El Sistema de Vida en el Espíritu
Entendiendo el Cristianismo
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Capítulo 14:

La Promesa es Para Ti

  1. Las Señales y Prodigios son Para el Día de Hoy
  2. 1.1. Jesucristo no ha cambiado.

    La Biblia enseña que el poder que Dios manifestaba, a través de las personas que vivían para hacer su voluntad, sigue estando disponible el día de hoy. Al afirmar el Nuevo Testamento que Jesucristo sigue siendo el mismo y que no ha cambiado, está también afirmando que Él sigue siendo capaz de enviar el Espíritu Santo a quienes se lo pidan.

    • "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos." Hebreos 13:8.

      1.2. Jesucristo tiene el mismo poder.

    Cuando el Señor Jesucristo regresó al cielo después de su resurrección les explicó a sus discípulos que Él había recuperado el poder espiritual que Adán había entregado a Satanás.

    • "Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra." Mateo 28:18.
    • "y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz." Colosenses 2:15.

    1.3. Jesucristo afirmó que recibiríamos poder.

    Después de explicarles a sus discípulos que había recuperado todo el poder espiritual, les explicó que ese mismo poder se los iba a transferir a ellos a través del Espíritu Santo.

    • "pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra." Hechos 1:8.

    1.4. Jesucristo afirmó que haríamos sus obras y aún mayores.

    El día de la última cena con sus discípulos el Señor Jesucristo les hizo una promesa increíble. Les prometió que a través del poder del Espíritu Santo ellos iban a ser capaces de hacer las mismas obras que Él hacía e incluso mayores.

    • "De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre." Juan 14:12.

    1.5. Jesucristo afirmó que las señales seguirían a los que creyeren.

    Cuando el Señor Jesucristo comisionó a sus discípulos a difundir por todo el mundo la buena noticia de que el Reino de los Cielos se había acercado, les prometió que Él iba a respaldar la predicación de ellos con poder espiritual.

    • "Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán." Marcos 16:14-18.

    1.6. La promesa es para todos nosotros.

    Al terminar el apóstol Pedro su primera predicación después del primer derramamiento del Espíritu Santo, les informó a las personas que lo escuchaban que la promesa que había hecho Dios el Padre, a través del profeta Joel, de derramar su Espíritu sobre toda carne, los incluía a todos ellos y a sus descendientes. Esa promesa por tanto nos incluye también a todos nosotros el día de hoy.

    • "Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare." Hechos 2:38,39.

  3. Los Dones del Espíritu Deben Procurarse
  4. 2.1. Es un mandamiento de Dios el ser lleno del Espíritu.

    El Nuevo Testamento enseña que, así como "no emborracharse" es un mandamiento de Dios, de la misma forma es un mandamiento "sean llenos del Espíritu de Dios". De acuerdo con la Biblia los creyentes de Jesucristo tienen la obligación de ser llenos del Espíritu Santo.

    • "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu" Efesios 5:18.

    2.2. Los dones espirituales no deben de ignorarse.

    El apóstol Pablo les explicó a los creyentes de Corinto, y a todos nosotros, que es muy importante no ser ignorantes de los dones espirituales. Todos los creyentes deben conocerlos y experimentarlos al ser llenos del Espíritu de Dios.

    • "No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales." 1 Corintios 12:1.

    2.3. Los dones espirituales deben de procurarse.

    Para explicarle a los corintios, y a todos nosotros, la gran importancia que tienen los dones espirituales dentro del Plan de Desarrollo de Dios les escribió los capítulos 12 y 14 de su primera epístola. De manera estratégica el capítulo 13, que enfatiza la importancia del amor, lo escribió para dejar bien claro que el uso de los dones espirituales debe de ir acompañado de la manifestación de los frutos del Espíritu.

    • "Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis... Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas" 1 Corintios 14:1,39.

    2.4. Se deben de procurar los dones mejores.

    La Biblia no solo solamente nos exhorta a no ignorar los dones espirituales, sino que nos exhorta a buscar o procurar los dones, y nos exhorta incluso a procurar los mejores dones.

    • "Procurad, pues, los dones mejores..." 1 Corintios 12:31.

    2.5. Los dones espirituales no se deben de impedir.

    Además de exhortarnos a procurar los mejores dones, la Biblia nos da el mandamiento específico de no estorbar, ni menospreciar, ni impedir la manifestación de los dones espirituales. Y tal vez debido a que el don de hablar en lenguas viene siempre al final de las listas de los dones espirituales, el apóstol Pablo nos expresa su deseo de que todos los creyentes tuvieran al menos ese don.

