. En esos pactos, cada una de las partes adquiere ciertos compromisos que debe de cumplir. Dios desea comprometerse con nosotros para ser nuestro Dios, siempre y cuando nosotros nos comprometamos con Él a ser su Pueblo Santo. Veamos unos pocos de esos versículos.
- "Andaré entre ustedes, y yo seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo." Levítico 26:12 RVC.
- "Al contrario, esto fue lo que les ordené: "Escuchen mi voz, y yo seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo. Vayan siempre por el camino que yo les mande seguir, para que les vaya bien."" Jeremías 7:23 RVC.
- "Y ustedes serán mi pueblo, y yo seré su Dios." Jeremías 30:22 RVC.
- "En aquel tiempo, yo seré el Dios de todas las familias de Israel, y ellas serán mi pueblo... Cuando hayan pasado esos días, el pacto que haré con la casa de Israel será el siguiente: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón. Y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo." Jeremías 31:1,33 RVC.
- "Pondré en ellos un corazón y un espíritu nuevo. Les quitaré el corazón de piedra que ahora tienen, y les daré un corazón sensible, para que sigan mis ordenanzas y cumplan mis decretos. Entonces ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios." Ezequiel 11:19,20 RVC.
- "Y ustedes habitarán en la tierra que les di a sus padres, y serán mi pueblo, y yo seré su Dios." Ezequiel 36:28 RVC.
- "Allí, en medio de ellos, estará mi tabernáculo, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo." Ezequiel 37:27 RVC.
- "Yo los traeré, y los haré habitar en el corazón mismo de Jerusalén, y ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios en verdad y en justicia." Zacarías 8:8.
- "¿Y qué acuerdo puede haber entre el templo de Dios y los ídolos? ¡Ustedes son el templo del Dios viviente! Ya Dios lo ha dicho: Habitaré y andaré entre ellos, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo." 2 Corintios 6:16.
- "Entonces oí que desde el trono salía una potente voz, la cual decía: Aquí está el tabernáculo de Dios con los hombres. Él vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos y será su Dios." Apocalipsis 21:3 RVC.
1.4. Dios nos ha destinado para el trono.
La mayoría de las veces el desenlace de toda la trama de una historia se deja para el final de la película. Por eso cuando vamos a ir al cine, les pedimos a quienes ya vieron la película que no nos platiquen el final. Y realmente el final de la historia de la Biblia es incomparablemente majestuoso. Al final de la película de Dios, ganamos los seres humanos nuestra larga lucha contra el mal, no por nuestros méritos, sino por los méritos del Señor Jesucristo, y Él regresa por el largamente esperado Pueblo Santo que le hayamos preparado, para sentarlo con Él en su trono a participar en el gobierno del Reino de los Cielos. Ni George Lucas, ni Steven Spielberg, ni J.R.R. Tolkien, ni nadie más, podría haber imaginado jamás un final tan grandioso para la historia de la humanidad. La Biblia se refiere a esta ceremonia como la "Cena de las Bodas del Cordero" en donde Jesucristo se une con su Pueblo Santo por toda la eternidad. Veamos algunos de los versículos que mencionan este tema:
- "No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino." Lucas 12:32.
- "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha." Efesios 5:25-27.
- "Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará. Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo." 2 Timoteo 2:11-13.
- "Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias." Apocalipsis 3:21,22.
- "y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra." Apocalipsis 5:9,10.
- "Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: !Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios." Apocalipsis 19:6-9.
- "Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles." Apocalipsis 17:14.
El Antiguo Pacto
3.1. La promesa del pacto a Abraham.
Más adelante veremos que el propósito de Dios al ofrecer el Primer Pacto fue definir "santidad" como una vida llevada a cabo cumpliendo siempre todos los mandamientos. Pero este Primer Pacto lo ofreció Dios a través de Moisés alrededor del año 1500 AC. Dios había comunicado el pacto a Abraham, quién vivió alrededor de 500 años antes de Moisés y por lo tanto no había escuchado nada sobre los mandamientos de Dios, ni de vivir en santidad. Sin embargo, el Señor encontró una manera de explicarle sus planes para el futuro, planteándole también los requisitos.
"Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el Señor se le apareció y le dijo: Yo soy el Dios todopoderoso; vive una vida sin tacha delante de mí, y yo haré una alianza contigo: haré que tengas muchísimos descendientes." Génesis 17:1,2 VP.
¿Por qué tardó Dios tantos años en ofrecer ese pacto prometido?, es un misterio que la Biblia no explica en ningún lado, pero lo que sí quedó bien claro fue cual era la condición previa para que Dios ofreciera esa primera alianza: "vive una vida sin tacha delante de mí, y yo haré una alianza contigo".
3.2. La Pascua y la sangre del cordero.
Alrededor de quinientos años después de Abraham, Dios llama a Moisés para que libere a los descendientes de Abraham, al Pueblo de Israel, quienes tenían más de 400 años de vivir en esclavitud en Egipto. Durante la reunión de estudio bíblico conviene leer los primeros 28 versículos del capítulo 12 del libro de Éxodo, para que quede bien claro el significado de la "pascua". A continuación, presentamos un resumen de ese importante pasaje:
"El Señor habló con Moisés y Aarón en la tierra de Egipto, y les dijo... Hablen con toda la congregación de Israel, y díganle: "El día diez de este mes, cada uno de ustedes debe tomar un cordero por familia, según las familias de los padres... Lo apartarán hasta el día catorce de este mes, y toda la congregación de Israel lo sacrificará entre la tarde y la noche. Tomarán un poco de sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas donde lo vayan a comer... Esa noche yo, el Señor, pasaré por la tierra de Egipto y heriré de muerte a todo primogénito egipcio, tanto de sus hombres como de sus animales, y también dictaré sentencia contra todos los dioses de Egipto. Y cuando hiera yo la tierra de Egipto, la sangre en las casas donde ustedes se encuentren les servirá de señal, pues yo veré la sangre y seguiré adelante, y no habrá entre ustedes ninguna plaga de mortandad." Este día deberán recordarlo y celebrarlo generación tras generación, como fiesta solemne en honor del Señor. Es un estatuto perpetuo que deben celebrar... Entonces Moisés llamó a todos los ancianos de Israel y les dijo: «Vayan y tomen un cordero por cada familia, y sacrifíquenlo para la pascua. Tomen un manojo de hisopo y mójenlo en la sangre que deberán haber recogido en un recipiente, y unten el dintel y los dos postes con esa sangre. Ninguno de ustedes debe salir de su casa hasta el día siguiente, porque el Señor pasará y herirá de muerte a los egipcios; pero, cuando él pase y vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará por alto aquella puerta y no dejará que el ángel exterminador entre en las casas de ustedes y los hiera... Y cuando sus hijos les pregunten: "¿Qué sentido tiene para ustedes este estatuto?", ustedes les responderán: "Se trata del sacrificio que se ofrece al Señor como recuerdo de la pascua, es decir, cuando en Egipto el Señor pasó por alto las casas israelitas y nos salvó la vida, pero hirió de muerte a los egipcios."»" Éxodo 12:6,7,12-14,21-23,26,27 RVC.
