El Sistema de Vida en el Espíritu
Entendiendo el Cristianismo
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Capítulo 13:

Los Dones y los Frutos del Espíritu

  1. Señales y Prodigios en el Antiguo Testamento
  2. 1.1. La importancia de las señales y prodigios.

    La generación que no había visto las manifestaciones físicas del poder de Dios se fue a adorar a los ídolos. Una gran cantidad de personas necesita experimentar el cuidado y la protección que Dios tiene de sus hijos para poner toda su fe y su confianza con Él.

    • "Y mientras vivió Josué, y los ancianos que le sobrevivieron y que habían visto las obras del Señor en favor de Israel, todo el pueblo sirvió al Señor. Y Josué hijo de Nun, siervo del Señor, murió a la edad de ciento diez años... Y murió también toda esa generación, y se reunió con sus antepasados. Después de ellos vino otra generación que no conocía al Señor, ni sabía lo que el Señor había hecho por Israel. Los israelitas hicieron lo malo a los ojos del Señor, y adoraron a los baales." Jueces 2:7-11.

    1.2. El profeta Elías conocía muy bien el poder de Dios.

    Elías retó delante de todo el pueblo de Israel a cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y a cuatrocientos profetas de Asera, quienes apoyaban a la reina Jezabel. No eran profetas de Dios, sino que eran falsos profetas, o del Adversario. El reto consistía en preparar dos bueyes, uno para ellos y otro para él, cortarlos en pedazos, ponerlos sobre leña sin prender fuego debajo, y después invocar cada quién a su Dios, y de esa forma el Dios verdadero sería el que enviara fuego del cielo para quemar el holocausto.

    • "Pero traigan dos toros: uno para los profetas de Baal, y otro para mí. Que corten ellos en pedazos el suyo y lo pongan sobre la leña, pero sin prenderle fuego; por mi parte, yo también cortaré en pedazos mi toro, y lo pondré sobre la leña, pero tampoco le prenderé fuego. Ustedes van a invocar el nombre de sus dioses, y yo también invocaré el nombre del Señor; y el Dios que responda y envíe fuego sobre el altar, que sea reconocido como el verdadero Dios."... Los profetas tomaron el toro que se les dio y lo prepararon, y luego invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía. Decían: "¡Baal, respóndenos!" Pero aunque saltaban alrededor del altar, el silencio era total. Hacía el mediodía, Elías comenzó a burlarse de ellos, y les decía: "¡Griten más fuerte! Recuerden que es un dios. Tal vez estará meditando; o se encontrará ocupado; ¡o se habrá ido a otro lugar! ¡Tal vez esté dormido, y ustedes tengan que despertarlo!" Ellos gritaban más fuerte, mientras se hacían cortaduras en el cuerpo con cuchillos y con puntas de lanzas, hasta que la sangre les bañaba el cuerpo. Pero pasó el mediodía y los profetas seguían gritando, como en trance, hasta la hora en que se tenía que ofrecer el sacrificio, y no se escuchaba una sola voz; ¡el silencio era total! Entonces Elías llamó a todo el pueblo, y les pidió que se acercaran a él. En cuanto el pueblo se acercó, él se puso a arreglar el altar del Señor, que estaba en ruinas; tomó doce piedras, una por cada tribu de los hijos de Jacob, a quien el Señor le cambió el nombre y le dijo: "Tu nombre será Israel." Con las doce piedras edificó un altar en honor al nombre del Señor, luego hizo una zanja alrededor del altar, en donde cupieran dos medidas de grano, preparó la leña y destazó el toro, y lo puso sobre la leña; entonces pidió que llenaran cuatro cántaros con agua, y que la derramaran sobre el toro y sobre la leña, y aún pidió que volvieran a mojar el altar. Esto lo hicieron una y otra vez, ¡y el agua corría alrededor del altar, y hasta la zanja se llenó de agua! Cuando llegó el momento de ofrecer el sacrificio, Elías se acercó al altar y dijo: "Señor, Dios de Abrahán, de Isaac y de Israel, demuestra hoy que tú eres el Dios de Israel y que yo soy tu siervo, y que solamente hago lo que tú me has ordenado hacer. ¡Respóndeme, Señor, respóndeme! ¡Que tu pueblo reconozca que tú, Señor, eres Dios, y que tú harás que su corazón se vuelva a ti!" En ese momento cayó fuego de parte del Señor, y consumió el toro que allí se ofrecía, y la leña, las piedras, y hasta el polvo, ¡y aun secó el agua que inundaba la zanja! Cuando todos vieron esto, se arrodillaron y exclamaron: "¡El Señor es Dios, el Señor es Dios!" 1 Reyes 18:23-39 RVC.

