El Sistema de Vida en el Espíritu
Entendiendo el Cristianismo
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Capítulo 9:

EL NUEVO NACIMIENTO

  1. La Conversión con Toda el Alma
  2. En esta lección pondremos en práctica las enseñanzas bíblicas sobre el arrepentimiento, estudiadas en la lección anterior. Lo haremos mediante cuatro oraciones, una oración para perdonar las ofensas recibidas, otra oración para confesarle a Dios nuestros pecados y pedirle que nos los perdone, una oración para renunciar a todas las obras de Satanás, y una oración de salvación para entregarle nuestra vida al Señor y comprometernos a vivir para Él de ahora en adelante.

    Recordemos brevemente los diferentes elementos que intervienen en el proceso de la conversión o nuevo nacimiento. Hemos visto que la Biblia enseña que la conversión debe efectuarse con "con todo el corazón y con toda el alma". Así que la conversión debe de llevarse a cabo con las tres facultades del alma. Debemos convertirnos con el intelecto, convertirnos con la emotividad, y convertirnos con la voluntad. Conviene ver la Tabla 9.1, de la página 177, antes de continuar con el resto de la lección, para repasar estas enseñanzas en forma gráfica.

  3. La Oración de Perdón de Ofensas
  4. Tenemos que empezar quitando del camino un gran obstáculo para poder recibir el perdón de nuestros pecados, esto es la falta de perdón hacia quienes han pecado o hecho algo malo en contra de nosotros. Recordemos las palabras del Señor Jesucristo:

    • "Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda." Mateo 5:23,24.
    • "Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas." Mateo 6:14,15.

    En caso de que se considere conveniente se puede leer la "Parábola de los dos deudores" en Mateo 18:23-35.

    Para llevar a cabo esta oración de perdón de ofensas de una manera exhaustiva, el líder del grupo irá leyendo lentamente una lista de ofensas comunes e irá dando tiempo para que cada miembro del grupo reflexione y perdone completamente a cada una de esas personas que lo hayan ofendido. Perdonemos, pues, las ofensas recibidas con la misma sinceridad que Dios nos ha perdonado a nosotros.

    Para la siguiente oración se pueden cerrar los ojos, mientras el líder del grupo la va leyendo despacio, para dar tiempo de ir trayendo a nuestra imaginación a cada una de las personas que se vayan nombrando.

    • Perdono a mis padres porque no me dieron todo el amor, el apoyo, y la atención que necesitaba. Les perdono las veces que me hicieron a un lado, los castigos injustos, los golpes y gritos con que me hirieron. Les perdono también su silencio e indiferencia para conmigo. Les perdono las veces en que se gritaron y pelearon delante de mí. Les perdono sus incomprensiones o preferencias por otro de mis hermanos.
      • Papá, mamá, yo les perdono de todo corazón con el mismo perdón de Cristo. Que Dios te bendiga, papá; que Dios te bendiga mamá. Yo les doy el abrazo de la paz y la reconciliación.
    • Perdono a mis hermanos por todas las veces que no me tomaron en cuenta. Por hacerme a un lado en sus juegos y diversiones. Porque a mí no me tenían la misma confianza que a sus amigos, por las veces que se aprovecharon de mí y por las veces que me acusaron delante de mis padres.
      • Hermano, o hermana, yo te perdono de todo corazón con el mismo perdón de Cristo. Que Dios te bendiga, hermano. Yo te doy el abrazo de la paz y la reconciliación.
    • Perdono también a mis compañeros de escuela por todas las burlas que hacían de mí y de mi familia. Los perdono completamente. Perdono al compañero que me puso aquel apodo que no me gustaba. Perdono a todos los que se reían y se burlaban de un defecto físico o de mi manera de ser.
      • Compañeros de escuela, yo les perdono de todo corazón como Cristo me ha perdonado a mí. Que Dios los bendiga a todos en estos momentos. Yo les doy el abrazo de la paz y la reconciliación, especialmente a quien más me ofendió.
    • Perdono a mis profesores y maestros por las veces que me humillaron delante de mis compañeros, por sus reprensiones o calificaciones injustas. Por no haberme apoyado o ayudado. Por los complejos que en mí crearon con sus actitudes. Porque me hicieron sentir que no me querían, yo les perdono.
      • Maestros y profesores, Cristo, a través de mí, los perdona de todo el mal que consciente o inconscientemente hicieron en mi vida. Que Dios los bendiga a cada uno de ustedes. Yo les doy el abrazo de la paz y la reconciliación.
    • Perdono igualmente a mis jefes y superiores que no reconocieron lo que yo era y hacía. Les perdono sus favoritismos y arbitrariedades; porque nunca me dieron un cargo de verdadera responsabilidad, por las veces que fui víctima de sus injusticias y de sus burlas. Les perdono el abuso de autoridad que tuvieron conmigo. Sus presiones y chantajes.
      • Jefes y superiores, con la autoridad de Cristo yo los perdono de todo corazón. Que Dios los bendiga abundantemente a todos ustedes. Yo les doy el abrazo de la paz y la reconciliación.
    • Perdono a la novia, (o novio), que hirió mi corazón, dejándolo lastimado y desconfiado. Perdono a (esta persona) que se burló de mí y me usó como un mero pasatiempo en su vida. Perdono a (esta persona) que no supo corresponder con amor a mi amor.
      • (Nombre de la persona) yo te amo ahora con el amor de Cristo. Por eso te perdono de todo corazón. Que Dios te bendiga. Yo te doy el abrazo de la paz y la reconciliación.
    • De acuerdo con las circunstancias se puede añadir el perdón a otras personas:
    • A la esposa, (o esposo), los abuelos, los tíos, o los tutores.
    • A la familia política y a los parientes cercanos.
    • A quien nos ha robado, injuriado, o difamado.
    • A sacerdotes, monjas, pastores, predicadores, y clero en general
    • También hay "algunas" personas que guardan un resentimiento para con Dios y no le han perdonado la muerte de un ser querido, un defecto físico o la pérdida de un miembro propio o ajeno.
    • Otros tampoco se han perdonado a sí mismos una falta, un pecado o un error.
      • Yo perdono a todos los que me han ofendido. En el nombre de Cristo renuncio a todo odio, rencor y resentimiento que exista en mi corazón. De una manera especial en estos momentos perdono a la persona que más me ha ofendido, que más mal me ha hecho. La perdono de todo corazón y para siempre, con el mismo perdón que Cristo ha tenido para conmigo. Pienso en esta persona y veo a Cristo junto a ella. Cristo la bendice y la abraza. Yo también la abrazo y le doy el perdón que Cristo ha tenido para conmigo.

