El Pecado Original
1.1. El pecado de Satanás.
Algunas personas creen que el pecado original se debió a Adán, pero en realidad hubo alguien que lo cometió antes que él. Los pasajes de la Biblia que describen el origen de Satanás describen eventos que sucedieron mucho antes de la creación del hombre, y tal vez antes de la creación del universo, por lo cual son eventos que eran difíciles de describir por los profetas que recibieron esa revelación. Son pasajes de "doble referencia", es decir fueron visiones en las cuales Dios hacía referencia con el mismo texto a dos situaciones o personas diferentes.
La Biblia enseña que Satanás fue creado como un ser bueno, que se llamaba Lucero. Era bello, sabio, poderoso y perfecto, tanto que se cree que era el líder de todos los ángeles. En cierto momento pensó que sólo le faltaba una cosa: ser como Dios. Y ese fue el problema. Sólo había un trono en el cielo y ya estaba ocupado. Y no se permitía dar golpes de estado. El primer pecado, entonces, el pecado original consistió en "querer ser como Dios".
"Vino a mí palabra de Dios el Señor, diciendo... Así ha dicho Dios el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste... Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor..." Ezequiel 28:11-17.
"¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo." Isaías 14:12-14.
1.2. El pecado de Adán.
Cuando Satanás supo que Dios iba a crear al hombre con el propósito de formarse un Pueblo Santo con el cual establecer el Reino de los Cielos, decidió estropear el plan de Dios. Adán estaba viviendo en el Paraíso, o en el Edén, como le llama la Biblia, y no tenía necesidad de ninguna cosa, no le faltaba nada. Llegó entonces Satanás a ofrecerle precisamente lo único que le faltaba, le ofreció que si Adán lo obedecía y seguía sus instrucciones llegaría entonces a ser como Dios. El pecado estaba pues dejando de ser original, era exactamente su mismo pecado.
"Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal." Génesis 3:1-5.
Algunas personas han comentado que les parece que el castigo de Dios para Adán fue demasiado fuerte. Argumentan que si un hijo de ellos les desobedece alguna orden que le hayan dado, no lo van a correr de la casa para siempre. Pero, aunque el pecado de Adán sí fue desobediencia, fue mucho más que eso, fue un intento de dar un golpe de estado, fue querer ser como Dios, intentar quitar a Dios de su trono celestial para ponerse en su lugar. Desde esa perspectiva, si un hijo tuyo trata de sacarte de tu casa, y quedarse él en posesión de todas tus pertenencias, vas a tener que decirle que lo sientes mucho, pero que el que tiene que irse es él.
1.3. El pecado de todos los hombres.
Ahora bien, ese pecado de querer ser como Dios lo cometemos todos los hombres con mucha frecuencia, por no decir que a cada rato. Cada vez que pensamos "¿Por qué Dios permitió que mi madre muriera cuando yo tenía sólo un año?", o "¿Por qué Dios permite que haya tanta violencia afectando a tanta gente inocente?", o cosas semejantes, en realidad estamos pensando algo como "Si Dios me dejara a mi manejar el universo, yo no dejaría que sufrieran los inocentes, yo sí sabría manejarlo bien, no como Él". Aunque no nos atrevemos a expresar ese pensamiento con palabras, estamos en realidad deseando intensamente ser como Dios, para arreglar, según nuestro propio criterio, todo el desorden de la humanidad que Dios no ha sabido manejar.
El libro de Job describe la respuesta que Dios le dio a Job cuando por fin se animó a expresarle su enojo, después de 35 capítulos en los cuales sus amigos lo estuvieron animando a que confesara el pecado por el cual Dios le había enviado tantas tribulaciones, a pesar de la vida tan recta que llevaba delante de sus ojos. Dios le contestó con cuatro capítulos de preguntas dirigidas a Job como las siguientes:
"¿Quién es ése que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría? Ahora ciñe como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me contestarás. ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel?... ¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, O desatarás las ligaduras de Orión? ¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos, O guiarás a la Osa Mayor con sus hijos?... ¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan? ¿Y te dirán ellos: Henos aquí? ¿Quién puso la sabiduría en el corazón? ¿O quién dio al espíritu inteligencia?... ¿Diste tú hermosas alas al pavo real, o alas y plumas al avestruz?... ¿Diste tú al caballo la fuerza? ¿Vestiste tú su cuello de crines ondulantes?... ¿Vuela el gavilán por tu sabiduría, y extiende hacia el sur sus alas? ¿Se remonta el águila por tu mandamiento, y pone en alto su nido?" Job 38:1-5,31,32,35,36; 39:13,19,26,27.
La respuesta implícita de Dios a Job en esta larga lista de preguntas era que Dios nunca había necesitado ni el consejo ni la opinión de Job cuando estaba creando el universo, definiendo las leyes que gobernarían el movimiento de las estrellas y las constelaciones, o definiendo las cualidades que deberían tener la gran cantidad de seres vivientes que había creado. ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Prácticamente le estaba diciendo a Job que nunca había necesitado su opinión en el pasado, ni la necesitaba en el presente, ni la iba a necesitar en el futuro. O sea que nunca iba a necesitar su opinión, que no tenía ningún sentido que Job pensara en reclamarle a Dios nada, ni siquiera cuestionar porque lo había hecho.