    • "Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas" 1 Corintios 14:39.
    • "No menospreciéis las profecías." 1 Tesalonicenses 5:20.
    • "Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas..." 1 Corintios 14:5.

  5. La Promesa de ser Lleno del Espíritu de Dios es para Ti
  6. 3.1. Es gratuito.

    El Señor Jesucristo se refirió a la experiencia que tendrían todos sus discípulos, de ser llenos del amor y del poder del Espíritu de Dios, diciendo que a través de ellos "correrían ríos de agua viva".

    • "En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado." Juan 7:37-39.

    Y el mismo Señor Jesucristo afirma que Él le dará gratuitamente esta agua de vida del Espíritu de Dios, a todo el que sienta necesidad de ella, para vivir conforme a su propósito.

    • "Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida." Apocalipsis 21:6.
    • "Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente." Apocalipsis 22:17.

    Así que uno de los requisitos para recibir la llenura del Espíritu de Dios es tener sed de Dios, ser conscientes de que necesitamos el poder espiritual de Dios para poder vivir conforme a su voluntad.

    3.2. Es para todos.

    Joel fue uno de los profetas que anunció el derramamiento del Espíritu de Dios varios cientos de años antes de que ocurriera. Para explicar que en el Nuevo Pacto el Espíritu de Dios no estaría restringido a unos pocos líderes como los reyes y profetas del Antiguo Testamento, Joel anunció que estaría disponible para todas las personas. El Espíritu se derramaría sobre toda carne.

    • "Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones." Joel 2:28.
    • "Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare." Hechos 2:39.

    3.3. Es para los que creen en Cristo.

    Debido a que la Biblia enseña que Jesucristo es el único que bautiza con el Espíritu Santo, las personas que no creen en Jesucristo no pueden recibirlo. Nadie puede recibir el Espíritu de Dios por ningún otro medio.

    • "El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva." Juan 7:38.

    3.4. Es para los que se arrepienten de sus pecados.

    Creer en Jesucristo implica creer que Él murió en la cruz del Calvario para pagar nuestros pecados, y que nosotros debemos de arrepentirnos de nuestros pecados y bautizarnos en su nombre.

    • "Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo." Hechos 2:38.

    3.5. Es para los que lo piden al Padre Celestial.

    El Nuevo Testamento enseña que de la misma forma que cualquier padre quiere dar cosas buenas a sus hijos también el Padre Celestial dará, a través de Jesucristo, el Espíritu Santo a los que se lo pidan.

    • "Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?" Lucas 11:9-13.

    3.6. Es para los que oren para recibirlo.

    En varias ocasiones en que fue derramado el Espíritu de Dios sobre algunos grupos de creyentes estos habían estado orando en espera de que eso sucediera.

    • "Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos." Hechos 1:14.
    • "Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen." Hechos 2:1-4.
    • "Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios." Hechos 4:31.
    • "los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo" Hechos 8:15.
    • "Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre." Hechos 10:1,2.

    3.7. Se recibe por la fe, igual que la salvación.

    De la misma manera que la salvación no se obtiene por hacer ningún tipo de buenas obras, sino que se obtiene por fe, así también, de la misma manera se recibe el Espíritu de Dios.

    • "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe." Efesios 2:8,9.
    • "Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá... para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu." Gálatas 3:11,14.

    3.8. Se recibe cantando y alabando al Señor.

    Con frecuencia el Espíritu Santo se recibe cuando uno entra en la presencia de Dios con una actitud de oración, alabanza y adoración.

    • "... sed llenos del Espíritu hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones." Efesios 5:18,19.

    3.9. Se recibe por la imposición de las manos.

    En varias de las ocasiones descritas en el libro de los Hechos de los Apóstoles en que se derramó el Espíritu Santo, se menciona que los líderes de la congregación impusieron las manos sobre los creyentes que deseaban ser llenos del Espíritu de Dios, para apoyar sus oraciones.

    • "Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo." Hechos 8:17.
    • "y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista... Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo." Hechos 9:12,17.
    • "Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban." Hechos 19:6.
    • "No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio." 1 Timoteo 4:14.
    • "Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos." 2 Timoteo 1:6.