De la misma manera el día que Jesucristo, el Cordero de Dios (Juan 1:29,36) fue crucificado, y su sangre derramada para liberarnos de la esclavitud del pecado, el pueblo de Israel estaba celebrando que ese día habían sido liberados de la esclavitud de Egipto por la sangre del cordero que habían esparcido en los umbrales de las puertas de sus casas. Esa celebración la habían venido haciendo, cada año, desde los días de Moisés, unos 1500 años antes.
3.3. La celebración del pacto a través de Moisés.
Cuando Moisés bajó del Monte Sinaí con las Tablas de la Ley, esto es, con los 10 mandamientos de la Ley de Dios, celebró un pacto de sangre entre Dios y el Pueblo de Israel, esparciendo la sangre de los toros sacrificados, tanto sobre el pueblo, como sobre las Tablas de la Ley.
"Moisés fue y le contó al pueblo todas las palabras y decisiones del Señor, y todo el pueblo respondió a una sola voz: "Acataremos todas las palabras que el Señor ha pronunciado." ... Moisés tomó la mitad de la sangre y la puso en tazones, y la otra mitad de la sangre la esparció sobre el altar. Tomó entonces el libro del pacto y lo leyó ante todo el pueblo, y ellos dijeron: "Acataremos todas las cosas que el Señor ha dicho, y las obedeceremos." Luego, Moisés tomó la sangre y la roció sobre el pueblo, mientras decía: "Ésta es la sangre del pacto que el Señor hace con ustedes al darles todas estas cosas." Éxodo 24:3-8 RVC.
3.4. Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios.
Debido a que los Diez Mandamientos son la base del primer pacto que ofreció Dios a los hombres, es conveniente recordarlos en la forma original en que Dios mismo se los dio a Moisés y al pueblo de Israel:
"Dios habló y dijo todas estas palabras: "Yo soy el Señor tu Dios. Yo te saqué de la tierra de Egipto, donde vivías como esclavo.
- No tendrás dioses ajenos delante de mí.
- No te harás imagen, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás ante ellas, ni las honrarás, porque yo soy el Señor tu Dios, fuerte y celoso. Yo visito en los hijos la maldad de los padres que me aborrecen, hasta la tercera y cuarta generación, pero trato con misericordia infinita a los que me aman y cumplen mis mandamientos.
- No tomarás en vano el nombre del Señor tu Dios, porque yo, el Señor, no consideraré inocente al que tome en vano mi nombre.
- Te acordarás del día de reposo, y lo santificarás. Durante seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el día séptimo es de reposo en honor del Señor tu Dios. No harás en él ningún trabajo. Ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que viva dentro de tus ciudades. Porque yo, el Señor, hice en seis días los cielos, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero reposé en el día séptimo. Por eso yo, el Señor, bendije el día de reposo y lo santifiqué.
- Honrarás a tu padre y a tu madre, para que tu vida se alargue en la tierra que yo, el Señor tu Dios, te doy.
- No matarás.
- No cometerás adulterio.
- No robarás.
- No presentarás falso testimonio contra tu prójimo.
- No codiciarás la casa de tu prójimo, ni a su mujer, ni a su siervo ni a su esclava, ni su buey ni su asno, ni nada que le pertenezca a tu prójimo."
Éxodo 20:1-17; Deuteronomio 5:1-21 RVC.
(Numeración de los mandamientos agregada por el autor).
3.5. El propósito del pacto era tener un Pueblo Santo y un Reino de Justicia.
El propósito personal de Dios en este primer pacto era definir su meta personal al haber creado a la humanidad, esto es, un Pueblo Santo. La Biblia repite esta enseñanza varias veces tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Uno de los varios pasajes que relacionan directamente la santidad con la habilidad de cumplir siempre todos los mandamientos es el siguiente:
"El Señor tu Dios te manda hoy que cumplas estos estatutos y decretos; cuida, pues, de ponerlos por obra con todo tu corazón y con toda tu alma. Has declarado solemnemente hoy que el Señor es tu Dios, y que andarás en sus caminos, y guardarás sus estatutos, sus mandamientos y sus decretos, y que escucharás su voz. Y el Señor ha declarado hoy que tú eres pueblo suyo, de su exclusiva posesión, como te lo ha prometido, para que guardes todos sus mandamientos; a fin de exaltarte sobre todas las naciones que hizo, para loor y fama y gloria, y para que seas un pueblo santo al Señor tu Dios, como él ha dicho." Deuteronomio 26:16-19 RVC.
La consecuencia directa de tener un pueblo en el cual cada uno de sus miembros esté continuamente viviendo en santidad, será que, a nivel comunitario, o del grupo, se tendrá como fruto la justicia. Y para eso quiere Dios un Pueblo Santo para implementar con él un Reino de Justicia, o sea, el Reino de los Cielos. Claro que muchos de los buenos gobernantes de la tierra han deseado implementar reinos de justicia, pero no lo han logrado porque han usado sus propios programas y herramientas, en lugar de usar los que Dios ha establecido para ello. De eso trataremos en detalle más adelante.
"Después el Señor nuestro Dios nos mandó poner en práctica todos estos mandamientos y tenerle reverencia, para que nos vaya bien y para que él nos conserve la vida como hasta ahora. Y tendremos justicia cuando cumplamos cuidadosamente estos mandamientos ante el Señor nuestro Dios, tal como nos lo ha ordenado... porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo." Deuteronomio 6:24,25 DHH; Romanos 14:17.
(Énfasis añadido por el autor).
3.6. Las condiciones del Pacto.
Las condiciones de este primer pacto son pocos conocidas. Una razón es que el capítulo 28 de Deuteronomio, donde estas se describen, es bastante largo, contiene 68 versículos, y ocupa tres y media páginas. Deberá leerse el capítulo completo durante la reunión de estudio bíblico. Es un pasaje bíblico muy poco usado para los sermones dominicales. Tal vez sea porque, a primera vista, parece que presenta una perspectiva muy cruel de Dios. Los primeros 14 versículos presentan las magníficas bendiciones que Dios ofrece a quienes cumplan siempre todos sus mandamientos, y los restantes 54 versículos presentan las terribles maldiciones que Dios enviará sobre aquellos que habiéndose comprometido con Dios a cumplir su primer pacto no obedezcan sus mandamientos.
Estar consciente de estas enseñanzas produce en uno un profundo respeto y un temor reverente hacia Dios.
La mentira que el enemigo trata de meter en nuestras mentes es que ese Dios de Deuteronomio 28 es un Dios terriblemente cruel al que no conviene ni siquiera acercársele. Pero conviene que recordemos que este pacto es simplemente una definición de justicia. La Justicia consiste en darle a cada quién lo que se merece: un premio al que cumple las reglas y un castigo al que las infringe. En cualquier situación que contemplemos se ve que esto es lo más natural del mundo. Si un alumno estudia concienzudamente y hace sus trabajos y exámenes con excelencia nadie duda que merezca un premio. Pero si un alumno en lugar de estudiar se la pasa jugando y vagando todo el tiempo, no estudia, no hace sus tareas, y reprueba todos sus exámenes, nadie duda que merezca el castigo de reprobar el curso. Si un automovilista viaja a 150 km/hr por una calle del centro de la ciudad, nadie duda de que merezca el castigo de una fuerte infracción de tránsito. Por lo tanto, es completamente falso que Deuteronomio 28 presente a un Dios cruel, cuando simple y sencillamente presenta a un Dios justo.