1.4. El pecado de algunas organizaciones eclesiales.
Este pecado original, o sea, el deseo de querer ser como Dios, lo cometemos no solamente las personas, sino también las instituciones. Cuando alguna comunidad, o congregación, o iglesia cristiana, afirma que solamente se salvará la gente que sea miembro de su organización, está poniéndose en el lugar de Dios, está intentando ser como Dios. Más adelante en nuestro estudio veremos que la Biblia afirma, como una de sus verdades fundamentales, que "sólo Cristo salva". Por lo tanto, cualquier institución que afirme ser la única fuente de salvación, está tratando de ponerse en el lugar que le corresponde únicamente al Señor Jesucristo. Está cometiendo el pecado original.
La Inteligencia del Hombre y la de Dios
2.1. El hombre cree que es semejante a Dios en inteligencia.
La manera como se manifiesta frecuentemente este deseo de querer ser como Dios es creyendo que los seres humanos somos igual de inteligentes que Dios. Quienes afirman esto, argumentan que Dios nos creó a su imagen y semejanza, y que como somos semejantes a Él somos igual de inteligentes que Él. Tienen incluso el atrevimiento de citar la Biblia, las mismas palabras de Dios, para apoyar, según ellos, su argumento. "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza..." Génesis 1:26.
El detalle que pasan por alto quienes afirman esto, es que en muchos otros pasajes bíblicos Dios tuvo el cuidado de explicar que, si bien es cierto que nos hizo a su imagen y semejanza, esta semejanza no es muy grande, sino muy pequeña. Mucho muy pequeña. En los tiempos del profeta Isaías la distancia más grande que se podía concebir era la distancia entre el cielo y la tierra. Y así fue como se lo explicó Dios a Isaías, y a través de él, también a todos los seres humanos. "Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo el Señor. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos." Isaías 55:8,9.
2.2. La analogía del entomólogo.
Una analogía, o parábola moderna, útil para explicar el tamaño de la diferencia entre la inteligencia del hombre y la de Dios, es la analogía del entomólogo. Imaginemos a un doctor en entomología, la ciencia que estudia a los insectos, que ha estado durante varios meses observando cuidadosamente una colonia grande de hormigas localizada en medio de un bosque apartado de la civilización. Ha registrado una gran cantidad de datos sobre el comportamiento de las hormigas, con los cuales espera apoyar una teoría, que desea publicar en una revista arbitrada sobre entomología, dentro de unos pocos meses más, cuando termine de realizar todas las observaciones que tiene proyectadas.
Se entera entonces que en unas pocas semanas más empezarán a construir una carretera que pasará sobre el hormiguero. Intenta de varias maneras que se posponga, o se modifique, el proyecto de la carretera, pero no logra hacerlo. Piensa entonces en buscar alguna manera de comunicar a su colonia de hormigas el grave peligro en el que se encuentran. Si pudiera convertirse en hormiga no lograría nada pues aun cuando pudiera comunicarse con ellas, su inteligencia de hormiga no le ayudaría para eso. Tendría que convertirse en hormiga, para poder hablar y comunicarse con ellas, pero tendría que conservar su naturaleza de hombre, para mantener su inteligencia, y poder explicarles el peligro.
Si pudiéramos comparar el tamaño de la inteligencia de una hormiga con la de este doctor en entomología, encontraríamos que la diferencia es mucho muy grande. Pero si pudiéramos comparar el tamaño de la inteligencia del entomólogo con la inteligencia de Dios, encontraríamos que la diferencia es aún mucho mayor. "Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos."
Esta analogía del entomólogo también nos ayuda a comprender porque Dios tuvo que hacerse hombre en Jesucristo, tomando la naturaleza de hombre, para poder comunicarse con nosotros en nuestro propio lenguaje, a nuestro propio nivel, conservando al mismo tiempo su naturaleza de Dios, para poder explicarnos bien el Nuevo Pacto que deseaba ofrecer a la humanidad, como lo estudiaremos un poco más adelante.
Las Religiones Humanas y la Revelación Divina
3.1. Las mejores religiones elaboradas por la mente del hombre.
Ahora bien, si la inteligencia del hombre es mucho muy pequeña comparada con la inteligencia de Dios, de ahí se deduce que lo que el hombre pueda pensar acerca de Dios no tiene mucho valor. De hecho, de acuerdo con lo que enseña la Biblia, si juntáramos durante un año a las 1000 personas más inteligentes del mundo en una isla en medio del mar, aislados de toda distracción, pero con todos los recursos informáticos de Internet, para que elaboraran una teoría sobre el plan de Dios para la humanidad, esa teoría no tendría ningún valor.
La Biblia explica esta enseñanza con bastante rudeza. Probablemente para que no se nos vaya a olvidar. En el Antiguo Testamento Dios se lo reveló al profeta Isaías diciéndole: "Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia..." Isaías 64:6 Y como suena muy duro eso de que "todas nuestras justicias" o sea lo mejor de lo que pensemos o hagamos, delante de Dios son como un trapo sucio; entonces tratamos de racionalizarlo diciendo que el Antiguo Testamento era demasiado duro e inflexible.