    1.3. El Rey Ocozías acudía a los demonios porque no conocía el poder del Dios de Elías.

    El rey de Israel tenía entre sus funciones velar porque el pueblo de Israel se mantuviera fiel y obediente a Dios el Señor. Sin embargo, Ocozías no tenía ninguna fe en el poder de Dios porque nunca lo había experimentado. Dios tuvo que amonestarlo con alguien que si conocía por experiencia propia el enorme poder de Dios.

    • "Después de la muerte de Ajab, Moab se rebeló contra Israel. Y Ocozías, que se había caído desde la ventana de una sala de su palacio de Samaria, desde su lecho de dolor mandó mensajeros para consultar a Baal Zebub, dios de Ecrón, pues quería saber si recuperaría la salud. Pero el ángel de Dios le dijo a Elías el tisbita: "Ve al encuentro de los mensajeros del rey de Samaria, y diles: "¿Ya olvidaron que Israel tiene un Dios poderoso? ¿Por qué van a consultar a Baal Zebub, dios de Ecrón?" 2 Reyes 1:1-3 RVC.

  3. Señales y Prodigios en el Ministerio de Cristo
  4. 2.1. Nicodemo reconoció que Cristo había venido de Dios por las señales que hacía.

    Para la gente del pueblo de Israel la manifestación de milagros, señales y prodigios era muy importante para certificar que la persona que hablaba en nombre de Dios fuera un profeta verdadero. Nicodemo era un líder religioso que no se atrevía a ir a platicar con Jesús durante el día, así que fue a buscarlo en la noche, y se presentó reconociéndolo como un enviado de Dios.

    • "Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él." Juan 3:2.

    2.2. Cristo dijo que la gente no creía si no veía señales y prodigios.

    El mismo Señor Jesús le reprochó a la gente su dureza de corazón, pues no creían si no veían señales y prodigios.

    • "Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo. Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir. Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue." Juan 4:46-50.

    2.3. Cristo afirmó que las señales y prodigios que Él hacía daban testimonio de que el Padre lo había enviado.

    El Señor Jesucristo mismo afirmó que la evidencia innegable de que su Padre Celestial lo había enviado eran las obras sobrenaturales, o sea las señales y prodigios, que Él hacía frecuentemente.

    • "Más yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado." Juan 5:36.

  5. Señales y Prodigios en el Ministerio de los Discípulos
  6. 3.1. Muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.

    Después de que el Señor Jesucristo resucitó y regresó al cielo, los apóstoles continuaron validando con señales y prodigios su mensaje de las buenas nuevas de que el Reino de los Cielos se había acercado. Esto era posible debido al poder del Espíritu Santo que habían recibido del Padre Celestial por medio de su fe en el Señor Jesucristo.

    • "Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles." Hechos 2:43.
    • "Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos." Hechos 4:29,30,33.
    • "Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón." Hechos 5:12.

    3.2. Esteban y Felipe hacían grandes señales y prodigios.

    Después de que el Señor Jesucristo resucitó y regresó al cielo, sus discípulos en general, no sólo los apóstoles, continuaron validando con señales y prodigios su mensaje de las buenas nuevas de que el Reino de los Cielos se había acercado. Esto era posible debido al poder del Espíritu Santo que habían recibido del Padre Celestial por medio de su fe en el Señor Jesucristo.

    • "Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo." Hechos 6:8.
    • "Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados." Hechos 8:6,7.

    3.3. Pablo y Bernabé hicieron señales y prodigios.

    Después de que el Señor Jesucristo resucitó y regresó al cielo, aún los discípulos de Jesucristo que no lo habían conocido personalmente, continuaron validando con señales y prodigios su mensaje de las buenas nuevas de que el Reino de los Cielos se había acercado. Esto era posible debido al poder del Espíritu Santo que habían recibido del Padre Celestial por medio de su fe en el Señor Jesucristo.