    3.10. Frecuentemente se manifiesta con el don de lenguas.

    En varias de las ocasiones descritas en el libro de los Hechos de los Apóstoles, en que se derramó el Espíritu Santo, se menciona que los creyentes recibieron el don de lenguas al ser llenos del Espíritu.

    • "Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen." Hechos 2:4.
    • "Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios." Hechos 10:45,46.
    • "Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban." Hechos 19:6.

    3.11. Dios da los dones para que edifiquemos el Cuerpo de Cristo.

    Es de la mayor importancia estar conscientes, que buscar ser llenos del Espíritu de Dios, implica que los dones espirituales que se reciban, deberán ser usados para la edificación espiritual de los demás miembros de la congregación o comunidad de creyentes.

    • "El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia." 1 Corintios 14:4.
    • "Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia." 1 Corintios 14:12.
    • "¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación." 1 Corintios 14:26.

    Conviene también leer los largos pasajes de 1 Corintios 12:12-27 y de Efesios 4:7-16 donde se describe la forma como los dones se usan para edificar el Cuerpo de Cristo, esto es las pequeñas comunidades de creyentes, a las que el Nuevo Testamento se refiere como las iglesias en las casas.

    3.12. Dios da los dones a los que le obedecen.

    Dios derrama su Espíritu sobre los creyentes que le obedecen. Esa es la manera en que Dios evita que los dones se usen de manera inapropiada. Si Dios diera dones a quienes no le obedecen, estaría formando brujos o curanderos.

    • "Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen." Hechos 5:32.

  7. Actitudes para Disponerse a ser Lleno del Espíritu de Dios
  8. La siguiente es una lista de actitudes recomendables que se deben de tener presentes para disponerse a recibir el Bautismo en el Espíritu Santo:

    4.1. Dios prometió hacerlo.

    La primera actitud que debemos tener es de fe: certeza de que Dios va a cumplir lo prometido, dando su Espíritu Santo a todos los que con corazón abierto se lo pidan. No venimos aquí para ver si Dios nos da su Espíritu. Estamos aquí porque nos lo va a dar. Él lo prometió y no puede fallar. Es más, está garantizado. Garantizado por la misma palabra de Jesús, por su muerte y su resurrección. "Fiel es el que os llama, el cual también lo hará." 1 Ts. 5:24

    4.2. La gracia es un regalo inmerecido de Dios.

    Ciertamente no debes estar pensando: yo no merezco el Don del Espíritu Santo. Ninguno de nosotros lo merece. Pero Cristo Jesús, Hijo amado del Padre, lo mereció por ti y quiere regalártelo. Él, con su muerte y resurrección, lo ganó para ti y ahora te lo ofrece.

    4.3. No depende de nuestros méritos.

    La recepción del Espíritu Santo no depende de nosotros ni de nuestros méritos. Ni siquiera de nuestra preparación. Nadie puede estar preparado para recibir al Espíritu de la Promesa. La donación del Espíritu depende solo de Jesús. Solo el Mesías, que está lleno de Espíritu Santo puede darlo a quien se lo pida. El Espíritu Santo no viene porque seamos santos, sino para que seamos santos. El Espíritu Santo no viene porque nosotros seamos buenos, sino porque Dios es bueno y cumple sus promesas.

    4.4. La experiencia que tendrás depende de Dios.

    Por otro lado, tú no debes decidir y planear como va a ser tu experiencia cuando venga a ti el Espíritu Santo. A ti no te toca decidir cómo va a suceder. Dios, desde toda la eternidad, planeó con sabiduría y amor cómo te iba a tocar este día con su Espíritu. Tú no debes ponerle condiciones a Dios y limitar su acción, diciéndole: yo quiero tener la experiencia que tuvo mi hermano, mi amigo o tal persona al recibir la llenura del Espíritu. No, eso no depende de ti. Depende de Dios que te conoce y sabe cómo te bendice. No le pongas tampoco ninguna barrera. Déjalo que Él se manifieste como Él quiera. No debes promover tu emocionalismo, pero tampoco debes reprimir tu emotividad, porque ciertamente algo grande e importante va a suceder hoy en tu vida.