Pero resulta que el Nuevo Testamento afirma la misma enseñanza. Y con la misma rudeza. Y lo hace ahora en palabras del Señor Jesucristo: "Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; más Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación." Lucas 16:15. O sea que lo más bello y santo de los hombres "lo que los hombres tienen por sublime" para Dios es detestable, o aborrecible, esto es, una abominación.
3.2. La única posibilidad de conocer algo acerca de Dios.
Resumiendo, los argumentos bíblicos anteriores llegamos a la conclusión de que la única esperanza de que podamos conocer algo acerca de Dios, de su carácter, de sus propósitos, de su voluntad, y de su plan para la humanidad, es que Dios mismo nos transmitiera esa información. Y esa es precisamente la razón por la cual la Biblia es importante. Es importante porque contiene la única revelación que Dios ha dado a conocer a los hombres. Esa es la razón por la cual la Biblia tiene autoridad. Por esa razón la Biblia es la única regla de fe y conducta de los cristianos.
Dios se tomó el cuidado de dejar bien asentado en la Biblia, que la Biblia contenía todo cuanto era necesario que los hombres conocieran acerca de Dios, que no se le había olvidado decir nada necesario para nuestra salvación, y que no se debía agregar absolutamente nada a la información contenida en la Biblia. Y por otro lado también dejó Dios asentado que toda la información contenida en la Biblia era necesaria para nuestra salvación, y que por tanto no se debería de quitarle ninguna enseñanza. El mismo Señor Jesucristo lo afirmó en los últimos versículos del último libro de la Biblia: "Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro." Apocalipsis 22:18,19.
Esta afirmación de Dios de no quitar ni agregar nada a lo que Él había revelado, la hizo no solamente al final del Nuevo Pacto, también había afirmado lo mismo al final del Antiguo Pacto: "Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás." Deuteronomio 12:32.
3.3. Dios nos ha revelado únicamente lo necesario.
Algunas personas se quejan de que la información revelada en la Biblia es muy limitada. Hay muchísimos detalles que quisiéramos conocer acerca del plan de Dios, y acerca de la forma en que va a funcionar el Reino de los Cielos, que no están reveladas en la Biblia. Otras personas se quejan de que la Biblia no contiene revelaciones científicas relevantes. Previendo Dios que no faltaría alguien que sacara tales argumentos, Dios dejó explicado que solamente había revelado la información necesaria y suficiente para llegar a conocerlo bien a Él y a su plan para la humanidad: "Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios; más las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley." Deuteronomio 29:29 Hay muchísimas cosas que Dios no reveló en la Biblia, y no las reveló porque Él sabía muy bien que no las necesitamos para llegar a conocerlo a Él. La Biblia no pretende ser un libro de texto de biología ni de astronomía, ni de física nuclear. La Biblia afirma contener solamente aquella información indispensable para llegar a conocerlo bien a Él y su voluntad para los hombres.
3.4. Las diferencias entre las religiones humanas y la revelación divina.
Hay un obstáculo mental bastante grande que impide a mucha gente entender y aceptar sin ninguna reserva el plan de Dios para la humanidad. Este obstáculo consiste en una visión demasiado simplista de la religión. Para mucha gente la religión se reduce a creer que si te portas bien te vas a ir al cielo cuando te mueras y si te portas mal te vas a ir al infierno.
Este concepto, o modelo, de la religión se ilustra en el Diagrama de los Dos Pozos de la Figura 2.1a, de la página 39. Este es el concepto de la mayoría de las religiones. De acuerdo a este modelo: a) Dios es malo y el hombre es bueno; Dios es malo porque quiere echar a los hombres en el pozo, y el hombre es bueno porque está fuera del pozo; b) la salvación es por obras, es decir, si te portas bien y haces buenas obras Dios no te echa en el pozo; c) produce una actitud de temor y súplica, pues te da miedo acercarte a Dios ya que tal vez saque tu lista de malas acciones y te eche en el pozo; y d) este enfoque es dogmático, no es experimental, pues las consecuencias de irte al cielo o al infierno sólo vienen después de la muerte, por lo tanto no puedes hacer una prueba para ver si funciona o no el modelo.
El concepto bíblico, explicado en el Nuevo Testamento, podríamos decir que es el modelo inverso del anterior. Está ilustrado también con el Diagrama de los Dos Pozos, en la Figura 2.1b de la página 39. De acuerdo a este modelo: a) Dios es bueno y el hombre es malo; el hombre es malo porque está dentro del pozo, y Dios es bueno porque trata de mostrarle al hombre que sí existe una salida del pozo; b) la salvación es por fe, no es por obras, es decir, salir del pozo sólo depende de tu fe, de que creas que Dios ha provisto una salida, y de que decidas buscarla; c) produce una actitud de agradecimiento y alabanza, pues una vez que experimentas la gran diferencia que produce vivir fuera del pozo, en la presencia de Dios, espontáneamente empiezas a alabar a Dios y a darle gracias por haberte ayudado a salir del pozo; y d) este enfoque no es dogmático, no tienes que creerlo ciegamente sin entenderlo, este enfoque es experimental, para saber si es correcto o no, solamente tienes que hacer la prueba, y si lo haces vas a encontrar que el modelo sí funciona, vas a encontrar que empiezas a experimentar en tu propia vida las predicciones prácticas del modelo teórico. No vas a tener necesidad de preguntarle a nadie sobre la validez del modelo. Vas a tener la convicción de que es cierto: "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios." Romanos 8:16. Más adelante en este curso bíblico vamos a explicar este modelo detalladamente.