    • "Por tanto, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios." Hechos 14:3.
    • "Tengo, pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere. Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo." Romanos 15:17-19.
    • "Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder. 1 Corintios 4:20.

    3.4. Dios daba testimonio junto con los discípulos con señales y prodigios.

    Dios mismo daba testimonio de que la predicación de los discípulos de Jesucristo era verdadera, mediante la manifestación de los hechos sobrenaturales, esto es, de las señales y prodigios que acompañaban la predicación de las buenas nuevas del Reino.

    • "testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad." Hebreos 2:4.

    3.5. Señales y prodigios hoy.

    Cuando el autor de este estudio tenía solo dos meses de haber entregado su vida al Señor Jesucristo se le enfermó su cuarta hija y tuvieron que hospitalizarla. Su esposa tuvo que quedarse en el hospital con la niña y el autor tuvo que atender a sus otros tres hijos además de su trabajo de tiempo completo. Tenía que levantarlos, bañarlos, vestirlos, darles el desayuno, llevarlos a sus escuelas, ir a su trabajo, etc. Como no tenían familiares en Monterrey, la ciudad en donde vivían, habló a su hermano y su esposa en Ciudad Victoria, una ciudad a 300 km de distancia. La esposa reunió a los miembros de su grupo de oración y Dios le reveló a una de ellas, a las 3:00 PM, que la enfermedad no era mortal, y que la niña iba a sanar muy pronto.

    A esa misma hora en Monterrey el autor experimentó una sensación de profunda paz en medio de un congestionamiento de tránsito, y tuvo la seguridad de que la niña iba a sanar muy pronto. Y dos días después la niña fue dada de alta del hospital. Debido a la semejanza de esta sanidad con la del capítulo cuatro del evangelio de San Juan, el autor ya no necesitó creer la Biblia ciegamente, pues ya tenía la completa seguridad de que era verdadera, pues había experimentado un milagro similar al descrito en la Biblia.

    El autor aprendió por experiencia personal que la Biblia no consiste solo en palabras sino en poder de Dios, como se afirma en 1 Corintios 4:20.

    • "Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre. El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa." Juan 4:51-53.

    Las personas que nunca han experimentado el poder de Dios manifestado con las señales y prodigios del Nuevo Testamento tienen dos opciones, pueden creer que existen o que no existen. Pero quienes hemos experimentado con frecuencia estas señales y maravillas solo tenemos una opción.

  7. Planes de Acción para Edificar Comunidades de Vida Cristiana
  8. Regresamos de nuevo a la meta personal de Dios de formarse un Pueblo Santo para establecer el Reino de los Cielos. Dios nos ha llamado a servirle en la edificación de las comunidades cristianas que integrarán ese Pueblo Santo. Y para lograr esa meta, Dios nos ofrece en el Nuevo Testamento un Plan de Desarrollo, con sus recursos, estrategias y planes de acción bien definidos para lograrlo.

    Clasificaremos estos componentes para edificar comunidades cristianas, en tres categorías: recursos, estrategias, y planes de acción. En este capítulo estudiaremos los recursos y las estrategias, y en el capítulo 16 estudiaremos los planes de acción.

    En la categoría de recursos vamos a estudiar los dones y los frutos del Espíritu. Los dones del Espíritu son habilidades espirituales, o sobrenaturales, que nos capacitan con el poder de Dios sobre las fuerzas del mal, para mantener a los discípulos de Jesucristo libres de la esclavitud de Satanás. Y los frutos del Espíritu son actitudes espirituales, o sobrenaturales, que nos capacitan para moldear nuestro carácter en semejanza al de Jesucristo.

    En la categoría de estrategias vamos a estudiar los ministerios y los vínculos del Espíritu. Los ministerios del Espíritu son los servicios espirituales, o sobrenaturales, que debemos ofrecer a los miembros de la comunidad, con los dones del Espíritu que hayamos recibido, para ayudarlos a mantenerse libres de la opresión de las fuerzas del mal. Y los vínculos del Espíritu, son las relaciones espirituales, o sobrenaturales, que debemos establecer con los miembros de la comunidad, al compartir con ellos los frutos del Espíritu que hayamos recibido.