Por otro lado, esta enseñanza de Deuteronomio 28 nos permite comprender un poco mejor el tremendo valor de la obra de Jesucristo en la cruz del Calvario. Cada uno de nosotros merecemos llevar todas esas maldiciones sobre nosotros por no poder cumplir siempre todos los mandamientos de Dios, y precisamente de todas esas terribles maldiciones nos libró el Señor Jesucristo con su muerte en la cruz. Bendito y alabado sea su santo nombre para siempre. Veamos un pequeño resumen de ese capítulo:
"Si tú escuchas con atención la voz del Señor tu Dios, y cumples y pones en práctica todos los mandamientos que hoy te mando cumplir... todas estas bendiciones vendrán sobre ti, y te alcanzarán: Bendito serás tú en la ciudad, y bendito en el campo. Bendito será el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, y las crías de tus vacas y los rebaños de tus ovejas... El Señor enviará su bendición sobre tus graneros y sobre todo aquello en que pongas tu mano... siempre y cuando cumplas los mandamientos del Señor tu Dios, y sigas sus caminos... el Señor hará que sobreabundes en bienes, y en el fruto de tu vientre, y en el fruto de tus animales, y en el fruto de tu tierra... Harás préstamos a muchas naciones, pero tú no pedirás prestado nada. El Señor te pondrá por cabeza, no por cola. Estarás por encima de todo, nunca por debajo, siempre y cuando obedezcas y cumplas los mandamientos del Señor tu Dios, que hoy te ordeno cumplir... Si no oyes la voz del Señor tu Dios ni procuras cumplir todos los mandamientos y estatutos que hoy te mando cumplir, vendrán sobre ti, y te alcanzarán, todas estas maldiciones: Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo... Maldito será el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, las crías de tus vacas y los rebaños de tus ovejas... El Señor enviará contra ti maldición, quebranto y asombro en todo lo que emprendas, hasta que de pronto seas destruido y perezcas por causa de la maldad de tus obras, por las cuales lo hayas dejado. El Señor traerá sobre ti mortandad hasta consumirte en la tierra de la cual vas a tomar posesión. El Señor te herirá con tisis y con fiebre, con inflamación y ardores, con sequía y calamidad repentina, y con hongos, los cuales te perseguirán hasta que perezcas... Te comprometerás en matrimonio, pero otro hombre se acostará con tu prometida; construirás una casa, pero nunca llegarás a habitarla; plantarás viñas, pero nunca disfrutarás de sus uvas. Ante tus propios ojos matarán a tu buey, pero tú no comerás de su carne; ante tus propios ojos te arrebatarán tu asno, y jamás te lo devolverán; tus ovejas serán entregadas a tus enemigos, y tú no podrás impedirlo. Ante tus propios ojos tus hijos y tus hijas serán entregados a otra gente, y tú no podrás impedirlo, y día tras día tus ojos desfallecerán esperando que vuelvan. Gente que jamás conociste se comerá el fruto de tu tierra y de todo tu trabajo, y día tras día serás oprimido y quebrantado... Sembrarás mucha semilla en el campo, y cosecharás muy poco, porque la langosta la consumirá. Plantarás viñas, y las cultivarás, pero no vendimiarás las uvas ni beberás el vino, porque los gusanos se las comerán. Tendrás olivos por todo tu territorio, pero no te ungirás con el aceite, porque las aceitunas se caerán..." Deuteronomio 28:1-68; Levítico 26:14-46 RVC.
3.7. Los Tárgums de Jerusalén. El Tárgum del Éxodo.
Si ese primer pacto que ofreció Dios a los hombres fuera lo único que conociéramos, esto es, si no conociéramos nada de la misericordia y de la gracia del Nuevo Pacto que nos ofreció a través de Jesucristo, estaríamos en una situación sumamente difícil.
Si el Señor Dios se me presentara personalmente y me ofreciera a mí ese primer pacto, tendría que decirle, con mucha pena y vergüenza, que le agradecía mucho que se hubiera fijado en mí para hacerme ese ofrecimiento, pero que no podía aceptarlo, porque yo sé muy bien que no tengo en mí mismo la capacidad de cumplir siempre todos sus mandamientos.
Existen unos documentos muy antiguos, que utilizaban los líderes religiosos del pueblo de Israel. Eran documentos que contenían muchos comentarios y explicaciones de los libros del Antiguo Testamento. Se consideraban documentos muy útiles para complementar la enseñanza de la Biblia, aunque se reconocía que no tenían la autoridad de la revelación de Dios contenida en los libros de la Biblia. Se les llama "tárgums". Y el Tárgum del libro del Éxodo contiene una narración sumamente interesante.
El Tárgum del Éxodo narra que Dios ofreció el primer pacto, el de los diez mandamientos, a todos los pueblos de la tierra, no solamente al pueblo de Israel. Lo cual parece algo muy justo y equitativo de parte de Dios. Pero la narración continúa explicando que ningún otro pueblo aceptó celebrar el pacto con el Señor. La razón que le dieron a Dios fue que estaban rodeados de varios pueblos que constantemente les hacían la guerra, los atacaban, les robaban sus ganados, les destruían sus cosechas, y muchas otras cosas, y ellos necesitaban defenderse de esos pueblos atacándolos, robándolos, y matándolos, antes de que esos pueblos lo hicieran con ellos. Y si además de eso hacían el pacto con el Señor, ahora tendrían también en contra al Señor, además de sus vecinos enemigos, pues el Señor les enviaría maldiciones si robaban y mataban. Así que le dijeron al Señor que le agradecían el ofrecimiento pero que desde su punto de vista no les convenía aceptarlo.
Lo increíble es que el pueblo de Israel hubiera aceptado este primer pacto con tanta facilidad. Probablemente ellos confiaban que Dios, de alguna manera, los ayudaría a cumplir ese tremendo compromiso que estaban adquiriendo con el Señor. Aunque la Biblia no lo explica, es lógico suponer que esa fue la razón por la cual Dios le prometió, únicamente al pueblo de Israel, unos 900 años después, hacer un Nuevo Pacto, el cual fue celebrado 600 años después a través de Jesucristo. Es importante saber que la Biblia explica que para Dios 1000 años son como un día. Salmo 90:4: 2 Pedro 3:8
3.8. Así quitarás el mal de Israel.
No solamente eran terribles las maldiciones que el pacto asignaba a quienes lo infringieran, esto es a quienes no obedecieran los mandamientos, sino que en muchos casos ellos mismos tenían que aplicar los castigos a quienes los merecieran. Veamos algunos ejemplos de ello.
"Cuando alguno tomare mujer, y después de haberse llegado a ella la aborreciere, y le atribuyere faltas que den que hablar, y dijere: A esta mujer tomé, y me llegué a ella, y no la hallé virgen... si resultare ser verdad que no se halló virginidad en la joven, entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y la apedrearán los hombres de su ciudad, y morirá, por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre; así quitarás el mal de en medio de ti. Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer también; así quitarás el mal de Israel. Si hubiere una muchacha virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se acostare con ella; entonces los sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad, y los apedrearéis, y morirán; la joven porque no dio voces en la ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo; así quitarás el mal de en medio de ti." Deuteronomio 22:13-24 (Énfasis añadido por el autor).