    4.5. No te preocupes por la envoltura del regalo.

    Lo más importante es el Don del Espíritu Santo que vas a recibir. Lo esencial no es lo que sientas o no sientas: lo fundamental es que hoy vas a recibir una llenura del Espíritu de Dios que va a cambiar tu vida. La única prueba de que recibiste el Espíritu Santo es el cambio de vida que comenzarás a experimentar. La prueba de que recibiste el Espíritu Santo no es si sentiste bonito, lloraste o hablaste en lenguas. La prueba de que recibiste el Don de Dios es que desde hoy tendrás una paz y una seguridad como nunca la habías tenido en tu vida. Comenzarás a amar de una manera distinta. Estarás capacitado para apartarte de todo pecado y revestido de un poder de lo Alto para testificar a Cristo; gusto por la oración y hambre por la palabra de Dios. Y sobre todo, una presencia de Dios en tu vida que no se aparta de ti. Cristo, que comienza a vivir de una manera nueva por su Espíritu en tu vida.

    4.6. Tu corazón debe estar en paz y tranquilidad.

    Sin miedo ni ansiedad. Sin nerviosismo o temor. Simplemente va a ser un abrazo del Dios amoroso que es tu Padre. Sólo déjate amar y llenar por Él. Lo demás corre por su cuenta.

    4.7. No te vayas a distraer contigo mismo o con los demás.

    No te veas a ti mismo; no pienses en ti. Ve a Jesús, piensa en Él. Muchas tentaciones podrás tener de distraerte, pero toda tu atención debe estar centrada en el Señor Jesús. Aunque la persona que esté junto a ti llore o se desmaye; aunque temblara o se cayera la pared de atrás; tú no te distraigas. A los hermanos que lo necesiten se les atenderá. Tú no los vas a atender. Tú atiende al Señor Jesús.

    4.8. Deja que el Señor haga su obra a su manera.

    Algunos pueden recibir el Don del Espíritu de una manera suave, como una brisa; otros de una manera más fuerte, como un viento impetuoso. Tú no preguntes por qué. Simplemente deja que el Señor haga la obra como Él quiera.

    4.9. Nuestra actitud central es la de fe.

    Debemos estar seguros de que el Señor va a cumplir su promesa. Nosotros lo vamos a agradecer. Nuestra oración será la acción de gracias y alabanza a Dios que ha cumplido su Promesa. Esta oración de alabanza y acción de gracias la haremos en voz alta cada uno, abriendo nuestro corazón, y si el Señor así lo dispone, nos dará también el poder alabarlo con sonidos inefables, que nosotros no comprendemos, pero que son la oración en el Espíritu de que nos habla el Nuevo Testamento. Estemos, pues, también abiertos a este don de oración en lenguas que el Señor frecuentemente da con la llenura del Espíritu.

    4.10. Cantando alabanzas y adorando al Señor.

    Cuando el Rey Salomón iba a empezar la oración para bendecir el templo de Dios, los sacerdotes trajeron el arca de la alianza y la pusieron en el lugar santísimo, todo ello acompañado de una grandiosa ceremonia de alabanza y adoración.

    • "Todos los levitas cantores, los de Asaf, los de Hemán y los de Jedutún, junto con sus hijos y sus parientes, estaban al oriente del altar, vestidos de lino fino y con címbalos y salterios y arpas. Con ellos estaban ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas. Cuando las trompetas sonaban, todos cantaban al unísono y alababan y daban gracias al Señor. A medida que alzaban la voz con trompetas y címbalos y otros instrumentos musicales, alababan al Señor y decían: "Ciertamente, él es bueno, y su misericordia es eterna". Entonces el templo, la casa del Señor, se llenó con una nube, y por causa de la nube los sacerdotes no podían estar allí para ministrar, porque la gloria del Señor había llenado el templo de Dios." 2 Crónicas 5:12-14 RVC.

    En el Nuevo Testamento se nos exhorta a ser llenos del Espíritu, entrando en la presencia de Dios con una actitud de alabanza y adoración.

    • "... sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo." Efesios 5:18-20.

  9. Oración para Pedir ser Llenos del Espíritu de Dios
  10. Se inicia con un tiempo de alabanza y adoración, en donde los líderes del grupo pequeño de estudio bíblico apoyan la oración de las personas que están buscando ser llenas del Espíritu de Dios, y les imponen las manos mientras oran por ellas. Se sugiere un tiempo entre quince y treinta minutos.

  11. Compartir Testimonios Breves de sus Experiencias
  12. Después del tiempo de oración, se da tiempo para que cada una de las personas por las cuales se oró, dé un breve testimonio de su experiencia personal.