    Y en la categoría de planes de acción vamos a estudiar, en el capítulo 16 "La Edificación de la Comunidad Cristiana", la importancia que tienen los grupos pequeños para que todos los miembros del grupo puedan participar activamente durante las reuniones, edificándose unos a otros, y la importancia que tiene formar grupos de estudio bíblico de acuerdo con las diferentes etapas de crecimiento de sus miembros.

  9. Los Dones y los Ministerios del Espíritu
  10. 5.1. Los Dones o Habilidades del Espíritu Santo.

    En el Nuevo Testamento hay cuatro pasajes en donde Dios describe los recursos espirituales que tienen a su disposición los discípulos de Jesucristo para implementar las estrategias espirituales que se deben aplicar en las pequeñas comunidades de creyentes. Los dones del Espíritu que se mencionan en el Nuevo Testamento son habilidades espirituales, o sobrenaturales, que ofrece el Espíritu de Dios para ponerlas a trabajar ofreciendo servicios, o ministerios espirituales, para que los miembros de la comunidad de creyentes se edifiquen unos a otros.

    Existen diferentes formas de analizar o clasificar los dones espirituales, Algunas versiones del Cristianismo consideran solamente los nueve dones descritos en 1 Corintios 12, y los clasifican en tres categorías. Un análisis o clasificación más general de los dones del Espíritu fue propuesta por Peter Wagner en su popular libro "Sus dones espirituales pueden ayudar a su iglesia a crecer." Wagner pone en una sola categoría los veinticinco dones descritos en 1 Corintios 12, Romanos 12, Efesios 4, 1 Pedro 4 y algunos otros pasajes como 1 Corintios 13 y Marcos16. La Tabla 13.1 "Los Dones del Espíritu Santo", de la página 234, muestra cinco pasajes bíblicos con algunos de esos dones. En el Capítulo 15 "Descubriendo sus Dones Espirituales" estudiaremos sus definiciones y los pasajes bíblicos que los describen. Veamos a continuación algunos de los pasajes que mencionan los dones del Espíritu de Dios.

    • "No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos. Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere." 1 Corintios 12:1-11 (énfasis añadido por el autor).
    • "De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría." Romanos 12:6-8.
    • "Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén." 1 Pedro 4:10,11 (énfasis añadido por el autor).

    Citamos a continuación una breve bibliografía sobre los Dones del Espíritu:

    • Ralph M. Riggs, "El Espíritu Mismo", Editorial Vida, 1956, capítulos 14 al 22
    • David Yonggi Cho, "Mi Compañero, el Espíritu Santo", Editorial Vida, 1992, capítulos 9 al 12
    • C. Peter Wagner, "Discover Your Spiritual Gifts: Identify and Understand Your Unique God-Given Spiritual Gifts", Regal Books, 2012
    • Derek Prince, "Los Dones del Espíritu", Whitaker House, 2013, capítulos 4 al 12
    • Robert Morris, "El Dios que nunca conocí", Casa Creación, 2015

    5.2. El Don de Lenguas.

    En el Apéndice 6, de la página 294, se proporciona un Cuestionario sobre el Don de Lenguas, en donde se explican 15 aspectos de este don que algunas veces no son bien comprendidos. Se proporcionan también tres buenas referencias bibliográficas sobre este tema que algunas veces es difícil de explicar apropiadamente.

    5.3. Los Ministerios o Servicios del Espíritu Santo.

    Existen diferentes formas de clasificar los ministerios del Espíritu Santo. Algunas versiones del Cristianismo consideran que los únicos cinco ministerios del Espíritu Santo son los que se mencionan en el pasaje de Efesios 4. Una forma más general de clasificar los ministerios del Espíritu Santo fue propuesta por Melvin L. Hodges en sus libros "Los Ministerios y los Dones Espirituales", de 1963 y "El Espíritu Santo y el Evangelismo Universal", de 1979. Dos excelentes exposiciones sobre este tema son las de:

    • Sue Mallory "The Equipping Church: Serving Together to Transform Lives", Zondervan, 2001
    • Greg Ogden, "Unfinished Business: Returning Ministry to the People of God", Zondervan, 1990, 2003

    Siguiendo la clasificación de Hodges se puede elaborar una tabla de dos columnas en donde se enlistan los dones del Espíritu en la primera columna y los correspondientes ministerios o servicios espirituales en la segunda columna, como se muestra en la Tabla 13.2: "Los Dones y los Ministerios del Espíritu Santo", de la página 235. De acuerdo con esta clasificación, el don de enseñanza lo confiere Dios a algunos miembros de la comunidad para desempeñar el ministerio o servicio de maestro, a otros les concede el don de profecía para desempeñar el servicio de profeta, a otros el don de sanidad para desempeñar el ministerio o servicio de sanar a los enfermos, etc. Veamos ahora algunos de los pasajes que mencionan los ministerios o servicios del Espíritu.

    • "Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?" 1 Corintios 12:28-30.
    • "Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor." Efesios 4:11-16.
    • "De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría." Romanos 12:6-8.
    • "Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén." 1 Pedro 4:10,11.

  11. El Cuerpo de Cristo
  12. 6.1. El Pueblo Santo, la Iglesia Gloriosa o el Cuerpo de Cristo.

    El propósito personal de Dios consiste en desarrollar un Pueblo Santo con el cual establecer el Reino de los Cielos al final de los tiempos. A lo que se llama "Pueblo Santo" en el Antiguo Testamento, se le llama "Iglesia Gloriosa" o también "El Cuerpo de Cristo" en el Nuevo Testamento. Cada una de las pequeñas comunidades de creyentes es considerada como un representante del Cuerpo de Cristo. Veamos primero quién debe de ser la autoridad máxima de cada comunidad de creyentes, o sea quién debe de ser la cabeza del cuerpo.

    • "y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo." Efesios 1:22,23.
    • "porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador." Efesios 5:23.
    • "y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia... Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia." Colosenses 1:18,24.

    6.2. La estructura y funciones del Cuerpo de Cristo.

    La descripción de las comunidades cristianas, que integran el Pueblo Santo, como el Cuerpo de Cristo, es de la mayor importancia desde el punto de vista de la forma en que deben de operar o funcionar las pequeñas comunidades de creyentes. La analogía del "Cuerpo de Cristo" explica que, así como el cuerpo humano tiene muchos miembros con diferentes funciones, vitales para su buen funcionamiento, de la misma forma los miembros de la comunidad de creyentes reciben diferentes dones espirituales, para ofrecer diferentes servicios o ministerios espirituales, vitales para la salud espiritual de los demás miembros de la comunidad de creyentes. Es muy importante observar que en cada uno de esos pasajes, se usa varias veces la frase "a cada uno", para enfatizar que a cada uno de los miembros de la comunidad se le confiere uno o varios dones, para que participe edificando espiritualmente a los demás. Es este modelo bíblico todos participan, todos son actores, no se permiten observadores pasivos.

    • "Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros." Romanos 12:3-5.
    • "Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular." 1 Corintios 12:11-27.
    • "Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor." Efesios 4:11-16.

  13. Los Frutos y los Vínculos del Espíritu
  14. 7.1. Los falsos profetas también harán grandes señales y prodigios.

    Si bien Satanás y sus demonios pueden ofrecer poder espiritual para realizar señales y prodigios, a quienes les entregan la vida, imitando los dones del Espíritu, no pueden ofrecer los frutos del Espíritu. Los frutos del Espíritu son actitudes espirituales que nos ayudan a crecer en semejanza a Jesucristo. Podríamos decir que son los parámetros que nos ayudan a ver cómo vamos creciendo en santidad. Y por supuesto que eso no les interesa a los demonios.

    • "Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos." Mateo 24:24.

    7.2. Simón el Mago hacía creer a la gente que sus poderes satánicos procedían de Dios.

    Un buen ejemplo bíblico de cómo algunas personas, que tienen poder espiritual del reino de las tinieblas, engañan a la gente haciéndoles creer que el poder que tienen proviene de Dios, es el caso de Simón el Mago.

    • "Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo." Hechos 8:9-11.