3.5. Muchas personas tienen su propia religión.
En los primeros versículos de la Biblia encontramos que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza. De ahí en adelante encontramos que el hombre se ha empeñado en construir dioses a su propia imagen y semejanza. Seguramente por esa razón el primer mandamiento de la Ley de Dios, tal como viene expresado en la Biblia es: "No tendrás dioses ajenos delante de mí." Exodo 20:3.
Una forma discreta de hacerte tu propio Dios consiste en diseñar un plan para tu propia vida, con todas las estrategias y planes de corto y de largo plazo, y luego acercarte a Dios en oración para decirle reverentemente que queremos servirlo a Él y que ya hemos diseñado nuestro propio plan para servirlo, y que se lo estamos presentando para que la apruebe, lo bendiga, y le ponga su firma de visto bueno.
Pero ya vimos que Dios empleó cuatro capítulos del libro de Job, 38, 39, 40 y 41, para hacerle entender a Job que Él no necesita ninguna sugerencia de nadie. Dios no necesita que nadie le proponga un plan para servirlo. Es al revés. Dios reveló en la Biblia cuál es su propio plan personal y nosotros solamente necesitamos decidir si lo vamos a servir a Él conforme a su propósito, o si no lo vamos a hacer. Él no necesita que nadie le ande proponiendo nuevos planes para prepararse el Pueblo Santo que Él desea obtener al final de la historia de la humanidad, para sentarlo con Él en su trono. Él ya reveló su plan en la Biblia de una vez y para siempre.
3.6. Para poder entender a Dios primero debemos confiar en Él.
Muchas personas desearían conocer primero el plan de Dios para después poner su confianza en Él. Pero Dios requiere que el compromiso preceda a la revelación. Más adelante explicaremos el proceso de revelación gradual de Dios conforme a la obediencia. Por el momento queremos dejar bien en claro que Dios quiere que primero le entreguemos nuestra vida, sin ninguna reserva, confiando totalmente en su bondad, y después Él nos revelará su plan de desarrollo para la humanidad. "La comunión íntima del Señor es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto... El principio de la sabiduría es el temor del Señor..." Pr 3:32; Sal 25:14; ver también Sal 19:9; 34:11; 111:10; Pr 1:7,29; 2:5; 8:13; 9:10; 10:27; 14:26,27; 15:16,33; 16:6; 19:23; 22:4; 23:17; Is 11:2,3; 33:6.
Al revés no funciona. Dios no le va primero a revelar su plan a nadie, esto es, hacerle que perciba y que entienda su plan para la humanidad, para que después decida si le conviene o no entregarle su vida a Dios, para servirlo conforme a su propósito.
Esta velada actitud de desconfianza en Dios se muestra también en la gente que dice que no leen la Biblia porque no tienen fe, que si tuvieran fe entonces si la leerían. Pero es al revés. Muchas de nuestras preconcepciones religiosas se ven bruscamente confrontadas con las enseñanzas de la Biblia, porque con frecuencia no son sólo diferentes, sino completamente opuestas. La Biblia enseña que primero debe uno empezar a leer la Biblia y que la fe vendrá después como una consecuencia: "Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios." Romanos 10:17.
La Naturaleza Triple del Hombre
4.1. Los modelos bidimensionales: filosófico y sicológico.
Desde el tiempo de los antiguos filósofos griegos se consideraba al hombre como un ser constituido por dos elementos, un elemento material representado por el cuerpo humano, y un elemento no material representado por el alma. La relación entre el cuerpo y el alma ha sido discutida por muchos filósofos y sicólogos a lo largo de los siglos, así como las facultades o partes constitutivas del cuerpo y del alma.
Una de las concepciones comunes de la forma en que el alma humana está constituida es el modelo de las tres facultades del alma. De acuerdo con este modelo las tres facultades del alma del ser humano, esto es, la esencia distintiva de su ser, son lo que lo distingue de los otros seres vivos como las plantas y los animales. Estas tres facultades o esencias del ser humano son: 1) el intelecto, o la facultad de pensar, razonar, o entender, o sea que una parte esencial del alma la constituyen los pensamientos; 2) la emotividad, o la facultad de sentir emociones, o sea que otra parte esencial del ser humano la constituyen sus emociones; y 3) la voluntad, o la facultad de tomar decisiones y de actuar, o sea que otra parte esencial del alma humana la constituyen las acciones del hombre. Los dos modelos descritos están ilustrados en la Figura 2.2a, de la página 40.
Es interesante hacer notar que una de las corrientes de la sicología contemporánea propone un modelo en el que estas tres facultades están interrelacionadas. Según esta teoría, lo que una persona piensa determina lo que la persona siente, y lo que la persona siente determina la forma en que la persona actúa, esto es, su conducta. Esta teoría, que se llama Terapia Cognitiva, fue desarrollada por Aaron T. Beck y publicada en 1976 en su libro "Cognitive Theraphy and the Emotional Disorders". La teoría de Beck fue desarrollada desde el punto de vista bíblico por William Backus en varios de sus libros, siendo el principal "Telling Yourself the Truth" publicado en 1980, y su última edición del año 2000 fue publicada por Bethany House. El enfoque de Backus ha sido desarrollado por Siang-Yang Tan en varios de sus libros, "Lay Counseling" de 1991, "Disciplines of the Holy Spirit" de 1997, y "Counseling and Psychotherapy" de 2011.