  5. La Oración de Confesión de Pecados
  6. La conversión con el intelecto implica que necesitamos reconocer que somos pecadores, debemos de confesarle a Dios nuestros pecados, y pedirle que perdone nuestros pecados. Si se considera conveniente puede leerse la "Parábola del hijo pródigo" en Lucas 15:11-32, y la oración de confesión y arrepentimiento del rey David en el Salmo 51:1-17.

    Para llevar a cabo esta oración de confesión de pecados a Dios, el líder del grupo irá leyendo una lista de pecados lentamente para dar tiempo de que cada miembro del grupo reflexione y le pida perdón a Dios por cada uno de sus pecados. Esta confesión de pecados a Dios debe de ir acompañada de un sentimiento de tristeza por haber ofendido la santidad de Dios con nuestro pecado, y de un sentimiento de profundo agradecimiento por haber cargado sobre su Hijo Jesucristo, en la cruz del Calvario, la culpa que merecíamos nosotros por haber infringido la ley de Dios. Al terminar la oración conviene que el grupo entone un canto de agradecimiento por el perdón de los pecados.

    Los que deseen pueden ponerse de rodillas, los demás pueden permanecer sentados.

    Ahora con toda sinceridad y humildad vamos a confesarle a Dios nuestros pecados y a pedirle perdón por ellos. (El que dirige, dando tiempo que todos hagan una confesión personal va leyendo pausadamente).

    • Por haber tenido dioses ajenos delante de Ti... ¡Perdóname, Señor!
    • Por no haberte amado con todo mi corazón y con toda mi alma... ¡Perdóname, Señor!
    • Por haber dado más importancia a otras personas y cosas que a Ti... ¡Perdóname, Señor!
    • Por mi soberbia y egoísmo... ¡Perdóname, Señor!
    • Por mi impiedad y altanería... ¡Perdóname, Señor!
    • Por mi orgullo y vanagloria... ¡Perdóname, Señor!
    • Por mi perversidad y rebeldía contra Ti... ¡Perdóname, Señor!
    • Por mi ingratitud y desamor... ¡Perdóname, Señor!
    • Por todo odio y malignidad... ¡Perdóname, Señor!
    • Por toda rivalidad y envidia... ¡Perdóname, Señor!
    • Por todo engaño, difamación y mentira... ¡Perdóname, Señor!
    • Por toda lujuria, fornicación e impureza... ¡Perdóname, Señor!
    • Por todo desenfreno y perversión sexual... ¡Perdóname, Señor!
    • Por toda gula y embriaguez... ¡Perdóname, Señor!
    • Por toda insensatez y desorden... ¡Perdóname, Señor!
    • Por toda división y chismes... ¡Perdóname, Señor!
    • Por toda maledicencia y arrogancia... ¡Perdóname, Señor!

    Ahora vamos a dejar unos momentos de silencio para que cada quién, con sus propias palabras, siga pidiendo perdón al Señor.

    "Te damos gracias, Señor, porque sabemos que Tú ya nos has perdonado mediante la sangre derramada por nuestro Salvador Jesucristo en la cruz del Calvario. Gracias porque sabemos que a un corazón contrito y humillado no lo desprecias Tú, oh Dios. Gracias Señor por tu perdón. Amén."