Cuando escuchamos estos castigos tan severos, que nos parecen tan inhumanos, pensamos que tal vez no se aplicaron realmente en la vida diaria, pero recordemos uno de los pasajes de los evangelios muy conocido hasta por los ateos debido a la frase popular "el que esté libre de pecado que tire la primera piedra". Pues esa frase viene de uno de estos casos que ocurrió en los tiempos del Señor Jesucristo, 1500 años después de que Moisés había ofrecido el primer pacto.
"Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Más esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella." Juan 8:3-7.
3.9. El ciclo: infracción, castigo, sacrificio, remisión.
Si el Señor no hubiera establecido el sistema de sacrificios expiatorios por el pecado, esto es, por haber infringido la ley de Dios, el pueblo de Israel se hubiera extinguido rápidamente, tanto por las maldiciones que Dios les enviaría, las cuales de hecho siempre les envió, como por andarse apedreando unos a otros en cumplimiento de la ley, "para quitar el mal de en medio de Israel."
El libro de Levítico explica detalladamente todas las reglas que debían de seguirse para ofrecer los diferentes tipos de sacrificios que debían ofrecerse por los diferentes tipos de pecados. Cuando alguien cometía un pecado, esto es, infringía la ley de Dios, merecía morir, y lo que debía de hacer entonces era tomar un animal, una paloma, un cordero, un becerro, una oveja, etc., llevarlo al templo, poner su mano sobre la cabeza de la ofrenda, degollarla, derramar su sangre (la sangre del pacto) y el sacerdote haría arder la ofrenda sobre el altar y el pecador sería perdonado. Veamos uno de muchos ejemplos del libro del Levítico.
"Si alguien del pueblo, sin proponérselo, peca e infringe alguno de los mandamientos del Señor y comete cosas que no se deben hacer, tan pronto como se le haga saber que ha pecado, presentará una cabra sin defecto como ofrenda por el pecado cometido. Pondrá la mano sobre la cabeza de la ofrenda de expiación, y la degollará en el lugar del holocausto. Luego el sacerdote tomará con el dedo un poco de la sangre, y la untará sobre los cuernos del altar del holocausto, y luego derramará al pie del altar el resto de la sangre. Al animal ofrecido el sacerdote le quitará toda la grasa, tal y como se le quita al sacrificio de paz, y la quemará sobre el altar en olor grato para el Señor. Así el sacerdote hará expiación por el infractor, y éste será perdonado." Levítico 4:27-31 RVC.
Después de haber ofrecido la vida de un animal para que su pecado fuera perdonado, lo cual se llama "sacrificio expiatorio", la persona que había ofrecido el sacrificio irremediablemente volvía a pecar, esto es a infringir la ley de Dios, y debía entonces llevar otro animal a ser sacrificado en el templo, para que el animal recibiera el castigo que el pecador merecía. Y este ciclo de infracción-castigo-sacrificio-remisión se repetía sin cesar en la vida de cada persona.
3.10. El pacto y la misericordia.
En el año 586 AC Jerusalén y su templo fueron destruidos y los sobrevivientes llevados cautivos a Babilonia. Como en Babilonia ya no pudieron seguir ofreciendo los sacrificios que se hacían en el templo, surgió la necesidad de reunirse para orar y estudiar las Escrituras en grupos pequeños, y de ahí nació la sinagoga.
El Antiguo Testamento menciona en varias ocasiones la frase "el pacto y la misericordia" sin entrar en detalles sobre cuál fuera la diferencia entre ellas. Una posibilidad es que "el pacto" se refiriera a Éxodo 20 y Deuteronomio 28, y que "la misericordia" se refiriera al sistema de sacrificios detallado en el libro de Levítico. Si así fuera, entonces "el pacto" se refería a la justicia de Dios, y "la misericordia" al sistema de sacrificios. El tercer elemento, el cual se no se incluyó hasta el Nuevo Pacto, que es "la gracia", o el poder del Espíritu de Dios para cumplir los mandamientos y vivir en santidad y en justicia, lo estudiaremos un poco más adelante. Veamos algunos de los pasajes que mencionan "el pacto y la misericordia":
- "Conoce, pues, que el Señor tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, el Señor tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres." Deuteronomio 7:9,12.
- "dijo: Señor Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia a tus siervos, los que andan delante de ti con todo su corazón." 1 Reyes 8:23.
- "Señor Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia con tus siervos que caminan delante de ti de todo su corazón." 2 Crónicas 6:14.
- "Y dije: Te ruego, oh Señor, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos... Ahora pues, Dios nuestro, Dios grande, fuerte, temible, que guardas el pacto y la misericordia..." Nehemías 1:5;9:32.
- "Y oré a el Señor mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos." Daniel 9:4.
3.11. Arrepentimiento y perdón de pecados en el Antiguo Testamento.
Desde el tiempo del rey Salomón, alrededor del año 950 AC, o sea unos 350 años antes de la destrucción de Jerusalén, Dios había ofrecido un proceso alternativo para el perdón de los pecados, el cual era independiente del sacrificio de animales. Veamos algunos de esos pasajes mencionados en la oración de Salomón para dedicar el templo, en 2 Crónicas 6:
- "Si tu pueblo Israel fuere derrotado delante del enemigo por haber prevaricado contra ti, y se convirtiere, y confesare tu nombre, y rogare delante de ti en esta casa, tú oirás desde los cielos, y perdonarás el pecado de tu pueblo Israel, y les harás volver a la tierra que diste a ellos y a sus padres." 2 Crónicas 6:24,25.
- "Si los cielos se cerraren y no hubiere lluvias, por haber pecado contra ti, si oraren a ti hacia este lugar, y confesaren tu nombre, y se convirtieren de sus pecados, cuando los afligieres, tú los oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, y les enseñarás el buen camino para que anden en él, y darás lluvia sobre tu tierra, que diste por heredad a tu pueblo." 2 Crónicas 6:26,27.
- "Si pecaren contra ti (pues no hay hombre que no peque), y te enojares contra ellos, y los entregares delante de sus enemigos, para que los que los tomaren los lleven cautivos a tierra de enemigos, lejos o cerca, y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren llevados cautivos; si se convirtieren, y oraren a ti en la tierra de su cautividad, y dijeren: Pecamos, hemos hecho inicuamente, impíamente hemos hecho; si se convirtieren a ti de todo su corazón y de toda su alma en la tierra de su cautividad, donde los hubieren llevado cautivos, y oraren hacia la tierra que tú diste a sus padres, hacia la ciudad que tú elegiste, y hacia la casa que he edificado a tu nombre; tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, su oración y su ruego, y ampararás su causa, y perdonarás a tu pueblo que pecó contra ti." 2 Crónicas 6:36-39.