4.2. El modelo bíblico tridimensional.
De acuerdo con la Biblia el ser humano está constituido por tres elementos, no solamente dos, esto es, el cuerpo, el alma y el espíritu. El cuerpo, mediante los órganos de los sentidos, nos permite detectar, percibir, y comunicarnos con el mundo material, esto es, con los seres inanimados. El alma, mediante sus tres facultades del intelecto, la emotividad, y la voluntad nos permite comunicarnos con los otros seres humanos a través del lenguaje. Y el espíritu, es el sistema de intercomunicación que nos permite percibir, detectar, y comunicarnos con Dios. Como lo veremos en detalle más adelante, ese sistema de intercomunicación lo recibimos desde el nacimiento, pero en estado inactivo, o con muy baja sensibilidad, y puede activarse e incrementar su sensibilidad en gran manera mediante la experiencia de la conversión, o nuevo nacimiento, es decir mediante el nacimiento en el mundo espiritual. Este modelo tridimensional bíblico está ilustrado en la Figura 2.2b, de la página 40.
Muchas personas piensan que alma y espíritu son sinónimos, esto es, palabras diferentes para designar la misma realidad, pero la Biblia las distingue en repetidas ocasiones. El apóstol Pablo les explica a los Tesalonicenses que mantengan en santidad todo su ser: espíritu, alma y cuerpo. "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo." 1 Tesalonicenses 5:23. El autor de la epístola a los hebreos explica que la palabra de Dios entra al ser humano entre el alma y el espíritu. "Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón." Hebreos 4:12. Cuando el ángel le anuncia a la virgen María que va a concebir al Salvador ella contesta diciendo que con su alma engrandece al Señor, y que con su espíritu se regocija en su Salvador. "Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador." Lucas 1:46,47. Cuando Jesús estaba creciendo, crecía su cuerpo en estatura, su alma crecía en sabiduría y su espíritu crecía en gracia. "Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres." Lucas 2:52.
4.3. El nuevo nacimiento.
Aun cuando más adelante lo explicaremos detalladamente, conviene dejar establecido aquí, que la enseñanza relacionada con la experiencia sobrenatural de la conversión, o de "nacer de nuevo", esto es, de iniciar la intercomunicación entre nuestro espíritu y el Espíritu de Dios, no pertenece a las tradiciones extrabíblicas de alguna de las versiones del Cristianismo, sino al Cristianismo Básico. El Señor Jesucristo mismo, se lo explicó a Nicodemo, uno de los líderes religiosos de su tiempo. "Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo." Juan 3:3-7.
4.4. La vida eterna comienza aquí en la Tierra.
Es pues muy importante tener presente que el modelo religioso que estaremos usando en nuestro estudio bíblico no afirma que si nos portamos bien al morir iremos al cielo, lo cual es una afirmación dogmática, que está fuera por completo del campo de la experimentación científica. Nuestro modelo bíblico enseña que cuando entregamos nuestra vida al Señor Jesucristo para vivir para Él, por la sencilla razón de que Él murió por nosotros, "para sacarnos del pozo", entonces nos acercarnos a Dios y recibimos la vida eterna. La vida eterna no va a empezar después de que muramos, la vida eterna empieza aquí en la tierra, en el momento que entregamos nuestras vidas al Señor Jesucristo. La larga serie de experiencias sobrenaturales que empiezan a experimentarse después del nuevo nacimiento las iremos describiendo y explicando más adelante. "Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que... por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos." 2 Corintios 5:14,15.
Los Beneficios del Estudio Bíblico
5.1. El manual del fabricante.
Si bien la lista de los beneficios que recibiremos de nuestro estudio bíblico es demasiado grande, queremos mencionar aquí unos pocos de ellos. Uno de ellos es que la Biblia es el manual del fabricante. Dios nos creó, Él nos hizo, Él es nuestro fabricante, y Él sabe mejor que nadie cual es la forma correcta en que debemos de funcionar.
Muchos de nosotros hemos tenido alguna experiencia parecida a la siguiente. Regresamos de la tienda con una caja grande que contiene un sofisticado y costoso equipo electrónico. Lo primero que encontramos al abrir la caja es un folleto que dice "Manual del fabricante, léase antes de interconectar el equipo", lo tomamos, lo hacemos a un lado, y empezamos a desempacar todas las piezas, y luego empezamos a interconectarlas, y después de un buen rato hacemos el intento de encender el equipo para ver cómo funciona, y resulta que no pasa nada. Volvemos entonces a revisar todas las interconexiones que hicimos y a realizar algunos cambios, y volvemos a encender el equipo, y nada sucede de nuevo. Después de haber pasado por esta rutina varias veces más, decidimos recoger el manual del fabricante que habíamos echado a un lado, y descubrimos entonces varios errores que habíamos cometido por no haber leído las instrucciones del fabricante.