    7.3. Jesucristo dijo que la forma de reconocer a los falsos profetas era por sus frutos.

    El Señor Jesucristo nos advirtió que deberíamos estar atentos para no dejarnos engañar por los falsos profetas. Falsos no porque no tengan poder, porque si lo tienen. Falsos porque ese poder no proviene de Dios, sino de los demonios. Además de advertirnos de que tarde o temprano nos encontraríamos con ellos, también nos enseñó que sería muy fácil reconocerlos. Debemos de observar sus frutos para ver si están produciendo los frutos del Espíritu o las obras de la carne.

    • "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad." Mateo 7:15-23.

    7.4. El Fruto del Espíritu se contrasta con las Obras de la Carne.

    Los frutos del Espíritu, o actitudes sobrenaturales generadas por el Espíritu de Dios, se describen en varios pasajes del Nuevo Testamento. La Tabla 13.3 "Los Frutos del Espíritu Santo", de la página 236, menciona ocho de estos pasajes, si bien el pasaje más conocido es el de Gálatas 5:22,23 que los contrasta después de mencionar las obras de la carne.

    • "Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos." Gálatas 5:16-24.

    7.5. Otros pasajes que hablan del Fruto del Espíritu, especialmente del amor.

    Los dos capítulos del Nuevo Testamento que describen con más detalle los dones del Espíritu son los capítulos 12 y 14 de 1 de Corintios. Es muy interesante observar que en medio de esos dos capítulos Dios dejó el capítulo que describe con mayor detalle al amor, que es la base de los todos los frutos del Espíritu. De hecho, como la Biblia define a Dios diciendo que "Dios es amor" 1 Juan 4:8,16, podemos pensar que ese capítulo 1 Corintios 13 describe el carácter de Dios. Ese pasaje bíblico explica muy bien que tener dones, sin tener los frutos, solo sirve para que la gente fije su atención en la manifestación del poder, en vez de acercarlos a Dios para que conozcan su amor.

    • "Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta." 1 Corintios 13:1-7.
    • "El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal." Romanos 12:9-21.
    • "Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones." 1 Pedro 4:8,9.
    • "vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor." 2 Pedro 1:5-7.

    7.6. Los Vínculos del Espíritu.

    Los dones espirituales constituyen uno de los elementos que Dios nos ofrece para crecer en santidad a nivel personal, y para que los pongamos a trabajar ofreciendo con ellos servicios espirituales para edificar a los demás miembros de la pequeña comunidad de creyentes. Los frutos espirituales constituyen el otro elemento que Dios nos ofrece para crecer en santidad a nivel personal, y para que desarrollemos con ellos relaciones espirituales, para edificar a los demás miembros de la comunidad.

    En forma semejante a como el don de profecía lo ofrece Dios para desempeñar el servicio de profeta, y el don de enseñanza para desempeñar el servicio de maestro, también así sucede con los frutos. Dios nos ofrece los frutos del amor y de la paciencia para nuestro crecimiento personal en santidad, pero después Dios espera que compartamos esos frutos desarrollando relaciones espirituales para edificar a los demás miembros de la comunidad. La forma de hacerlo es amándonos unos a los otros y siendo pacientes los unos con los otros. La Tabla 13.4 "Los Frutos y los Vínculos del Espíritu Santo", de la página 237, muestra cómo se relacionan los frutos o actitudes espirituales, con los vínculos o relaciones espirituales.

    La frase "unos a los otros" se menciona más de 40 veces en el Nuevo Testamento. En el Apéndice 7 "Los Vínculos del Espíritu Santo", de la página 300, se proporciona una lista de muchos de estos versículos en dos versiones diferentes de la Biblia. Uno de los autores de libros cristianos que empezó a enfatizar la importancia de los vínculos del Espíritu fue Gene A. Getz con su libro "Refinemos la Perspectiva de la Iglesia" de 1974, traducido al Español en 1982. Y con una serie de libros sobre la frase "unos a los otros". Junto con estas referencias ofrecemos varios otros libros cristianos que han continuado desarrollando este tema.