Los elementos de estos ejemplos que Salomón mencionó en su oración de dedicación del templo son los siguientes: pecan contra Ti, los entregas a sus enemigos, ellos vuelven en sí, se convierten, oran a Ti, confiesan sus pecados, se convierten con todo su corazón y toda su alma, entonces Dios escucha su oración y perdona a su pueblo.
Algunos días después de esa oración de dedicación del templo se le apareció Dios el Señor a Salomón y le confirmó el procedimiento que Salomón había propuesto en su oración, de la siguiente forma:
"Y apareció el Señor Dios a Salomón de noche, y le dijo: Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio. Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra." 2 Crónicas 7:12-14.
Este procedimiento de conversión, en donde si el pecador confiesa a Dios sus pecados y se arrepiente de ellos sinceramente, y en consecuencia Dios le perdona sus pecados, se parece bastante al que veremos más adelante en el Nuevo Pacto. Con la gran diferencia de que en el Nuevo Pacto Dios decide agregar un aspecto indispensable a lo ya establecido anteriormente, esto es, el poder del Espíritu Santo para adquirir, gradualmente, la capacidad de vivir en santidad delante de Dios, esto es, de guardar siempre todos sus mandamientos. Pero estos detalles ya son del Nuevo Pacto que veremos a continuación.
La Promesa de un Nuevo Pacto
Poco tiempo antes de la destrucción de Jerusalén y de su templo, Dios envió varios profetas al pueblo de Israel para recordarles las condiciones del primer pacto, esto es, que debían de cumplir los mandamientos para evitar que vinieran sobre ellos las maldiciones estipuladas en Deuteronomio 28. La historia posterior muestra que el pueblo de Israel no escuchó las advertencias de sus profetas, y Dios tuvo que permitir que los babilonios destruyeran Jerusalén y el Templo de Salomón, y que los sobrevivientes fueran llevados cautivos a Babilonia.
En medio de esta situación de franca rebeldía del pueblo de Israel, Dios hizo la más increíble de las promesas de toda la Biblia. Dios prometió ofrecer un Nuevo Pacto mediante el cual Él nos iba a hacer santos, para convencer a todos los pueblos de la tierra, que de veras existe un Dios santo en el cielo con suficiente poder para hacerse para sí mismo un Pueblo Santo aquí en la tierra. Veamos detenidamente estas enseñanzas bíblicas.
Distintos aspectos del Nuevo Pacto fueron revelados por varios de los profetas, alrededor del año 600 AC, veamos algunos de ellos.
4.1. En el libro del profeta Isaías.
- "hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque." Isaías 32:15.
- "Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos." Isaías 44:3.
- "Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice el Señor. Y este será mi pacto con ellos, dijo el Señor Dios: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo el Señor, desde ahora y para siempre." Isaías 59:20,21.
4.2. En el libro del profeta Jeremías.
El pasaje bíblico que menciona específicamente el deseo del Señor de hacer un Nuevo Pacto, en algún tiempo futuro, 600 años después, es el siguiente:
"He aquí que vienen días, dice el Señor, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Dios el Señor. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice el Señor; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado." Jeremías 31:31-34.
4.3. En el libro del profeta Ezequiel.
El pasaje bíblico que menciona la razón por la cual Dios desea hacer un Nuevo Pacto, y que menciona también las tres etapas sucesivas que integrarán ese Nuevo Pacto es el pasaje siguiente:
"Vino a mí palabra de Dios el Señor, diciendo: Hijo de hombre, mientras la casa de Israel moraba en su tierra, la contaminó con sus caminos y con sus obras; como inmundicia de menstruosa fue su camino delante de mí. Y derramé mi ira sobre ellos por la sangre que derramaron sobre la tierra; porque con sus ídolos la contaminaron. Les esparcí por las naciones, y fueron dispersados por las tierras; conforme a sus caminos y conforme a sus obras les juzgué. Y cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo nombre, diciéndose de ellos: Estos son pueblo de Dios el Señor, y de la tierra de él han salido. Pero he tenido dolor al ver mi santo nombre profanado por la casa de Israel entre las naciones adonde fueron. Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Dios el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado. 23Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Dios el Señor, dice Dios el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos. Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. 25Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 26Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios." Ezequiel 36:16-28.
El versículo 23 explica la razón por la cual Dios promete que ofrecerá en el futuro un Nuevo Pacto. Les explica que el pueblo de Israel ha profanado repetidamente el Nombre del Señor. Por eso el Señor los había esparcido por toda la tierra, mediante las invasiones de los asirios y los babilonios. Pero el Señor encuentra que está dispersión ha sido perjudicial para la gloria de su Nombre pues a dondequiera que eran esparcidos los judíos llegaban presumiendo que ellos eran el pueblo escogido de Dios, y sin embargo eran igual de inmorales, o más, que los demás pueblos, y por lo tanto estaban profanando su santo nombre. Y entonces Dios toma la decisión más increíble de toda la Biblia, decide santificar su Nombre, haciéndolos santos a ellos delante de los ojos de las naciones. De esa manera cuando todas las naciones vean que Dios ha podido formarse un Pueblo Santo, las naciones sabrán que hay un Dios Santo en el cielo, con suficiente poder de formarse un Pueblo Santo aquí en la Tierra.
No solamente anuncia Dios su meta de formarse un Pueblo Santo, sino que además explica el proceso en tres etapas sucesivas, que empleará para lograr su meta. La primera etapa, iba a consistir en limpiarlos de todos sus pecados, lo cual ocurrió 600 años después mediante la muerte de Jesucristo en la cruz. A esta primera etapa podríamos llamarla la Etapa de la Salvación, ó Nuevo Pacto Parte I, ó NP1. La segunda etapa, una vez que ya estuvieran limpios de sus pecados iba a consistir en poner su Santo Espíritu dentro del espíritu de ellos, lo cual ocurrió por primera vez en la fiesta de Pentecostés, posterior a la muerte y resurrección del Señor Jesucristo. A esta segunda etapa podríamos llamarla la Etapa de la Santificación, ó Nuevo Pacto Parte 2, ó NP2. Y la tercera etapa iba a consistir en edificarse espiritualmente unos a otros, para preparar comunidades de gente santa en las cuales estuviera desarrollándose la justicia. A esta tercera etapa podríamos llamarla la Etapa de la Edificación, ó Nuevo Pacto Parte 3, ó NP3.
4.4. En el libro del profeta Joel.
Esas mismas tres etapas, con algunos datos adicionales, se pueden ver en el libro del profeta Joel.
"Por eso pues, ahora, dice Dios el Señor, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos al Señor vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo... Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días... Y conoceréis que yo soy el Señor vuestro Dios, que habito en Sion, mi santo monte; y Jerusalén será santa, y extraños no pasarán más por ella." Joel 2:12,13,28,29;3:17.
4.5. Tres etapas: Salvación, Santificación, y Pueblo Santo.
Resumiendo, pues, el Nuevo Pacto prometido por Dios el Señor, a través de sus profetas consistiría de tres etapas sucesivas: NP1 ó la Etapa de la Salvación, la cual explicaremos en la Parte 2 "La Admisión al Reino de los Cielos", que incluye los capítulos del 5 al 9 de este estudio bíblico; NP2 ó la Etapa de la Santificación, la cual explicaremos en la Parte 3 "La Capacitación para el Reino de los Cielos" que incluye los capítulos del 10 al 14; y NP3 ó la Etapa de la Edificación, la cual explicaremos en la Parte 4 "El Entrenamiento para el Reino de los Cielos" que incluye los capítulos 15 y 16 de este estudio.