Y resulta que así nos pasa a muchos de nosotros, nos acercamos a estudiar la Biblia, o sea el manual del fabricante, solamente después de que ya intentamos de muchas maneras hacer funcionar correctamente nuestras vidas, y ninguna ha funcionado, y cuando ya casi se nos acaban las ideas, entonces pensamos que tal vez sea buena idea tomarnos algún tiempo para leer detenidamente las instrucciones que Dios nos dejó en la Biblia para que funcionemos correctamente, tanto a nivel personal, como familiar, profesional, y social.
Y ya que empezamos a funcionar correctamente pensamos ¿Cómo fue que Dios se tardó tantos años en mostrarme esta maravillosa verdad? Y entonces volteamos a nuestro librero y vemos que ahí se habían ido acumulando varias Biblias y Nuevos Testamentos de muchas personas que nos habían estado invitando a iniciar nuestro estudio bíblico, pero habíamos estado demasiado ocupados para hacerlo. Perdónanos, Señor por ser tan duros de cabeza. Y muchas gracias por tu increíble paciencia, porque nunca te cansas de volvernos a llamar.
5.2. Conocer la verdad y ser libres.
Otro beneficio del estudio bíblico es que aun cuando hayamos obtenido varios títulos académicos y hayamos alcanzado varias metas profesionales, cuando empezamos a estudiar la Biblia empezamos a conocer, y a percibir con nuestro espíritu, una verdad espiritual, una verdad que nos transforma radicalmente y que trae a nuestras vidas un amor, gozo, paciencia, bondad, fortaleza, y templanza que no se pueden obtener estudiando libros académicos, ni alcanzando metas profesionales.
El Señor Jesucristo les explicó a sus discípulos que un requisito indispensable para ser un verdadero discípulo suyo era que conocieran la verdad espiritual, y que el conocimiento de la verdad espiritual estaba íntimamente ligado al estudio de la Biblia, esto es, a permanecer en su Palabra: "Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres... Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres." Juan 8:31,32,36.
5.3. Respuesta a nuestras oraciones.
Otro de los beneficios del estudio bíblico, y del consecuente conocimiento bíblico adquirido a través de él, es el de tener respuesta a nuestras oraciones, siempre y cuando cumplamos el requisito de obedecer y poner en práctica las enseñanzas bíblicas, como lo explicó el Señor Jesucristo: "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho." Juan 15:7.
Sólo debemos de tener cuidado en no desligar la promesa bíblica "pedid todo lo que queréis, y os será hecho." de su requisito previo "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros." Algunas veces parece que queremos recibir la respuesta a nuestras oraciones, sin preocuparnos por permanecer en obediencia al Señor Jesucristo y a su Palabra. Tal vez por eso no recibimos respuesta a nuestras oraciones con más frecuencia.
5.4. Victoria sobre Satanás.
Otro beneficio de gran valor del estudio bíblico, y de su consecuente conocimiento y puesta en práctica, es el de obtener victoria sobre los engaños, trucos, y demás artimañas que Satanás trae constantemente a la vida de todas las personas. El apóstol Juan lo explica en su primera epístola de la siguiente manera: "Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno." 1 Juan 2:14b.
En palabras sencillas lo que nos enseña ese versículo es que adquiriremos fortaleza espiritual, y que podremos vencer al maligno, si conocemos y ponemos en práctica las enseñanzas de la Biblia.
5.5. Adquisición de la fe.
Otro beneficio del estudio bíblico consiste en que mediante él podremos adquirir e incrementar la fe. Algunas personas piensan que se animarían a iniciar el estudio bíblico si tuvieran fe. Pero, como mencionamos anteriormente, la Biblia misma afirma que la relación de causa a efecto es al revés, la única manera de adquirir la fe es mediante la escucha, la lectura, la meditación, y la memorización de las verdades reveladas por Dios en la Biblia. Esto es: "oír la palabra de Dios" tiene como consecuencia "adquirir la fe".
El apóstol Pablo explica esta enseñanza diciendo que: "Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios." Romanos 10:17. Y es una experiencia común encontrar, cuando platicamos con alguien acerca de la forma en que empezaron a tener una fe en un Dios vivo y a tener una relación personal con Él, que el proceso se inició a través de su acercamiento al estudio bíblico.
5.6. Confianza en la provisión de Dios.
Otro beneficio del estudio bíblico consiste en que mediante él podremos adquirir e incrementar nuestra confianza en la provisión de Dios para todas las cosas que realmente necesitamos, como se lo explicó el Señor Jesucristo a sus discípulos:
"Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió, así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas." Mateo 6:25-33.
Es una promesa del Señor Jesucristo, que todas esas cosas que necesitamos, como la comida y el vestido, se nos proveerán, siempre y cuando nosotros cumplamos con el prerrequisito de "buscar primeramente el reino de Dios y su justicia."
5.7. Prevenirnos de los engaños de los falsos profetas.
Otro beneficio del estudio bíblico consiste en que mediante él podremos adquirir e incrementar el conocimiento bíblico necesario, no solamente para reconocer a los falsos profetas, maestros, hermanos, y apóstoles, sino también para reconocer cualquier enseñanza que vaya en contra de las sólidas enseñanzas de la Biblia. Recordemos lo que el Señor Jesucristo nos enseñó acerca de la manera de reconocer a los falsos profetas:
"Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos." Mateo 7:15-18.