    • Gene A. Getz, "Refinemos la Perspectiva de la Iglesia", Editorial Caribe, 1982.
    • ________, "Edificándoos los Unos a los Otros", CLIE, 1980.
    • ________, "Amándonos Unos a Otros", Ediciones Las Américas, 1988.
    • ________, "Animándonos Unos a Otros", Ediciones Las Américas, 1989.
    • ________, "Orando Unos por Otros", Ediciones Las Américas, 1990.
    • ________, "Sirviéndonos Unos a Otros", Ediciones Las Américas, 1990.
    • Donald L.Bubna, "Cómo Edificar a Otros", Editorial Betania, 1981.
    • Rev. Richard C. Meyer, "One Anothering, Volume 1: Biblical Building Blocks for Small Groups", Innisfree Press, Inc.,1990.
    • ________, "One Anothering, Volume 2: Building Spiritual Community in Small Groups", Innisfree Press, Inc.,1999.
    • Randy Frazee, "The Connecting Church: Beyond Small Groups to Authentic Community", Zondervan, 2001.
    • Larry Crab, "Connecting, Healing for Ourselves and Our Relationships. A Radical New Vision", Word Publishing, 1997.
    • ________, "Becoming a True Spiritual Community: A Profound Vision of What Church Can Be", Thomas Nelson, 1999.
    • Henry T. and Melvin D.Blackaby, "A God Centered Church: Experiencing God Together", B & H Publishing Group, 2002, 2007.
    • Rick Warren, "Una Vida con Propósito: ¿Para qué estoy aquí en la Tierra?", Editorial Vida, 2003. Especialmente los capítulos 18 y 19 "Viviendo la Vida Juntos" y "Cultivando la Vida en Comunidad".
    • Wayne Hoag, "The One Another Project: God's Strategy for Building His Church and Conforming His Children into the Image of Christ", Xulon Press, 2012.

    7.7. Los Siete Componentes Bíblicos para la Edificación de Comunidades de Vida Cristiana

    La meta personal de Dios consiste en formarse un Pueblo Santo para establecer el Reino de los Cielos. Dios nos ha llamado a servirle en la edificación de las comunidades cristianas que integrarán ese Pueblo Santo. Y para lograr esa meta, Dios nos ofrece recursos, estrategias, y planes de acción. En este capítulo hemos estudiado los recursos y las estrategias, y en el capítulo 16 estudiaremos los planes de acción.

    En la categoría de recursos hemos estudiado los dones y los frutos del Espíritu. Los dones son habilidades espirituales, o sobrenaturales, que manifiestan el poder de Dios sobre las fuerzas del mal. Y los frutos son actitudes espirituales, o sobrenaturales, que nos ayudan a moldear nuestro carácter en semejanza al de Jesucristo.

    En la categoría de estrategias hemos estudiado los ministerios y los vínculos del Espíritu. Los ministerios son los servicios espirituales, o sobrenaturales, que debemos ofrecer a los miembros de la comunidad, con los dones del Espíritu que hayamos recibido, para ayudarlos a liberarse de la opresión de las fuerzas del mal. Y los vínculos son las relaciones espirituales, o sobrenaturales, que debemos establecer con los miembros de la comunidad, al compartir con ellos los frutos del Espíritu que hayamos recibido. También hemos estudiado que a la comunidad de creyentes se le llama "el cuerpo de Cristo" para enfatizar que todos los miembros de la comunidad de creyentes tienen una función vital que desempeñar, de igual manera que los miembros de un cuerpo humano. La Tabla 13.5 "Los Siete Componentes Bíblicos para Edificar Comunidades de Vida Cristiana", de la página 238, muestra estos elementos y los pasajes bíblicos que los describen.

    Y en la categoría de planes de acción vamos a estudiar, en el capítulo 16 "La Edificación de la Comunidad Cristiana", la importancia que tienen los grupos pequeños para que todos los miembros del grupo puedan participar activamente durante las reuniones, edificándose unos a otros, y la importancia de que estos grupos de estudio bíblico se formen de acuerdo con las diferentes etapas de crecimiento de sus miembros. La Tabla 13.6 "Los Grupos Pequeños o las Iglesias en las Casas", de la página 239, y la Tabla 13.7 "Etapas Bíblicas de Crecimiento Espiritual", de la página 240, muestran estos planes de acción.