4.6. Tres fiestas: Pascua, Pentecostés, y La Cosecha.
Como veremos más adelante, las tres etapas del Nuevo Pacto corresponden a las tres fiestas solemnes que Dios había instituido, desde los tiempos de Moisés, para que el pueblo de Israel celebrara cada año: la Fiesta de la Pascua, la Fiesta de Pentecostés, y la Fiesta de la Cosecha.
Esta tabla de correspondencias puede extenderse fácilmente a unos 15 o 20 renglones, como se muestra en el Apéndice 3 "La Carta de Navegación Bíblica", de la página 280.
La Celebración del Nuevo Pacto
En esta sección daremos un panorama breve del Nuevo Pacto, el cual es el tema de los capítulos 5 al 16 de este estudio bíblico.
5.1. Dios se hizo hombre.
La promesa que Dios había hecho a través de los profetas 600 años antes, empezó a cumplirse cuando Dios se hizo carne en el Señor Jesucristo.
"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios... Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad." Juan 1:1,14.
En cierto momento, Dios pensó que el tiempo para empezar a implementar el Nuevo Pacto ya era apropiado, que el tiempo se había cumplido, y envió a su hijo Jesucristo a predicar las buenas noticias de que el Reino de los Cielos se estaba acercando.
"Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio." Marcos 1:14,15.
5.2. Para pagar por nuestros pecados.
La primera parte del Nuevo Pacto prometido consistía en perdonarnos los pecados, en lavarnos con agua limpia, como había dicho Ezequiel. Y Juan el Bautista, quién iba delante del Señor Jesucristo, anunciando su venida, lo presentaba al pueblo como el Cordero de Dios que había venido a quitar los pecados del mundo.
"El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo." Juan 1:29.
Como veremos más adelante con más detalle, Dios envió a su hijo Jesucristo al mundo debido al gran amor que Dios tenía por los seres humanos, a quienes deseaba liberar de la esclavitud de Satanás, perdonarles sus pecados, santificarlos y darles vida eterna.
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él." Juan 3:16,17.
5.3. Con derramamiento de sangre.
Al igual que el primer pacto, que se celebró con derramamiento de sangre para la remisión de los pecados, de la misma manera este Nuevo Pacto también fue un pacto de sangre.
"Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados." Mateo 26:27,28.
5.4. Consumado es.
Después de haber sido entregado por Judas, los escribas y los fariseos, entregaron al Señor Jesús a los gobernantes romanos para que lo crucificaran, después de haberlo azotado. La última de las palabras del Señor Jesucristo en la cruz, antes de morir, fue: "Está consumado"
"Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu."Juan 19:30.
De acuerdo con las leyes romanas que se usaban en ese tiempo en Palestina, cuando alguna persona había cumplido su sentencia en la cárcel, se le daba un pergamino, llamado "el acta de los decretos", sellado por la autoridad, para prevenir que alguien más fuera a acusarlo por el mismo delito. Ese pergamino explicaba que el castigo correspondiente a ese delito ya había sido pagado. Después de mencionar el delito, el pergamino decía en latín, el idioma de los romanos: "Consumatum Est", o sea, ese delito ya está pagado. San Pablo lo explica en una de sus epístolas diciendo:
"Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz." Colosenses 2:13-15.
Así que cuando el diablo venga a decirte al oído que eres un pecador irremediable, que mereces la condenación eterna en el infierno, recuérdale que si bien es cierto que has sido un gran pecador, tienes un gran salvador, que la culpa de todos tus pecados ya ha sido pagada por el Señor Jesucristo en la cruz del Calvario, y que si tiene alguna duda al respecto que vaya a preguntarle a Él.
Cuando llegues a las puertas del cielo y te pregunten por qué razón crees que te deben dejar entrar, recuérdalo muy bien, solamente hay una respuesta correcta a esa pregunta. Lo que debes decir es: "No quiero entrar porque haya sido muy bueno, quiero que me dejen entrar porque alguien que está aquí adentro ya pagó el precio de mi entrada, y es el Señor Jesucristo, si tienen alguna duda, vayan y pregúntele a Él."
5.5. Cristo explicó que su obra la continuaría el Espíritu Santo.
Durante los tres años que el Señor Jesús anduvo con sus discípulos nunca mencionó el Nuevo Pacto. O si acaso lo mencionó no quedó registrado en ninguno de los cuatro evangelios. Excepto el día de la última cena, al estar celebrando la cena anual de la Pascua, al mismo tiempo les anunció que estaba iniciando el Nuevo Pacto y que al día siguiente moriría en manos de los líderes religiosos.
"Y mientras comían, Jesús tomó pan y bendijo, y lo partió y les dio, diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada." Marcos 14:22-24.
Recordando que el pueblo de Israel tenía 600 años esperando la promesa del Padre de hacer un Nuevo Pacto, este anuncio debía haberles producido una alegría muy grande. Pero como dijo que tenía que morir en la cruz al día siguiente y regresar con su Padre al cielo, se pusieron muy tristes. Moisés había dejado registradas las condiciones del Primer Pacto en los cinco libros del Pentateuco, y los había acompañado 40 años por el desierto. ¿Qué instrucciones iba a dejarles el Señor con respecto al Nuevo Pacto?
"Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón." Juan 16:5,6.
Y entonces el Señor tuvo que explicarles que les convenía que Él se fuera. "Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré." Juan 16:7
Como seguían sin entender cuál era la ventaja de tener el Espíritu Santo a tenerlo a Él, el iniciador del Nuevo Pacto, presente físicamente, tuvo que explicarles que Él ya había estado con ellos tres años y que había tratado de explicarles muchos detalles acerca de la edificación del reino de los Cielos, pero ellos no podían entenderle. Y no podían entenderle porque eran pecadores. Y por ser pecadores no podía darles el Espíritu Santo. Primero tenía que morir en la cruz al día siguiente para pagar sus pecados y limpiarlos, y después, ya limpios, podría enviarles el Espíritu Santo, y el Espíritu Santo por fin les revelaría y les haría entender todos los detalles acerca del Nuevo Pacto.
"Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir." Juan 16:12,13.
Después de su crucifixión y su resurrección, se les apareció y convivió con sus discípulos durante 40 días, entonces los llevó fuera de Jerusalén, hasta Betania, les dio las últimas instrucciones antes de ascender al cielo, y les dijo que no salieran de Jerusalén hasta que recibieran el poder de lo alto, esto es, al Espíritu Santo, a quien Él les enviaría del Padre, para continuar con la implementación del Nuevo Pacto.
"He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto. Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo." Lucas 24:49-51.
5.6. El día de la Fiesta de Pentecostés.
El libro de los Hechos de los Apóstoles empieza repitiendo algunos datos del final del evangelio de Lucas, y agregando algunos detalles importantes.
"Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días... pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra." Hechos 1:4,5,8.