  7. La Oración de Renuncia a las Obras de Satanás
  8. Para llevar a cabo esta oración de renuncia a las obras de Satanás, el líder del grupo irá leyendo una lista de tales obras, lentamente, para dar tiempo de que cada miembro del grupo reflexione y renuncie delante de Dios a toda participación que haya tenido en ellas.

    Con toda claridad vamos a renunciar a Satanás y a todos los espíritus malignos. Es algo que cada uno debe hacer en forma definitiva y absoluta. Vamos a renunciar a todo lo que se opone a Dios y es incompatible con la vida del Espíritu y con la manifestación de los dones del Espíritu Santo. (Todos repiten con el que dirige):

    • Renuncio a Satanás y a todo espíritu maligno.
    • Renuncio a todas sus obras y engaños.
    • Renuncio a toda práctica de adivinación y de magia.
    • Renuncio a toda práctica de espiritismo y de ocultismo.
    • Renuncio a todo contacto con los espíritus de los muertos.
    • Renuncio a toda práctica de hechicería y de curanderismo.
    • Renuncio a honrar y a dar culto a las criaturas en lugar de a Dios.
    • Renuncio a todo afán de conocer lo oculto y lo futuro al margen de Dios.
    • Renuncio a toda práctica de control mental y fomento de facultades extrasensoriales.
    • Renuncio al uso de la ouija, a la lectura de la mano, del café, y de la baraja.
    • Renuncio a los horóscopos, a la astrología, a la masonería y a los rosacruces.
    • Renuncio a las prácticas de concentración yoga y a la meditación trascendental.
    • Renuncio a todo uso de amuletos, fetiches y talismanes.
    • Renuncio a todo esto a nombre mío y en nombre de mis antepasados que hubieran estado involucrados en estas cosas.

    Al terminar esta oración de renuncia a las obras de las tinieblas, el líder del grupo hará una oración de liberación de demonios, conforme al mandato del Señor Jesucristo a sus discípulos.

    • "A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: ... El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia." Mateo 10:5-8.
    • "Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos." Lucas 9:1,2.

    "En el nombre de Jesucristo, ato a Satanás y a todo espíritu inmundo que haya estado perturbando y sembrando dudas en cualquiera de estas personas, y los lanzo al abismo para siempre, para que queden libres para recibir a Cristo en sus corazones. Amén."

  9. La Oración de Salvación
  10. Finalmente, después de haber perdonado todas las ofensas recibidas, de haberle confesado a Dios nuestros pecados y haberle pedido perdón por ellos, y de haber renunciado a todas las obras de Satanás, estamos ya bien preparados para hacer la oración de salvación y entregarle al Señor Jesucristo el trono de nuestra vida y pedirle que tome el control de ella, para poder vivir conforme a su voluntad. El líder del grupo dirigirá la oración de entrega al Señor Jesucristo, y cada uno de los miembros la repetirá, y después la reafirmará con sus propias palabras. Después se terminará la reunión entonando un canto que confirme la entrega de nuestras vidas al Señor Jesucristo.

    • Padre Santo y todopoderoso:
      • Después de haber perdonado todas las ofensas recibidas,
      • de haberte confesado todos mis pecados,
      • de haberme arrepentido de mis pecados,
      • de haberte pedido perdón por ellos,
      • de haberme a arrepentido de vivir en rebelión contra tu voluntad,
      • y después de haber renunciado a todos los dioses ajenos,
    • Reconozco que Tu Hijo Jesucristo murió por mis pecados,
      • Y te pido que vengas a vivir a mi corazón desde ahora y para siempre,
      • renuncio a hacer mi propia voluntad,
      • y te entrego mi vida para vivir conforme a tu voluntad, de ahora en adelante,
      • no por mis propias fuerzas sino por el poder, el amor y la dirección de tu Santo Espíritu, capacitándome y entrenándome para participar activamente en la edificación de tu Reino.
        Amén.

    Estas oraciones que hemos elevado delante de la presencia de Dios y estos compromisos que hemos hecho con Él, junto con la oración para aceptar el Señorío de Cristo en nuestra vida, la cual haremos al final de la próxima clase, constituyen nuestra celebración personal de la primera parte del Nuevo Pacto.

    Veremos que este compromiso del Nuevo Pacto implica vivir una vida limpia delante de Dios, y veremos en la parte 3 de nuestro estudio, que la única manera de mantenernos en ese camino de la santidad, es mediante la ayuda de la guía y del poder del Espíritu de Dios.

  11. El Señorío de Jesucristo
  12. La próxima reunión explicaremos el tema del Señorío de Jesucristo. La Biblia nos enseña que debemos reconocer al Señor Jesucristo no solamente como nuestro Salvador, sino también como nuestro Señor. Así que en la próxima clase estudiaremos el concepto bíblico de "Señor", y después haremos una oración para reconocer al Señor Jesucristo como nuestro Señor y aceptarlo como tal.