Debemos tener siempre presente esta advertencia. No debemos dejarnos llevar por la emoción de lo bien que predique alguien el domingo, ni cuántos versículos bíblicos incluya en sus enseñanzas. Si no muestra los frutos del Espíritu (amor, gozo, paz, fe, paciencia, bondad, benignidad, fortaleza y templanza) en sus relaciones personales con su familia, sus amigos, sus empleados y sus jefes, no puede ser entonces un verdadero profeta. Recordemos que los frutos del Espíritu mencionados son los parámetros bíblicos para determinar el grado de santidad.
El Poder de la Palabra de Dios
6.1. El objetivo de la religión: "religare".
La palabra "religión" se deriva etimológicamente de la raíz latina "religare" que significa "volver a unir" o "restaurar la comunicación que se había interrumpido". O sea que el objetivo de la religión es restaurar la comunión entre Dios y los seres humanos. Para determinar pues, de una manera racional, la eficiencia que tiene alguna versión particular de una religión, todo lo que tenemos que hacer es determinar experimentalmente el grado en que la teoría logra poner en comunión con Dios a la persona que práctica esa teoría.
6.2. La ciencia y la experimentación.
Para determinar la validez de una interpretación particular de la Biblia, podemos utilizar el método científico. Este método consiste en diseñar experimentos que puedan medir el grado en que las observaciones experimentales concuerdan con los postulados de la teoría.
Una forma sencilla de aplicar este enfoque a las diversas versiones de una religión consiste en diseñar encuestas que ayuden a determinar el grado en que la teoría religiosa de una determinada versión concuerda con los resultados experimentales que observan en su vida diaria quienes la practican.
6.3. La administración por objetivos y por resultados.
Dentro del campo de la administración de empresas se le dio prioridad durante cierta época a la teoría de la administración por objetivos, centrando las estrategias de la administración en los objetivos particulares que la empresa pretendía alcanzar.
Sin dejar de tener en cuenta los objetivos, se procedió a darle mucha importancia a la teoría de la administración por resultados. O sea que no importaba que tanto prestigio tuviera la teoría, o que tan famosos fueran los autores de la teoría, si la teoría no lograba producir los resultados esperados se consideraría una teoría ineficiente.
Si aplicamos este enfoque científico a las diversas versiones de una religión, tendríamos que aplicar la metodología de la "Religión por Resultados", o sea que aquellas versiones de una religión que produjeran pocos resultados se deberían de considerar poco eficientes.
6.4. La verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad.
Todos hemos escuchado que en los juicios legales se le exige a cada uno de los testigos que son llamados a declarar, que juren que van a decir "la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad." A simple vista parece que esa frase es sólo un juego de palabras, y que con pedirles que digan la verdad sería suficiente, pero no lo es. Si no dicen toda la verdad, entonces están omitiendo alguna información que puede ser muy relevante para la investigación. Y si agregan a la verdad algunas otras cosas que no sean verdaderas, están entonces tratando de engañar al jurado. Por eso es indispensable pedirles que digan "la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad."
Es por demás interesante que la Biblia establece exactamente este mismo criterio para que sus enseñanzas puedan cumplir con eficiencia los objetivos que Dios pretende alcanzar. En el último capítulo del último libro de la Biblia, el Señor Jesucristo mismo establece que: "Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro." Apocalipsis 22:18,19. Esta enseñanza bíblica está ilustrada gráficamente en la Figura 2.3 de la página 41.
Algunas personas ponen la objeción de que ese pasaje no se refiere a toda la Biblia, sino únicamente al libro del Apocalipsis. Pero en realidad Dios estableció esa verdad, tanto cuando terminó de ofrecer el primer pacto de la ley, como cuando terminó de ofrecer el nuevo pacto de la gracia. Después de ofrecer el pacto de la ley Dios estableció que no se le debía quitar ni agregar nada a lo que Él había revelado: "No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos del Señor vuestro Dios que yo os ordeno... Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás." Deuteronomio 4:2; 12:32.
Además, el apóstol Pablo tuvo el cuidado de dejar bien establecido que ni siquiera un ángel del cielo tenía autoridad para anunciarnos un evangelio diferente del que ya nos había sido revelado en la Biblia: "Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema." Gálatas 1:6-9.
6.5. Tiene poder de transformar las vidas de los hombres.
La cosmovisión de la Biblia está basada en la existencia de un mundo sobrenatural paralelo a nuestro conocido mundo natural. Aunque el mundo sobrenatural no puede detectarse con instrumentos científicos, podemos evaluar las enseñanzas de la Biblia por el grado de concordancia que existe entre las predicciones que hace y las observaciones experimentales que podemos detectar en nuestras propias vidas.
Varios pasajes bíblicos declaran explícitamente que la Biblia, esto es, la palabra de Dios, tiene poder para transformar las vidas de las personas. Veamos algunos de ellos:
- "Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón." Hebreos 4:12.
- "Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié." Isaías 55:10,11.
- "Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca." Apocalipsis 1:3.
- "Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre." Juan 20:30,31.
- "Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios." 1 Corintios 2:1-5.