Siete días después de la ascensión, o sea, 50 días después de la Fiesta de la Pascua, el día que el Señor fue crucificado, se celebraba en Jerusalén la Fiesta de Pentecostés. En esos dos días de fiestas solemnes, la Pascua y el Pentecostés, una gran cantidad de judíos de la dispersión viajaban hasta Jerusalén para celebrar las fiestas anuales en el Templo de Jerusalén. Dios quería que la mayor cantidad posible de judíos se enteraran tanto de la crucifixión como del primer derramamiento del Espíritu Santo.
"Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen." Hechos 2:1-4.
5.7. La comunidad cristiana.
A reserva de verlo detalladamente más adelante, conviene señalar aquí dos de los rasgos distintivos que debe de tener cualquier comunidad que pretenda ser verdaderamente cristiana. El primero de los rasgos, que es el amor mutuo, lo señaló el Señor Jesús durante la última cena.
"Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros." Juan 13:34,35.
El segundo de los rasgos, la unidad estrecha entre los miembros de la comunidad, lo señaló el Señor Jesús después de la última cena, durante su oración en Getsemaní. Era su última petición a su Padre Celestial antes de ir a la cruz.
"Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti... Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado." Juan 17:1,20-23.
5.8. Los recursos para la edificación.
Hacia el final de este curso describiremos los recursos espirituales que nos ofrece Dios, a través del Espíritu Santo, primero para que seamos capacitados, y después para que participemos en la edificación de comunidades de creyentes, entrenándonos para nuestro futuro servicio en el Reino de los Cielos.
A nivel personal el Espíritu Santo nos capacita, para ir creciendo gradualmente en santidad, desarrollando en cada creyente actitudes y habilidades espirituales. Las actitudes espirituales se describen en el Nuevo Testamento como los "frutos del Espíritu Santo", y las habilidades espirituales se describen como los "dones del Espíritu Santo".
En cierto momento de nuestro crecimiento espiritual el Espíritu Santo empieza a entrenarnos para ir desarrollando justicia en la comunidad de creyentes. Al compartir los frutos del Espíritu unos con otros se desarrollan vínculos, o relaciones interpersonales espirituales, y al poner a trabajar los dones del espíritu se desarrollan los servicios, o ministerios espirituales.
Cuando en una comunidad de creyentes, cada uno de sus miembros está creciendo en santidad a nivel personal, y se está desarrollando la justicia a nivel comunitario, se está preparando entonces una de las unidades que integrarán el Reino de los Cielos.
5.9. Las Bodas del Cordero y la participación en el gobierno del Reino de los Cielos.
Después de haber derrotado finalmente a todos los poderes de las tinieblas, Jesucristo regresa, al final de los tiempos, por el conjunto de comunidades de creyentes que integrarán el Pueblo Santo que Dios utilizará para el gobierno del Reino de los Cielos. A esa ceremonia le llama la Biblia "La cena de Bodas del Cordero".
"Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios." Apocalipsis 19:6-9.
A estas comunidades de creyentes que lograron vencer al mal creciendo en santidad y justicia por el poder del Espíritu Santo, después de regresar por ellas al final de los tiempos las sienta Jesucristo con él en su trono.
"Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias." Apocalipsis 3:21,22.
Y el propósito de tener a estas comunidades de creyentes con Él en su trono, no es solamente como un trofeo que se le haya otorgado por haber logrado finalmente vencer a todo el mal, sino para que participen activamente en el gobierno del Reino de los Cielos.
"Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria... Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo... No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino... y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra." Mateo 25:31,34; Lucas 12:32; Apocalipsis 5:10 (Énfasis añadido por el autor).
El Plan de Desarrollo de Dios y la Doctrina de la Trinidad
6.1. El Plan de Desarrollo de Dios.
Ahora estamos ya en posición de armar todas estas estrategias de Dios, integradas por la Ley de Dios del Antiguo Pacto AP, y las tres etapas sucesivas del Nuevo Pacto, la Salvación NP1, La Santificación NP2, y la Edificación de la Comunidad de Creyentes NP3, como un Plan de Desarrollo de Dios, PDD, que Dios, diseñó antes de la creación del mundo para transformar a la humanidad en el Reino de los Cielos. Con la materia prima que Dios tiene a la mano, como profesionistas, comerciantes, industriales, profesores, malhechores, asesinos, drogadictos, narcotraficantes, etc, con esa materia prima Dios quiere preparar un Pueblo Santo con el cuál inaugurar su Reino de los Cielos. PDD = AP + NP1 + NP2 + NP3
Estos conceptos se ilustran gráficamente en la Figura 3.1 de la página 70. El plan que Dios utiliza con cada ser humano es el mismo que utilizó como ejemplo con el Pueblo de Israel en la Biblia. El apóstol Pablo haciendo referencia al Antiguo Pacto, les explica a los Romanos y a los Corintios, que esas cosas sucedieron como ejemplo para nosotros.
"Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza." Romanos 15:4.
"Más estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos." 1 Corintios 10:6,11.
Así que de acuerdo con la Figura 3:1, de la página 70, de la misma forma en que Dios inició su ejemplo bíblico llamando a Abraham y le prometió que a través de él y de su descendencia, todas las naciones de la tierra serían bendecidas, de la misma forma Dios nos llama personalmente a cada uno de nosotros. Con frecuencia cuando nos llama le decimos que por el momento estamos demasiado ocupados con muchos asuntos importantes, que más adelante platicaremos con Él. Pero el Señor no se cansa de seguirnos llamando, hasta que en cierto momento decidimos que ya es hora de ponerle atención a ese asunto, y le preguntamos qué es lo que Él espera de nosotros. Y así como al Pueblo de Israel le ofreció el Pacto de la Ley, lo primero que nos pide es que cumplamos siempre todos sus mandamientos, esto es, que vivamos una vida limpia delante de Él, que vivamos en santidad. Esta es la etapa del Antiguo Pacto AP. Después de haber intentado muchas veces vivir en santidad cumpliendo siempre todos sus mandamientos, a pesar de haber usado toda nuestra inteligencia, y toda nuestra fuerza de voluntad, finalmente reconocemos que no poseemos en nosotros mismos esa capacidad. Entonces volvemos a buscar Su presencia, le confesamos con tristeza nuestra incapacidad, y entonces Él nos felicita por habernos humillado lo suficiente como para poder reconocerlo, nos explica que Él tenía mucho tiempo esperando que nosotros llegáramos a esa conclusión y nos invita a entrar a su reino aquí en la tierra. Esta es la etapa de la Salvación NP1. Después nos invita a buscar el ser llenos de su Espíritu, para empezar a crecer en santidad utilizando los recursos espirituales de los frutos y los dones. Esta es la etapa de la Capacitación NP2. Después nos invita a participar en una comunidad cristiana para edificar y ser edificado por los otros, creciendo en justicia comunitaria, utilizando las herramientas de los servicios y relaciones de su Espíritu. Esta es la etapa de la Edificación NP3.
De esa manera, siguiendo ese proceso, y utilizando esas herramientas, se estará formando una de las pequeñas células que integrarán el Pueblo Santo por el cual Jesucristo regresará para sentar con Él en su trono.