- "Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder." 1 Corintios 4:20.
6.6. Mi testimonio personal
Estaba acostumbrado a lograr todo lo que me proponía. Obtener primeros lugares en la escuela, obtener becas para estudiar en universidades de alto prestigio académico, ser profesor universitario de física a los 21 años, estudiar maestría y doctorado en el extranjero, obtener reconocimientos académicos en universidades del extranjero, tener empleos en los cuales podía aplicar todos mis conocimientos académicos, tener excelente sueldo y prestaciones, ser enviado a realizar cursos cortos de especialización al extranjero por la empresa que me contrataba.
Mi madre murió cuando yo tenía un año y medio de edad, y al poco tiempo mi padre se volvió a casar y nos dejó a los primeros seis hijos al cuidado de la abuela, quién murió a los pocos años. Crecí en una familia bastante disfuncional. Mi esposa también creció en una familia disfuncional pues su padre, su madre, y una hermana menor murieron en un accidente automovilístico cuando ella tenía 14 años, y después ella y sus dos hermanos quedaron al cuidado de su abuela y de una tía. Y aunque es cierto que todas las parejas se casan confiadas en que van a llegar a tener una familia funcional y feliz, el deseo de mi esposa y mío era algo más intenso.
Pero había algunas cosas en las que no me gustaba pensar mucho. Tenía 35 años y ya me habían estado tratando durante tres años de un tipo de artritis que puede controlarse hasta cierto punto con dosis altas de aspirina y cortisona, pero no puede curarse. Y la cortisona va dañando lentamente las glándulas y órganos internos, como el páncreas, el hígado, los riñones, el corazón y los pulmones.
Además, fumaba tres cajetillas diarias desde hacía varios años, aun sabiendo que los pocos miligramos de alquitrán que trae cada cigarro, equivalen a unas veinte cucharas soperas que echa uno a los pulmones cada año. Y el alquitrán, o chapapote, es la substancia con la que impermeabilizan los techos de las casas y las pistas de las carreteras.
Tenía además tres teorías, bien documentadas, en contra de la existencia de cualquier dios. Una de ellas era la de Immanuel Velikosky, un astrónomo ruso marxista, que escribió el libro "Mundos en Colisión", en 1950, en donde explica los milagros del Bagavad Gita, del Corán, de la Biblia, y de otras religiones, mediante la llegada del planeta Venus al sistema solar, que entró en órbita quedando como vecino de la tierra, girando en dirección contraria a todos los demás planetas y quedando su órbita en un plano diferente de la eclíptica, el plano en el cual están las órbitas de todos los otros planetas. Otra de las teorías era de Erich Von Daniken, quién escribió varios libros sobre el tema de que los seres a los que los pueblos primitivos consideraron dioses eran en realidad astronautas de planetas muy lejanos que visitaban la Tierra con una tecnología muy avanzada. En su libro "El Carruaje de los Dioses", de 1968, describe muchos datos reales que según él apoyan su teoría, como las pinturas de Nazca en Perú, o las cabezas de piedra gigantes en la Isla de Pascua, una pequeña isla en medio del Océano Pacífico, habitada por tribus muy primitivas incapaces de haberlas producido. Y la tercera teoría atea era la de Sigmund Freud, explicada en su libro "Moisés y la Religión Monoteísta", de 1937, en donde sicoanaliza a Ciro de Persia, Alejandro el Grande de Grecia, y Moisés el profeta del Antiguo Testamento, y concluye que el Judaísmo no es sino una herejía del politeísmo de los antiguos egipcios.
Y entonces, a la edad de 34 años, en 1978, sucedieron en mi vida personal una serie de acontecimientos sobrenaturales. Ocurrieron inesperadamente, tal vez porque algunos familiares estuvieron orando por mí. Uno de ellos fue que dejé de fumar completamente de un día para otro. Otro fue que unas personas oraron por mi hija, de año y medio de edad, diagnosticada con leucemia, en una ciudad a 300 km. de distancia, y en ese momento yo tuve la seguridad de que la niña iba a sanar, y después de 3 días los médicos la dieron de alta. Otro más fue que oraron para que yo sanara de artritis, que había estado padeciendo por más de dos años, y que me habían estado tratando con dosis altas de aspirina y cortisona, y en un lapso de dos o tres meses los síntomas fueron disminuyendo gradualmente hasta desaparecer por completo. Completamente sorprendido por estos resultados le pedí al Señor en oración que me ayudara a dejar las largas, molestas, e inútiles discusiones con mi esposa, y el Señor respondió mi oración. Esto no ocurrió de un día para otro, pero la situación empezó a cambiar apreciablemente, de semana a semana y de mes a mes.
Y en realidad ocurrieron muchos otros hechos sobrenaturales que narraré en detalle en otro libro. Pero en cierta ocasión que di testimonio público de todos estos milagros, pude entender, y confesar públicamente, que el mayor de todos estos milagros había sido mi nuevo nacimiento, mi nueva vida espiritual, mi nueva habilidad para percibir el mundo espiritual y mantener una relación personal con el Dios vivo del que habla toda la Biblia.
"Porque el Reino de los Cielos no consiste solamente en palabras, sino también en el poder de Dios." 1 Corintios 4:20.