6.2. La Doctrina de la Trinidad.
Este Plan de Desarrollo de Dios para transformar aquella parte de la humanidad que decida participar en su proyecto, puede explicarse de una manera equivalente y un poco más sencilla, como se ilustra en la Figura 3.2: "Los Dos Pactos y la Doctrina de la Trinidad", de la página 71.
Con un poco más de detalle, esta relación entre las etapas sucesivas de los pactos, la Doctrina de la Trinidad, y el Reino de los Cielos, se ilustra en la Figura 3.3: "La Trinidad y el Reino de Dios", de la página 72. Y en forma de un mapa conceptual se ilustra en la Figura 3.4, de la página 73.
Cada una de estas etapas las iremos estudiando detenidamente a lo largo de las restantes 13 lecciones de este estudio bíblico. Estaremos simultáneamente estudiando las enseñanzas teóricas de la Biblia respecto a cada uno de estos temas y subtemas, y poniéndolas en práctica experimentalmente en nuestra propia vida para verificar su validez.
6.3. Los Seis Tipos Básicos de Iglesias Cristianas.
Estas cuatro etapas {AP, NP1, NP2, NP3} del Plan de Desarrollo de Dios para transformar a la humanidad en el Reino de los Cielos son enseñadas por las tres grandes versiones del Cristianismo, esto es, por los católicos, los protestantes, y los pentecostales. Cada una de estas versiones enseña cada una de las cuatro etapas con diferente énfasis o ponderación.
Las iglesias tipo católica enseñan las cuatro etapas del Plan de Desarrollo de Dios, dándole mayor énfasis a la etapa AP, un poco menor énfasis a la etapa NP1, un poco menor énfasis a la etapa NP2, y un poco menor énfasis a la etapa NP3. El diagrama 3.5a, de la Figura 3.5, ilustra estos conceptos con un diagrama de barras.
Las iglesias tipo protestante enseñan las cuatro etapas del Plan de Desarrollo de Dios, dándole mayor énfasis a la etapa NP1, un poco menor énfasis a la etapa AP, un poco menor énfasis a la etapa NP2, y un poco menor énfasis a la etapa NP3. El diagrama 3.5b, de la Figura 3.5, de la página 74, ilustra estos conceptos con un diagrama de barras.
Las iglesias tipo pentecostal enseñan las cuatro etapas del Plan de Desarrollo de Dios, dándole mayor énfasis a la etapa NP2, un poco menor énfasis a la etapa NP1, un poco menor énfasis a la etapa AP, y un poco menor énfasis a la etapa NP3. El diagrama 3.5c, de la Figura 3.5, ilustra estos conceptos con un diagrama de barras.
Las iglesias tipo católica carismática enseñan las cuatro etapas del Plan de Desarrollo de Dios, dándole mayor énfasis a las etapas AP y NP2, un poco menor énfasis a la etapa NP1, y un poco menor énfasis a la etapa NP3. El diagrama 3.5d, de la Figura 3.5, ilustra estos conceptos con un diagrama de barras.
Las iglesias tipo protestante pentecostal enseñan las cuatro etapas del Plan de Desarrollo de Dios, dándole mayor énfasis a las etapas NP1 y NP2, un poco menor énfasis a la etapa AP, y un poco menor énfasis a la etapa NP3. El diagrama 3.5e, de la Figura 3.5, ilustra estos conceptos con un diagrama de barras.
6.4. El Área de Oportunidad Común a Todas las Iglesias.
Si ponemos atención al área de oportunidad que esos cinco tipos de iglesia tienen en común veremos que es el área representada por la última y pequeña barra NP3. La razón de esto, aunque tiene sus causas históricas que estudiaremos en la siguiente lección, se debe entre otras cosas a la naturaleza humana. La etapa NP3 se refiere a la etapa de la edificación de una pequeña comunidad en la cual cada uno de sus miembros tiene múltiples oportunidades de participar durante la reunión, tanto para edificar espiritualmente a otros, como para ser edificado por los demás. El egoísmo innato en los seres humanos prefiere dejar la responsabilidad del desarrollo de la reunión a unos pocos líderes, para que ellos dirijan todos los aspectos esenciales de la reunión, mientras que uno los observa sentado tranquilamente.
La estructura de la reunión dominical en todas estas versiones de cristianismo no es apropiada para tener una reunión de edificación. No es apropiada por la simple razón del grande número de personas que asisten a esta reunión. Si asisten 3000 personas a la reunión dominical de una hora y media, aun cuando se les permitiera participar a cada uno, se dispondría de solo 90 minutos para las 3000 personas, o sea 3 centésimas de minuto, o 2 segundos, para cada quién. En cambio si se reúnen unas 8 personas durante dos horas se podrá disponer de 120 minutos para las 8 personas, o sea de 15 minutos para que cada quién participe ya sea edificando a otros o siendo edificado por ellos.
Durante las últimas décadas todas estas versiones del Cristianismo han reconocido esta área de oportunidad y han desarrollado una reunión entre semana adicional al servicio dominical. En el ejemplo anterior de las 3000 personas que asisten al servicio dominical, suponiendo que la mitad de ellas decidiera participar en grupos pequeños, se tendrían unas 185 pequeñas células que se reunirían en grupos de unas 8 personas en las casas de alguno de ellos.
6.5. Las Iglesias Celulares.
La nomenclatura que se ha usado para estos grupos pequeños de edificación ha sido muy variada. Se les ha llamado "células en los hogares", "grupos en las casas", "grupos pequeños de entre semana", "grupos de cuidado", "grupos de edificación", "iglesias en las casas", etc.
Para darse una idea de la extensión tan grande que ha tenido este concepto, se puede realizar una investigación en la Internet con el buscador Google utilizando palabras claves como "iglesias celulares", o "células en las casas", o "grupos en los hogares", o frases semejantes, para observar la gran cantidad de sitios de Internet que existen con información sobre ese tema. Si esas mismas palabras clave se usan en el buscador Google-Libros, se encontrará igualmente una gran cantidad de libros que han sido publicados sobre ese tema en las últimas décadas.
La Figura 3.5f, de la página 74, ilustra gráficamente mediante un diagrama de barras, el énfasis relativo que se le da a cada una de las cuatro etapas del Plan de Desarrollo de Dios en las iglesias celulares, ya sean estas católicas, protestantes, o pentecostales.
Todas las cuatro etapas del Plan de Desarrollo de Dios se estarán estudiando detenidamente en el resto de este curso de iniciación al Sistema de Vida en el Espíritu.
Para empezar a leer sobre este tema se recomiendan los siguientes libros:
- David Yonggi Cho, "Los grupos familiares y el crecimiento de la iglesia.", Editorial Vida, 1982
- ________, "Mucho más que números", Editorial Vida, 1985
- Larry Stockstill, "La Iglesia Celular", Editorial Betania, 2000
- Ralph W. Neighbour, "Where Do We Go from Here" Touch Publications, 2000
- Joel Comiskey, "How to Lead a Great Cell Group Meeting", Cell Group Resources, 2001
- ________, "The Spirit-filled Small Group: Leading Your Group to Experience the Spiritual Gifts", Chosen Books, 2005
- ________, "El Grupo Celular Lleno del Espíritu: Haz que tu grupo experimente los dones espirituales", CCS Publishing, 2011